Fortunato, 25 años de historia, familia y encuentros en Miramar

A 25 años de su apertura, Fortunato se convirtió en mucho más que un restaurante para varias generaciones de vecinos y turistas. El proyecto, iniciado por la familia Allende, creció acompañado por la comunidad y logró construir una identidad propia, sostenida en la gastronomía casera, la calidez y los vínculos.

Hoy, son los hijos de la familia Allende quienes están al frente del restaurante y continúan ese legado. En diálogo con “El Argentino”, Agustina repasó los comienzos, los momentos que marcaron estas dos décadas y media, el desafío de tomar la posta y los proyectos para el futuro de un lugar que ya forma parte de la historia gastronómica de Miramar.

-Fortunato cumple 25 años, ¿cómo recuerdan aquellos comienzos?

Mis hermanos y yo éramos chicos cuando comenzó Fortunato, pero recordamos el entusiasmo con el que nuestra familia vivía cada detalle. Veíamos cómo elegían la decoración y reunían fotografías de los comienzos de la ciudad para darle identidad al lugar. Fue muy lindo ver cómo los vecinos también se fueron sumando y acercaron sus propias fotos familiares para que pudieran ser expuestas en el restaurante.

De alguna manera, Fortunato comenzó siendo un proyecto familiar que también fue abrazado y construido por toda la comunidad.

-A lo largo de estos 25 años atravesaron distintas etapas, ¿qué momentos recuerdan especialmente?

Las distintas etapas de Fortunato estuvieron muy ligadas a nuestra propia historia familiar. Al principio éramos chicos y acompañábamos el proyecto desde ese lugar. A medida que fuimos creciendo, comenzamos a involucrarnos y a asumir responsabilidades.

Nuestra familia tenía además otro negocio gastronómico, así que fuimos distribuyendo las tareas y cada uno fue encontrando su lugar. Ese paso de ser niños a formar parte activa del negocio es uno de los momentos que más recordamos. Aunque las funciones fueron cambiando, siempre mantuvimos la esencia familiar.

-Tu familia fue la que inició este proyecto y hoy son ustedes, sus hijos, quienes están al frente… ¿cómo fue el proceso de tomar la posta y continuar con ese legado?

Tomar la posta fue un proceso muy movilizante, porque ocurrió después de la pérdida de nuestro papá, quien en ese momento estaba a cargo de Fortunato. Cada uno de nosotros ya tenía sus propios proyectos personales y profesionales, por lo que asumir esa responsabilidad no fue una decisión sencilla.

Lo pensamos mucho y también tuvimos dudas, pero Fortunato no era solamente un negocio: era parte de nuestra historia y tenía una dinámica profundamente familiar, también por los vínculos construidos con todas las personas que trabajan ahí. Cerrarlo era una decisión muy difícil, así que finalmente nos propusimos continuar con su legado y logramos compatibilizar nuestros propios caminos con la continuidad del restaurante.

En ese proceso también fue fundamental nuestro vínculo como hermanos. Tenemos una relación muy fluida y compartimos los mismos valores e intereses, lo que facilita que podamos tomar las decisiones de manera conjunta. Hoy sentimos un orgullo enorme por haber elegido continuar y por todo lo que pudimos sostener juntos.

– ¿Qué creen que fue lo más importante para que Fortunato pudiera mantenerse durante 25 años y seguir siendo elegido por vecinos y turistas?

Creemos que una de las claves fue conservar siempre un funcionamiento familiar. Muchas de las personas que integran el equipo llevan años trabajando en Fortunato, conocen el lugar y transmiten una calidez genuina.

Para muchos clientes, regresar año tras año también significa reencontrarse con quienes los reciben desde hace tanto tiempo y sostienen diariamente el restaurante. Esa continuidad permitió construir confianza y vínculos que van más allá de lo gastronómico.

A eso se suman la constancia, el cuidado en la elección de los productos y el compromiso con la calidad. Creemos que esa combinación es la que hace que vecinos y turistas sigan eligiéndonos.

En todo este tiempo seguramente se generaron vínculos muy fuertes. ¿Hay alguna anécdota o algún cliente que recuerden especialmente?

Más que una anécdota puntual, se nos vienen a la mente muchas escenas que se repiten año tras año. Hay clientes que regresan y vuelven a elegir su mesa de siempre, donde conversan con los mozos con la naturalidad y la confianza de quien se siente en casa.

Con algunos, el vínculo es tan cercano que ya conocemos sus gustos y, apenas llegan, podemos acercarles lo que suelen elegir sin necesidad de preguntar. Esos pequeños gestos y la alegría de cada reencuentro reflejan el tipo de relación que Fortunato fue construyendo con sus clientes durante todo este tiempo.

-Después de 25 años, ¿qué cosas sienten que se mantienen intactas desde aquel comienzo y cuáles fueron cambiando con el tiempo?

Lo que se mantiene intacto es nuestra esencia: la comida casera, hecha con amor, y la calidez familiar que se transmite en cada recibimiento. Buscamos que tanto los clientes que nos acompañan desde hace años como quienes se acercan por primera vez se sientan bienvenidos.

Al mismo tiempo, nos fuimos adaptando a los nuevos tiempos. Fortalecimos la difusión a través de las redes sociales para llegar a otros públicos y renovamos parte del menú, conservando la tradición, pero incorporando nuevas propuestas y combinaciones de sabores.

Estamos enormemente agradecidos de poder mantener vivo este comercio familiar. En el difícil contexto económico que atraviesa nuestro país, poder continuar, sostener puestos de trabajo y seguir brindando nuestro servicio no es algo menor. Es una gran responsabilidad y, a la vez, un profundo orgullo.

– ¿Cómo imaginan el futuro de Fortunato?

Tenemos ganas de seguir innovando, pero sin perder de vista lo más importante, que es conservar nuestra manera de trabajar. Queremos que quienes forman parte del equipo continúen sintiéndose a gusto, porque creemos que eso se percibe en la atención, en el ambiente y en cada plato que sale de la cocina

El desafío es seguir creciendo y adaptándonos, pero manteniendo intactos la calidez, el espíritu familiar y el amor con el que hacemos las cosas.

Instagram: restaurantefortunato

Dirección: 21 N 1458