Con tres décadas dedicadas a preservar objetos, documentos y recuerdos que forman parte de la identidad local, el Museo y Biblioteca Municipal de Mechongué celebrará su aniversario el próximo 8 de noviembre con una jornada abierta a toda la comunidad.
Desde las 11 hs., la antigua estación ferroviaria será escenario de un acto protocolar, reconocimientos a quienes contribuyeron a construir su historia, exposiciones, música y danzas en vivo, además de un servicio de cantina. Detrás de cada pieza conservada hay una historia que merece ser contada y un esfuerzo colectivo que mantiene viva la memoria del pueblo.
El presidente de la institución, Oscar Cerone, y su esposa Isabel, integrante de la comisión desde los comienzos del proyecto, repasaron los orígenes del museo, el compromiso de los vecinos que lo hicieron posible y los desafíos de sostener este espacio cultural. Además, invitaron a acercarse y compartir una jornada que busca celebrar no solo los 30 años de la institución, sino también la historia de todo el pueblo de Mechongué.
– ¿Cómo se están preparando para celebrar estos 30 años y qué actividades habrá durante la jornada?
Oscar: Estamos con todos los preparativos para que sea una linda fiesta. A partir de las 11 se realizará el acto protocolar, con la participación de las escuelas y sus alumnos. Después habrá reconocimientos a las personas que trabajaron en el museo a lo largo de estos 30 años, porque pasó mucha gente que merece que se valore todo lo que hizo.
También tendremos un servicio de cantina para que la gente pueda quedarse a almorzar y disfrutar del día. Habrá exposiciones de cuadros de artistas de Mar del Plata y Balcarce, y una muestra de carruajes antiguos realizados artesanalmente por un vecino de Mechongué, que es un trabajo espectacular.
Además, contaremos con música y danzas folclóricas, con la participación de artistas de la zona. La idea es que la gente pueda acercarse, compartir y, si se anima, sumarse a bailar. La entrada es libre y gratuita, así que invitamos a todos a pasar el día con nosotros.
Isabel, ¿cómo comenzó la historia del museo y qué recuerdos tenés de aquellos primeros años?
Isabel: Todo empezó a gestarse en 1994, a partir de la inquietud de un grupo de docentes y vecinas. Una de ellas fue María Marta, directora de la Escuela N.º 9, que planteó la necesidad de contar con una biblioteca abierta a toda la comunidad, porque hasta ese momento había bibliotecas en los establecimientos educativos, pero no un espacio de esas características para todo el pueblo.
A partir de esa idea empezamos a reunirnos y a pensar qué más podíamos hacer. En ese momento, Fernanda Brunelli, que tenía estancias en la zona y pertenecía a la Federación Amigos de Museos de Argentina, nos propuso crear también un museo. Nos pareció una idea hermosa y comenzamos a gestionar el proyecto.
El intendente y el delegado de Mechongué de aquel entonces se interesaron y colaboraron con las gestiones. Fernanda fue una pieza fundamental para que esto se hiciera realidad, por eso la consideramos la madrina del museo. Lamentablemente, ya falleció y vamos a recordarla especialmente durante el aniversario.
Se eligió la antigua estación ferroviaria, que llevaba algunos años cerrada. Con la colaboración de los vecinos se limpió y acondicionó el lugar. Finalmente, el 16 de septiembre de 1996 se entregó la llave del edificio por 99 años a la Asociación Amigos del Museo Biblioteca, que se había conformado para llevar adelante el proyecto.
-¿Cómo fueron reuniendo las primeras piezas y qué objetos permiten reconstruir la historia de Mechongué?
Isabel: Al principio teníamos que crear un museo, pero también necesitábamos objetos para mostrar. Entonces, el señor Mario Grosso, lamentablemente fallecido, ofreció una pequeña colección de flechas indígenas y boleadoras que tenía. Esas piezas están en el museo desde el primer día.
Después, con la colaboración de vecinos y estancias de la zona, fuimos reuniendo objetos que hoy son verdaderas reliquias. Tenemos, por ejemplo, un piano donado por la Estancia El Rincón que se conserva impecable y al que cuidamos muchísimo.
También hay una habitación con camas de bronce y otros objetos antiguos que nos fueron acercando personas de Mechongué y de los alrededores. Además, tenemos un hermoso pectoral indígena y otras piezas que forman parte de nuestro patrimonio.
¿Qué lugar ocupa hoy el museo en la vida de Mechongué y cómo se vincula con los vecinos y las nuevas generaciones?
Isabel: Es un espacio muy importante porque conserva parte de la historia del pueblo y permite que quienes nos visitan conozcan cómo era la vida antes. Nos interesa que la gente se acerque, recorra las salas y descubra las cosas que tenemos.
El municipio colabora con una persona que cumple tareas de guía, aunque actualmente el museo abre los sábados y domingos, cuatro horas por día. Antes permanecía abierto durante toda la semana, pero por cuestiones presupuestarias tuvimos que reducir los horarios.
Aun así, seguimos tratando de mantenerlo activo y de recibir a quienes quieran conocerlo. Tenemos distintas salas y colecciones, y siempre hay algo que descubrir. Además, el vínculo con las escuelas y los chicos es fundamental para que la historia local siga transmitiéndose.
-Sostener un museo durante 30 años requiere mucho esfuerzo. ¿Cuáles son las principales dificultades y qué necesidades tienen actualmente?
Isabel: Como sucede con muchas instituciones culturales, los recursos son limitados. Tenemos una radio comunitaria que fue donada por un político de la provincia y nos sostenemos, en parte, gracias a la publicidad de los comercios locales. Es una ayuda importante, aunque los ingresos son muy pequeños.
También organizamos encuentros y, cuando recibimos visitantes, podemos ofrecer café, tortas y otras cosas para reunir algo de dinero. No somos una institución que maneje grandes recursos, pero tratamos de hacer todo lo posible para conservar este patrimonio.
Otra cuestión es el espacio. Tenemos muchos objetos y libros que la gente quiere donar, algo que agradecemos muchísimo, pero nuestra capacidad para recibir y exhibir nuevas piezas es limitada. Incluso hay personas que nos han manifestado su intención de dejar colecciones para el museo en el futuro.
Además del edificio principal, contamos con otros espacios de la antigua estación ferroviaria: una casa donde funciona la radio, el tanque de agua y una sala de ciencias, entre otros sectores. Hay mucho para conservar, organizar y poner en valor. Nuestro deseo es seguir creciendo, pero necesitamos recursos y espacio para hacerlo.
-Después de tantos años de trabajo, ¿qué significa llegar a este aniversario y qué esperan para el futuro del museo?
Isabel: Para nosotros significa muchísimo. Yo participé desde la primera comisión y ocupé distintos lugares a lo largo de estos años, como presidenta y vocal, siempre tratando de colaborar para que el museo siguiera adelante. Después de tanto tiempo, llegar a los 30 años es una gran satisfacción.
Todo se hizo con entusiasmo, con el esfuerzo de muchas personas y con la ayuda de los vecinos. Cada vez que alguien se acerca para ofrecer un objeto antiguo, libros o alguna pieza que considera valiosa para el museo, sentimos que ese compromiso sigue vivo.
–¿Qué mensaje les gustaría dejarle a la comunidad para invitarlos a participar de la celebración?
Oscar: Que vengan a compartir el día con nosotros. Vamos a tener música, cantantes, danzas folclóricas, exposiciones, reconocimientos y cantina. Queremos que sea una jornada para disfrutar en familia y encontrarnos como comunidad.
Isabel: Los esperamos el 8 de noviembre, desde las 11, en la antigua estación ferroviaria de Mechongué. La entrada es libre y gratuita, y pueden acercarse a cualquier hora para recorrer el museo y disfrutar de las actividades.
Es una oportunidad para conocer lo que tenemos, recordar a quienes hicieron posible este espacio y valorar todo lo que se fue construyendo durante estos 30 años. El museo está abierto a la comunidad y queremos que la gente venga a conocerlo.
FOTOS: TURISMO MIRAMAR










