“Ojalá algún día no existan las proteccionistas, porque eso significaría que vivimos en una sociedad empática”

Gabriela Bertolotti comenzó a rescatar animales cuando tenía apenas 13 años. Desde entonces, su empatía por los animales y la necesidad de actuar frente al abandono y el sufrimiento la llevaron a transformar aquella vocación en una tarea cotidiana. Hace casi nueve años, junto a otras personas, asumió el desafío de hacerse cargo del predio donde hoy funciona “Dame una Pata”.

En diálogo con El Argentino, Gabriela repasó la historia del refugio, el trabajo que realizan diariamente y las principales necesidades que atraviesan para poder sostenerlo. Pero también habló de la importancia de la prevención, la castración y la tenencia responsable, con una convicción que atraviesa toda su historia: “Ojalá algún día no existan las proteccionistas, porque eso significaría que vivimos en una sociedad empática”.

-Para quienes todavía no conocen Dame una Pata, ¿cómo nació el refugio y cuál es la misión que tienen hoy?

El refugio nació hace casi nueve años. El predio donde actualmente funciona “Dame una Pata” antiguamente estaba a cargo de otra institución, MAPA.

En el año 2017 nos hicimos cargo nosotros del refugio, y es ahí cuando nace “Dame una Pata” como institución. Desde ese momento hasta hoy, nuestro objetivo siempre fue el mismo: ayudar a los animales que más lo necesitan, rescatarlos, brindarles atención, recuperarlos y, cuando es posible, encontrarles una familia responsable.

Pero también entendemos que el refugio no puede ser la única respuesta. Por eso trabajamos mucho en la concientización, en la castración, en la tenencia responsable y en la prevención del abandono.

La idea es que algún día no necesitemos tantos refugios, porque eso significaría que hay menos animales abandonados y sufriendo en las calles.

-¿Cómo es el día a día del refugio? ¿Qué implica sostener un espacio que recibe y ayuda a tantos animales?

Un día normal en el refugio es limpiar, alimentar a los animales y verificar que todos estén bien, que ninguno tenga algún problema o necesite una atención especial.

Pero, además de todo ese trabajo diario, están las urgencias que van surgiendo. Hay días que, gracias a Dios, no pasa nada fuera de lo normal, y hay otros días en los que todo se complica.

Aparecen rescates, urgencias veterinarias, animales que encontramos en distintos puntos de la ciudad, bolsas con cachorros, cachorros abandonados y una infinidad de situaciones que requieren atención inmediata.

Gracias a Dios no es todos los días, pero hay jornadas que pueden ser realmente caóticas.

Sostener un refugio implica estar atentos todo el tiempo, porque además del trabajo que ya tenemos programado, nunca sabemos con qué situación nos vamos a encontrar ese día.

-Además de rescatar y cuidar animales, también ayudan a difundir búsquedas de mascotas perdidas. ¿Cómo trabajan en esos casos y qué tan importante es la colaboración de la comunidad

A diario recibimos muchos pedidos para publicar animales perdidos o encontrados, tanto perros como gatos.

En estos casos, la colaboración de la comunidad es fundamental. Nosotros podemos hacer la publicación, pero necesitamos que la gente la comparta, que la difunda y que ayude a que llegue a la mayor cantidad de personas posible. Por eso siempre decimos que compartir también es ayudar. Una simple difusión puede ser la diferencia entre que un animal siga perdido o pueda volver a su casa.

-Imagino que hay historias muy duras, pero también finales felices. ¿Hay algún rescate o adopción que los haya marcado especialmente?

En lo particular, el rescate que más me marcó fue el rescate de Manchi. Esto sucedió hace aproximadamente siete años.

Manchi fue encontrado en un estado terrible. Tenía catorce puñaladas en el cuello, una herida muy grande en la cabeza, tres puñaladas más en la cabeza y una pata fracturada. Además, lo habían golpeado salvajemente, lo habían atado con alambre de sus patas delanteras y traseras y lo habían arrastrado por la calle.

Cuando lo encontramos estaba literalmente casi muerto. Llegó prácticamente sin vida a la veterinaria. El diagnóstico era muy malo y nos dijeron que probablemente no iba a sobrevivir esa noche. Sin embargo, Manchi pasó esa primera noche. Y a partir del día siguiente empezó, muy de a poco, a mejorar. Con todos los tratamientos veterinarios, los cuidados y muchísimo amor, logró salir adelante.

Su recuperación física llevó entre tres y cuatro meses. Pero su recuperación emocional llevó mucho más tiempo. Fue, sin dudas, uno de los rescates más duros que me tocó vivir y uno de los que más me marcó.

Y en cuanto a las adopciones, todas son una felicidad total. No hay una adopción que pueda decir que sobrepasa a las demás, porque cada una tiene su propia historia y cada vez que uno ve a un animal que logra conseguir una familia responsable, es una felicidad enorme. Cada adopción es una historia hermosa y, para nosotros, cada una significa que todo el esfuerzo valió la pena.

-¿Cuál es hoy la necesidad más grande del refugio? ¿Qué tipo de ayuda hace realmente la diferencia: alimento, tránsito, adopciones, voluntarios o donaciones?

Hoy, la necesidad más grande del refugio es el alimento. El costo de alimentar a todos los animales es altísimo: necesitamos alrededor de $75.000 por día solamente para poder darles de comer a todos.

Y, por otro lado, también necesitamos mucho la donación de dinero para poder afrontar los gastos veterinarios.

Actualmente tenemos una deuda de casi un millón de pesos en la veterinaria, porque durante el último mes y medio hemos recibido distintos casos que han requerido tratamientos, estudios, cirugías y atenciones veterinarias, y los gastos han sido muy altos.

Por eso, hoy, si alguien quiere ayudarnos, la colaboración con alimento y las donaciones para poder afrontar los gastos veterinarios son realmente fundamentales para nosotros. Cada aporte, por más pequeño que parezca, suma muchísimo cuando se trata de sostener a todos los animales del refugio.

-¿Qué les dirían a las personas que están pensando en adoptar una mascota, pero todavía tienen dudas?

Nosotras hacemos mucho hincapié en las adopciones de los perritos del refugio, porque nosotras los conocemos. Sabemos cómo es el carácter de cada uno, cómo se relacionan y qué necesidades tienen.

De acuerdo a las características de cada familia —el espacio que tengan, si hay chicos, si son personas adultas, si ya tienen otros animales— podemos orientarlos y buscar qué perrito del refugio se adaptaría mejor a esa familia

Eso para nosotras es muy importante, porque buscamos que la adopción sea responsable y que tanto la familia como el animal sean felices.

Además, tenemos muchos perritos que llevan más de siete u ocho años en el refugio y que todavía siguen esperando una familia. Son animales que han pasado gran parte de su vida esperando esa oportunidad.

Todos nuestros perros están desparasitados, vacunados y castrados. Y algo que podemos asegurar es que son muy buenos perros, muy buenos animales, que merecen tener la posibilidad de conocer lo que es una familia y un hogar.

A quien está pensando en adoptar, le diría que se anime a conocerlos. Muchas veces el perro que uno imagina que quiere no es necesariamente el que mejor se adapta a su familia. Y ahí es donde nosotras podemos ayudarlos a encontrar a ese compañero que está esperando hace tanto tiempo.

-¿Cómo puede colaborar cualquier vecino de Miramar con Dame una Pata, incluso si no puede adoptar?

La mejor forma de colaborar con el refugio, más allá de las donaciones de alimento o de dinero, es ayudando con las castraciones.

Los vecinos pueden ayudarnos llevando a castrar animales, sean propios o de sus vecinos, amigos o familiares. Cada animal que se castra significa que, a futuro, va a haber menos animales en la calle.Y cuantos menos animales haya en la calle, más posibilidades de ser adoptados tienen los animales que hoy están en el refugio.

Por eso creemos que la castración es una de las herramientas más importantes para poder cambiar esta realidad. Si queremos que algún día haya menos animales abandonados y menos animales sufriendo en la calle, tenemos que trabajar en la prevención.

Esa es, sin dudas, una de las mejores ayudas que podríamos recibir de la comunidad.

Instagram: refugio_dameunapata

Fotos: Redes sociales Dame una Pata