Tomas Ressa: «Jamás dejé de creer que un día esta historia iba a salir a la luz»

Tomás Ressa publicó libro

Tomas Ressa es platense pero miramarense por adopción, llegó de chico a la ciudad, realizó gran parte de su educación primaria y secundaria en el colegio parroquial San Andrés y hoy, luego de hacer sus estudios de periodismo y comunicación social en la Universidad de la Plata publicó un libro “Calle 16, de bombas y fútbol” donde trata la historia de un lugar mítico para la ciudad platense y lo ha contado de una forma magnífica. “Trabajé en las playas de Miramar durante cinco temporadas consecutivas vendiendo películas o comida; y en otros rubros durante el invierno mientras llevaba adelante mis estudios: en un almacén, en una fiambrería, repartiendo aceites de oliva a los comercios; para poder sustentarme y, también, reunir el dinero para la publicación. Sin embargo, a pesar de que el proyecto de la publicación del libro había quedado trabado durante casi dos años, jamás dejé de creer que un día esta historia iba a salir a la luz algún día e iba a sorprender y conmover a la comunidad por los valores que resalto en ella y los hechos que narro.”

-¿Contanos sobre tu vida en Miramar, tus estudios en la ciudad, amigos, familias y demás?

Nací en La Plata el 14 de diciembre de 1995. Mi padre, Leonardo, es platense y mi mamá, Judith Betz, nació en Pellegrini. Tengo dos hermanos, Francisco y Genaro. Cuando tenía tres años, nos mudamos a Pellegrini, el pueblo de mi madre, y allí estuvimos hasta el 2007, cuando, con 12 años, decidimos mudarnos a Miramar. Siempre veraneábamos en Miramar y mis padres tuvieron la decisión de mudarnos aquel año. En Miramar completé la escuela primera y secundaria en el Instituto Parroquial San Andrés (IPSA), lugar del que guardo gratos recuerdos y amistades que aún mantengo. Otra etapa formadora en mi vida fue mi paso por el club de tenis La Azucena, donde jugué entre el 2007 y el 2012 y que me sirvió no sólo para conocer el deporte que sigo incondicionalmente hoy en día (tanto como fanático como periodista) sino también para asimilar e incorporar muchos valores, sobre todo el respeto.

-¿Qué carrera estudiaste?

En 2014 decidí volver a la ciudad que me vio nacer para estudiar Periodismo y Comunicación Social en la UNLP. Siempre tuve gran facilidad para la escritura y la lectura, y me considero una persona muy inquieta y curiosa. Siento a veces que nunca termino de conformarme con lo sé y siempre intento ir más allá. Con esas cualidades supe que estaba eligiendo la carrera correcta en el lugar correcto.

-¿Cómo te surgió la idea de hacer este libro?

En mi primer año de Facultad tuve mi primera experiencia periodística trabajando en una radio de rugby llamada Radio Kiwik como productor general de los programas. El dueño de la misma, Leo Medvedoff, me puso en contacto con Anibal Toti Leguizamón, la persona que inició la que terminaría siendo mi primera novela. Toti me comentó que su padre, el Negro Leguizamón, junto con el fallecido juez electoral de la Provincia de Buenos Aires, Humberto Blanco, estaban a cargo de la cooperadora de la Escuela primaria N°10 en La Plata durante los años de la dictadura militar del ´76, y organizaban torneos de fútbol los fines de semana que convocaban multitudes de todos los puntos de la ciudad. Dichos torneos, precisó, sirvieron como pretexto para construir en la Escuela 10 un lugar de encuentro, no sólo para las familias y los niños, sino para los militantes y funcionarios que encontraban allí el único momento para poder hablar de política y mantenerse al tanto de las novedades que ocurrían en aquel entonces en el país. Tanto Blanco como Leguizamón eran abogados y militantes (Blanco en el radicalismo, y Leguizamón del peronismo), y tuvieron fuertes disputas en sus profesiones con los militares, motivo por el cual los primeros años de la dictadura la Escuela 10 sufrió amenazas de bomba constantemente, y la visita de los oficiales mientras se jugaban los partidos. En 48 y 16 se encuentra ubicada la Escuela 10. En 49 y 16, vivía Baldomero Valera, el líder del partido comunista de la Provincia de Buenos Aires. En 50 y 16, se encontraba el cuartel de la policía federal. El caos que se desataba en los enfrentamientos entre la policía y los grupos guerrilleros en la Calle 16 a menudo afectó las actividades de la Escuela, incluso llevo a suspender muchos partidos por los tiroteos y las bombas. De hecho, mi relato comienza en abril del 76, cuando un niño de la Escuela 10 encuentra una bomba en el baño y la lleva a dirección. Poco después, conscientes del ataque sufrido, Blanco y Leguizamón deciden suspender los torneos durante aquel año. Por ello decidí llamar a mi novela “Calle 16, de bombas y futbol”, alternando las bombas y los tiroteos en las calles características de la época, y los torneos de futbol como contención y escape al horror que se estaba viviendo tanto para los alumnos como para los padres y los dirigentes. La lucha encabezada por la cooperadora de la Escuela con Blanco y Leguizamón al mando, pero con todo un grupo de padres dejando sus esfuerzos y energías en ello, para contener a sus hijos, crear un clima de fiesta en medio del horror y mantenerse unidos contra las adversidades de aquel contexto me pareció una idea fascinante para escribir una historia.

-De muy chico te animaste a este emprendimiento que hoy tiene sus frutos, pero imagino que el camino no ha sido nada fácil.

Si, con dieciocho años me lancé de lleno a este emprendimiento, lleno de ilusiones y deseoso de poder sacar a la luz lo que considero es un gran ejemplo tanto para la sociedad como para la educación pública, sobre todo primaria y secundaria. Comencé a investigar, a entrevistar a diferentes actores involucrados (ex alumnos o ex miembros de la cooperadora) y realicé una reconstrucción histórica de los hechos a través de la ficción. En 2016, con 20, ya había logrado terminar esta novela, pero por motivos económicos, me fue imposible publicarla hasta este año. Pasé momentos realmente duros, sobre todo financieros. Trabajé en las playas de Miramar durante cinco temporadas consecutivas vendiendo películas o comida; y en otros rubros durante el invierno mientras llevaba adelante mis estudios: en un almacén, en una fiambrería, repartiendo aceites de oliva a los comercios; para poder sustentarme y, también, reunir el dinero para la publicación. Sin embargo, a pesar de que el proyecto de la publicación del libro había quedado trabado durante casi dos años, jamás dejé de creer que un día esta historia iba a salir a la luz algún día e iba a sorprender y conmover a la comunidad por los valores que resalto en ella y los hechos que narro.
En este largo camino, en el que hubieron muchas idas y vueltas, logre aprender muchas cosas: el valor del esfuerzo y del trabajo, no bajar los brazos a pesar de las adversidades, y, fundamentalmente, creer que todo es posible, que si uno se fija una meta y no aleja su vista de ella, por más lejana que parezca por momentos, siempre se vuelve al camino. Repito que el hecho de haber estado a punto de publicarlo en 2016 y no poder hacerlo, con mucha incertidumbre al corto plazo, fue realmente doloroso porque yo tenía un material increíble a base de años de investigación y escritura en la computadora que no podía mostrar ni visibilizar. Gracias a dios, este año se dieron las condiciones para poder hacerlo. Pudimos cerrar contrato con la editorial Hespérides, imprimimos 500 ejemplares que próximamente estarán a la venta en librerías y la recepción de la comunidad platense fue inmediata: hasta el momento me han entrevistado en RealPolitikFM, el programa Prefacio del Canal 22, el programa Somos Deporte del canal Somos La Plata; celebridades como Fernando Burlando (que junto con su hermano y su madre formó parte del relato) difundieron en sus redes sociales la historia, por lo que estimo que esto vaya mejorando. La presentación fue el pasado miércoles 14 de noviembre. Pese a no contar con una fecha de regreso, próximamente haré una segunda presentación en la ciudad de Miramar, donde tengo muchos afectos y también he sido consultado desde distintos lugares por la publicación de mi obra en la zona.