Fernando Britez: “La identidad colectiva es una planta que debe ser regada todos los días”

En el marco de un nuevo aniversario de General Alvarado, el Museo de la Vida Rural, ubicado en Comandante Nicanor Otamendi, invita a recorrer una parte fundamental de la historia del distrito: la de sus pueblos, sus familias, sus oficios y las formas de vida que fueron construyendo la comunidad.

Al frente del espacio se encuentra el antropólogo e investigador Fernando Britez, quien trabaja en la recuperación y difusión de la historia local a través de visitas guiadas, charlas para escuelas y concursos de historia regional.

Britez también es autor del libro “Cuando el campo era así”, donde reconstruye aspectos de la vida rural, la historia de los chacareros y los antiguos pagos del sudeste bonaerense. En diálogo con “El Argentino”, reflexionó sobre el patrimonio que conserva el museo, los oficios que fueron desapareciendo con el paso del tiempo y la importancia de que las nuevas generaciones conozcan la historia de General Alvarado.

-¿Qué objetos o elementos de la colección consideran más representativos de la vida rural que tuvo General Alvarado y por qué?

-Cuando se intenta imaginar cómo era la vida rural en algún lugar, es natural que primero se piense en el campo como algo opuesto a la ciudad. En realidad, todos los pueblos del partido fueron y aún son, en distinta medida, rurales, porque campo y ciudad están intrínsecamente conectados, son inseparables. Más allá de algún objeto en particular, conviene pensar que la representatividad está en el museo mismo.

-¿Hay algún objeto del museo detrás del cual exista una historia particular de una familia, un trabajador o un antiguo poblador de la zona?

-Cada pieza del museo cuenta una historia, y muchas remiten a la vida de las personas que las crearon o usaron en el pasado. De algunas conocemos sus nombres y de otras, lamentablemente, no, pero lo importante en el museo no es tanto lo individual, sino la historia de una comunidad que construyó su futuro como proyecto colectivo.

-¿Qué aspectos de la vida cotidiana de nuestros pueblos rurales de hace varias décadas pueden conocerse a través de los elementos que conserva el museo?

-Desde la ocupación de los territorios indígenas con la llegada de las estancias, hasta las fundaciones de los pueblos. Desde cuestiones biográficas de los pioneros, hasta cuestiones generales sobre la vida social, la economía, la vida familiar y muchos otros aspectos.

-¿Qué costumbres u oficios se fueron perdiendo con el paso del tiempo que hoy podemos reconstruir a través de este patrimonio?

-Estamos avanzando en la identificación de los antiguos oficios del pago, tales como el de carrero, vendedor ambulante, cazador de pájaros, ajero, colchonero, cuerero, nutriero y muchos otros oficios masculinos. Y, por supuesto, también femeninos, como la partera, modista, lavadoras de ropa, planchadoras, etc. La investigación está en proceso y ya tenemos los nombres de muchas y muchos de ellos.

-¿Qué importancia tiene para las nuevas generaciones conocer esta parte de la historia de General Alvarado?

-Desde mi punto de vista, existe una diferencia entre las personas que conocen la historia y las que no. No creo que saber historia sea recordar miles de fechas, lugares, nombres, batallas o biografías. Creo que solo sabe historia el que es capaz de entender cómo los acontecimientos del pasado han determinado cómo fue y es su vida en el presente, y cómo podrían afectar su futuro.

Para eso sirve la historia, para ayudarnos a tomar decisiones en un presente siempre imprevisible. Por lo tanto, me parece de importancia fundamental que los jóvenes y las generaciones venideras conozcan la mayor cantidad de historia posible, comenzando por las de sus pagos, que está plagada de lecciones útiles.

-En el marco de un nuevo aniversario de General Alvarado, ¿qué creés que nos puede enseñar la historia de la vida rural sobre la identidad que construyó nuestro distrito?

-Que la identidad colectiva es una planta que debe ser regada todos los días. Esa es la tarea que el museo lleva adelante con profunda convicción.

-Si alguien que nunca visitó el museo tuviera que llevarse una sola imagen de cómo era la vida en General Alvarado en sus primeros tiempos, ¿qué te gustaría que descubriera al recorrerlo?

-Me gustaría que recordara la imagen de la foto gigante de un hombre y una mujer trabajando, acompañados por sus hijos pequeños. Ellos, como la mayoría de los pioneros, llegaron al partido buscando bienestar y prosperidad. Que hoy encontremos los nombres de estas personas en los documentos relacionados con la fundación de las asociaciones vecinales muestra, a quien quiere entender, que para ellos el bienestar individual era inseparable del bienestar común.

Eso es lo que aprendí en tantos años de estudiar la historia de nuestra comunidad: que la vida en los primeros tiempos de General Alvarado estuvo atravesada por un proyecto colectivo.

Fuente fotográfica: Infocampo