Después de 16 años, “Como la Gata” hace una pausa: la historia detrás de su último espectáculo

Desde hace 16 años, el grupo viene construyendo una identidad ligada a la música de autor, a los arreglos propios y, especialmente, a una manera muy particular de pensar cada espectáculo. No se trata simplemente de subir a un escenario, tocar una lista de temas y despedirse. Cada presentación supone volver a imaginar la propuesta, componer, arreglar, ensayar, pensar la puesta y encontrar la manera de que cada canción tenga su propio universo.

La última presentación llevó esa búsqueda todavía más lejos. Hubo músicos invitados, una pianista, percusión, proyecciones, escenografía, estructuras para los instrumentos y una puesta pensada casi como un videoclip en vivo. Detrás de lo que el público vio hubo horas de ensayo, organización, trabajo y también un importante esfuerzo económico.

Después de esa presentación llegó el impasse.

No como consecuencia de una ruptura, sino como la pausa inevitable después de una etapa de enorme exigencia. Gustavo Gagliardi, integrante de la formación que sostiene junto a Claudio Valentini, repasa la historia de “Como la Gata”, el detrás de escena de su último espectáculo y ese momento en el que, después de 16 años, el grupo decidió simplemente parar un poco.

“Cada espectáculo es empezar de nuevo”

-¿Qué significa sostener un grupo durante 16 años y llegar a una presentación como la última?

Son 16 años en los que pasaron muchas cosas. En el medio hubo momentos en los que dejamos de tocar por distintas circunstancias, pero siempre mantuvimos el contacto. Y cuando volvimos, la idea siguió siendo la misma: hacer música y tratar de que cada espectáculo tuviera algo diferente.

Una de las particularidades de Como la Gata es que no repetimos permanentemente el mismo espectáculo. Todos los años prácticamente hay que empezar de nuevo. Se componen temas, se hacen arreglos, se arma el repertorio y después hay que pensar cómo llevar todo eso al escenario.

En la última presentación, por ejemplo, había solamente tres temas que se habían escuchado alguna vez anteriormente. El resto era prácticamente todo nuevo.

-Eso debe hacer que cada presentación tenga una carga de trabajo enorme…

Sí, porque desde afuera muchas cosas parecen pequeñas o simples, pero detrás hay muchísimo trabajo.

Por ejemplo, había que pensar dónde estaba ubicado cada instrumento, porque el baterista tenía que quedar elevado para que se lo pudiera ver. La pianista tenía otra estructura. Había elementos que había que subir y bajar, decorados, proyecciones y distintas situaciones que tenían que coincidir exactamente con la música.

Incluso había momentos en los que se proyectaba algo y todo tenía que ir al ritmo de la canción, como si fuera un videoclip.

Son cosas que el público ve durante unos segundos, pero para llegar a esos segundos hubo horas de pensar, probar, ensayar y volver a probar.

Una canción también puede contar una historia

-¿Qué lugar ocupa la puesta en escena dentro de la música de Como la Gata?

Es muy importante porque no pensamos las canciones solamente como canciones. Hay una historia, una idea o una imagen detrás de cada una.

Hay momentos en los que se canta, otros en los que aparece una proyección, alguien está pintando, los músicos se mueven por el escenario o sucede algo que acompaña lo que está contando la canción.

La intención es que el espectáculo tenga distintos momentos. Que la gente pueda emocionarse, reírse, sorprenderse y también escuchar música. Por eso no alcanza con aprender las canciones. Hay que aprender todo lo que pasa alrededor de ellas.

-Y para eso también hay que animarse a salir de lo conocido…

Sí. Hay canciones que sabemos que funcionan y que la gente espera, pero también hay que presentar cosas nuevas.

Nos pasó muchas veces de tocar un tema solamente tres veces y después pasar a otro. No buscamos repetir una fórmula porque sabemos que funciona. La idea es que cada presentación tenga algo distinto. Y eso también es parte de la música que hacemos.

El nombre que quedó por casualidad

-¿Cómo nació Como la Gata?

El grupo comenzó hace 16 años. Nos conocíamos de distintos espacios vinculados con la música y así se fue formando la base que después terminó siendo Como la Gata.

La formación fue cambiando con el tiempo y hubo músicos que participaron como invitados en distintas etapas. Pero durante los últimos años, la base estuvo sostenida por Claudio Valentini y por mí, y a partir de ahí se fueron sumando otros músicos.

-¿Y el nombre?

Fue bastante casual. En ese momento tocábamos pero no teníamos nombre. Y surgió la idea de llamarnos Como la Gata. Quedó. Y con el tiempo terminó siendo parte de nuestra identidad.

Es curioso porque muchas veces uno piensa que los nombres de los grupos tienen detrás una gran historia, y en este caso nació de una manera mucho más sencilla.

Música para escuchar

-¿Cómo definirían la música de Como la Gata?

En algún momento alguien que conocía mucho de espectáculos nos dijo que lo que hacíamos podía definirse como música de autor, música de café, música para escuchar.

Y creo que hay algo de eso. No es solamente una cuestión de tocar canciones. Hay que prestar atención a lo que se está diciendo, a los arreglos, a la interpretación.

Tenemos temas de distintos estilos. Hay canciones propias y también otras que forman parte de un repertorio que fuimos construyendo a lo largo de los años. Pero siempre buscamos darles nuestra propia mirada.

-¿Qué significa para un grupo de estas características ver al público del otro lado?

Es una de las cosas más lindas. Hubo momentos en los que tocábamos en lugares pequeños y después empezamos a tener presentaciones en escenarios más grandes. Y una de las imágenes que quedan es la del teatro, ver las butacas ocupadas y saber que hay gente que fue específicamente a escuchar lo que hacemos.

También hubo personas que después de una presentación volvían a pedir una canción, o que se acercaban porque la habían escuchado y querían volver a encontrarla.

Son esas pequeñas cosas las que te hacen sentir que lo que estás haciendo llega a alguien.

Todo lo que no se ve

-La última presentación parece haber llevado ese esfuerzo a un nivel todavía mayor.

Sí, y creo que ahí estuvo también el desgaste.

Para hacer un espectáculo así hay que conseguir músicos, coordinar horarios, trabajar con el sonidista, hablar con el teatro, preparar las estructuras, la escenografía, las proyecciones.

Hay muchas cosas que se pagan y muchas otras que directamente las hacemos nosotros.

Todo eso implica tiempo, energía y también dinero. Hay que conseguir que todo esté en condiciones y que los músicos que vienen a participar puedan tener lo necesario.

Son cosas que quizás el público no piensa cuando se sienta a ver un espectáculo, porque lo que tiene que ver es justamente el resultado final.

Pero detrás hay muchísimo.

-¿Y todo ese esfuerzo tuvo que ver con la decisión de hacer un impasse?

Sí, tuvo mucho que ver.

Después de terminar este espectáculo quedó una sensación de mucho cansancio. Fue un trabajo enorme y hubo que ponerle muchísima energía.

Entonces apareció la necesidad de parar un poco.

No por un problema entre nosotros. No hay una ruptura del grupo. Simplemente llegó un momento en el que después de tantos años y después de semejante esfuerzo, hace falta descansar y pensar cómo seguir.

-¿Entonces “Como la Gata” queda en pausa, pero no necesariamente termina?

Exactamente. Es una pausa.

Después de 16 años no sabemos qué puede pasar más adelante. Quizás aparezca una nueva idea, una nueva canción o algo que nos vuelva a entusiasmar para preparar otro espectáculo.

Nos queda pendiente hacer shows en todo General Alvarado, sin importar la cantidad de gente que concurra, pero que todos puedan disfrutar de nuestros espectáculos.

–Si tuvieran que mirar todo este recorrido, ¿qué queda después de 16 años?

-Quedan las canciones, los escenarios, los ensayos, los músicos que fueron pasando, las historias y, sobre todo, la gente.

Queda también haber podido hacer algo que siempre tuvo una identidad propia. Cada año fue un desafío distinto y nunca fue solamente salir a tocar.

Hubo mucho trabajo detrás de cada espectáculo, pero también muchas satisfacciones.

Y quizás eso sea lo más importante: después de 16 años, Como la Gata todavía tiene una historia para contar.

Por ahora, esa historia hace una pausa. Pero la música, como suele ocurrir, queda sonando.

Los integrantes del espectáculo del 12/9:

Claudio Valentini, (bandoneón y voz)

Daniel Chiarella (percusión y voz)

Celeste Scarcelli (guitarra y voz)

Juana Lahourcade (piano y voz)

Gustavo Gagliardi (guitarra, flauta traversa y voz)

Artista plástico invitado Miguel Coco Comba

INSTAGRAM: comolagatamdc