Detrás de cada emprendimiento hay una historia, una búsqueda y, muchas veces, la necesidad de encontrar un camino propio. Para Hugo “Pipa” Echarri, propietario de la destilería “Viento Sur”, ese camino comenzó con el deseo de hacer algo con las manos, disfrutar de un nuevo proceso creativo y encontrar una actividad que lo hiciera sentir pleno. Lo que empezó como una experiencia personal terminó convirtiéndose en un proyecto familiar que hoy elabora gin, whisky, vermut y fernet en Miramar.
Después de muchos años en la industria farmacéutica, “Pipa” decidió dedicarse por completo a esta pasión y construir una marca ligada a los paisajes, la identidad y la producción local. Con reconocimientos en concursos, nuevos proyectos en marcha y un espacio pensado para compartir lo que hacen, apuesta a que tanto vecinos como turistas conozcan y valoren los productos de la ciudad.
-¿Cómo nació Viento Sur y cómo surgió la idea de dedicarte a esto?
Viento Sur nació como una necesidad de sanar algo que me venía pasando. Mi trabajo no me llenaba y necesitaba hacer algo que involucrara las manos. Quería disfrutar de una actividad sin pensar necesariamente si podía convertirse en una salida laboral.
Como siempre disfruté compartir momentos con familiares y amigos, se me ocurrió la idea de elaborar una bebida. Lo primero que pensé fue hacer cerveza, pero no era lo que veía que me gustaba hacer. Después descubrí la posibilidad de trabajar con gin y otros destilados.
Como todo comienzo, arrancó con una etapa de investigación para conocer los diferentes procesos de destilación. La destilación tradicional se realiza en un alambique de cobre, un sistema que permite separar los distintos componentes del líquido mediante el calentamiento y luego condensarlos. Es un equipo costoso y complejo, y en ese momento no tenía el dinero para comprarlo.
Investigando, encontré un sistema de destilación indirecta en vidrio que funcionaba por amplitud térmica. Empecé a trabajar con ese proceso y elaboré tres recetas para intentar lograr un producto que estuviera bueno.
Hice tres litros de cada una, una cantidad muy pequeña, y organicé una cata a ciegas con amigos y amigas. Les di a probar mis tres recetas junto con otros gins nacionales que se encuentran en los circuitos comerciales, como Bosque, Aconcagua y Heredero. Identifiqué las copas y les pedí que me dijeran cuál le gustaba más a nivel aromático y de sabor.
La receta que más gustó fue la que terminó convirtiéndose en nuestro primer gin. Empezamos a producirlo, primero se lo regalaba a amigos y después algunos comenzaron a comprarlo. A partir de ahí surgió la necesidad de darle una identidad, elegir un nombre y diseñar una etiqueta.
-¿Cómo fue creciendo la propuesta hasta llegar a la variedad de bebidas que tienen hoy?
Después sacamos Bosque Energético, la segunda variedad de gin, con la que participé en el certamen de ASA, uno de los concursos de destilados más importantes de Latinoamérica. Ganamos el premio Gran Oro, que es el reconocimiento más importante del certamen.
A partir de ahí empezamos a construir una identidad vinculada con lugares emblemáticos de la ciudad. Nuestra etiqueta negra se llama Miramar Gin y la celeste, Boulevard Atlántico.
Mi bebida favorita es el whisky, así que me animé a explorar otras opciones. Elaboramos El Muelle, un whisky atlántico. En la etiqueta está representado el muelle de Miramar, ilustrado especialmente para el producto. Es algo que nos llena de orgullo.
Después sumamos Miramar Vermut, un vermut rosso de Malbec, y Rocas Negras, un fernet. La idea es tomar bebidas icónicas de todos los días y darles nuestra propia impronta.
-¿A qué te dedicabas antes de emprender?
Trabajaba en la industria farmacéutica y era gerente de marketing de un laboratorio. Esa experiencia fue una base importante. Hace un año y medio que me dedico exclusivamente a Viento Sur.
Es un proyecto familiar. Mi mujer me ayuda y también participan mis hijos. Yo me ocupo de destilar, embotellar, colocar las etiquetas y las cápsulas. Hacemos prácticamente todo nosotros.
Además, logramos la denominación geográfica “Hecho en Miramar”, un sello registrado por el municipio que identifica a los productos que cumplen con las condiciones establecidas para utilizarlo.
-¿Qué creés que hace que Viento Sur tenga una identidad y un sabor propios?
Creo que lo más fuerte y potente que tiene una destilería es la relación tan estrecha con el lugar donde se produce. Eso se ve también en muchas otras destilerías. Son importantes las condiciones climáticas, el agua y la impronta propia del destilador.
Cuando la gente viene a Miramar no solamente quiere ver el mar o el vivero, sino que también quiere conocer nuestra gastronomía, las bebidas que producimos y los productos que podemos desarrollar en el distrito. Creo que el turista lo valora muchísimo y que tenemos que construir con más fuerza nuestra identidad como miramarenses para darla a conocer a todos nuestros visitantes.
-¿En qué lugares se pueden encontrar actualmente tus productos?
Estamos en varios locales gastronómicos, como La Criolla, Orillas e Hijos del Mar. También estamos presentes en distintos autoservicios y comercios de la ciudad.
Además, pensamos Estación Viento Sur como un espacio para conversar y brindar información detallada sobre lo que hacemos.
-¿Qué dificultades y ventajas tiene emprender desde una ciudad como Miramar?
Creo que hoy la dificultad más grande es el consumo, que está muy deprimido. Considero que la temporada no va a ser buena en términos comerciales, aunque recibir más gente nos va a ayudar muchísimo.
También hay aspectos positivos. Viento Sur está inscripta en el registro PUPA, el registro de pequeñas unidades productivas. La Municipalidad de General Alvarado fue el primer municipio en implementar este tipo de registro para pequeñas producciones y después se extendió a nivel provincial.
–¿Sentís que los vecinos de Miramar acompañan y reconocen el trabajo de los emprendedores locales?
Es algo bastante dispar. En esto tengo que ser sincero: muchas veces, el que primero te valida es el turista.
Como sociedad, a veces nos cuesta reconocer y apoyar lo propio. Hace diez años que me vine a Miramar, mis tres hijos se criaron acá desde chiquitos y me siento miramarense. Fui entrenador del club de rugby durante muchos años, así que tengo un vínculo muy fuerte con la ciudad.
Creo que a veces nos falta sentirnos orgullosos de lo nuestro antes de que llegue el reconocimiento de afuera. Me pasó con los premios: la validación llegó mucho más rápido desde afuera. Son cosas que tenemos que aprender y está bueno poder charlarlas.
-¿Tienen proyectos para seguir creciendo y sumar nuevos productos?
Tenemos muchísimos proyectos. Ahora compramos un alambique de cobre para desarrollar una línea de destilación tradicional que va a convivir con la producción indirecta en vidrio que venimos realizando. Este sistema nos va a permitir escalar los volúmenes de producción con mayor facilidad.
También es un orgullo que el fabricante de alambiques más grande de Argentina esté en Miramar. Es una empresa miramarense que exporta, así que queremos empezar a trabajar en sinergia con esta industria, que es tan importante para el sector de los destilados, y desarrollar juntos esa línea de destilación tradicional.
-¿Qué mensaje les darías a quienes están empezando a emprender y todavía tienen dudas?
Que se animen. Muchas veces aparece el miedo y, cuando les preguntás a familiares o conocidos, te dan recomendaciones con la mejor intención, pero que pueden llevarte a quedarte en un lugar seguro.
Está bueno intentarlo y darle tiempo al proyecto. Vivimos en una cultura de lo inmediato y a veces queremos resultados enseguida.
Creo que la constancia y el trabajo apasionado son los que van a dar mejores resultados.
-¿Qué invitación les harías a quienes todavía no conocen Estación Viento Sur?
En Estación Viento Sur no solamente van a encontrar nuestros destilados, sino también otras bebidas, como la cerveza Acrata, de producción miramarense; La Feliz, una cerveza platense; y destilados de Eleven Street, una destilería colega de La Plata.
Es un lugar para charlar y conocer lo que hacemos. No necesariamente tienen que venir a comprar, como si fuera un supermercado. Queremos que sea un espacio de encuentro, donde podamos compartir información y sentirnos orgullosos de lo nuestro.
-¿Hay alguna otra propuesta que quieras compartir con la gente?
Somos ex jugadores de rugby y competimos en la primera de Miramar Rugby. Empezamos una tradición que consiste en que quienes participan en un club de rugby pueden venir y traer su borra para dejarla en nuestra estantería. La idea es seguir nutriendo esa colección. Así que, si alguien tiene afinidad con algún club y quiere venir a dejar su gorra, será muy bien recibida.
Redes: vientosurdryginmiramar
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Estación Viento Sur: (Local 14, Shopping Down Town)










