“Posiblemente la desocupación y la falta de proyectos de las personas aumente el consumo de drogas”

Alfredo Mario Ramos MP: 91996

Médico egresado de la Facultad de Medicina de la UBA en julio de 1978 mientras cumplía con el Servicio Militar Obligatorio con destino en la Compañía de Operaciones Electrónicas 601 de City Bell. En los años de facultad fue Docente Auxiliar de Anatomía en la II Cátedra, especializada en Neuroanatomía.
Trabajó en Bariloche hasta agosto de 1982 en que se trasladó a Mar del Plata para ingresar a Neurocirugía en el HIGA. Allí conoció al Dr. Marcos Bravo quien hacía guardias en el Hospital Marino Cassano y lo contactó con su director. En agosto de 1987 se mudó a Miramar en donde ya estaba trabajando en el Hospital Municipal desde diciembre de 1884.
En 1990 creó con el Dr. Dillon SEMIR, el primer servicio privado de emergencias médicas de la ciudad. En 1993 siendo Director de Salud inauguró la primer Unidad de Terapia Intensiva del Partido.
En 2014, con 38 años de aportes decidió jubilarse porque su cargo era en Emergencias y había llegado a una edad en la que subir a una ambulancia ya no era para él. Lo contrató el municipio para seguir con el servicio de Neurología para que la gente no se viera perjudicada por no haber en la localidad colegas en la especialidad. El Instituto de Previsión Social de la Provincia lo consideró una relación de dependencia encubierta y tuvo que rescindir el contrato en 2018. Esa es la razón por la cual tuvo que dejar el hospital. A la fecha persiste el problema y lo intiman a devolver la jubilación de esos cuatro años.

  • ¿Desde chico sentiste pasión por la medicina? ¿Qué fue lo que te llevó a elegirla como profesión? ¿Tuviste algún referente?
    Sí, me influyeron los médicos de la familia. Era la época en que los médicos hacían de todo un poco. Un amigo de la familia era obstetra, pero también médico forense en Rosario y contaba muchas anécdotas y cosas que me fueron motivando. Cuando uno entra en Medicina, entra con teoría general, después te vas orientando. En mi caso hice Anatomía el primer año, y al año siguiente me postulé para un cargo de docente auxiliar: esa cátedra termino siendo de Neuroanatomía, entonces ahí empecé a orientarme hacia la Neurología.
    -En tu carrera probaste varias ramas de la medicina, ¿cuáles fueron?
    Como médico comencé en City Bell. Pero, luego en Bariloche comencé a trabajar como médico forense, entonces paralelamente iba a una Clínica Privada y me fui formando en lo que siempre me gustó que es la parte quirúrgica. Cuatro años después me vine a Mar del Plata por una cuestión familiar y fui al Hospital Regional a hacer Neurocirugía. En 1987 me mudé a Miramar en donde ya estaba trabajando en el Hospital Municipal cómo médico de guardia desde diciembre de 1884.
    -¿Cuál fue la experiencia que más te enriqueció?
    Yo tengo mucho respeto por los que fueron mis profesores, tanto en la facultad como en cátedra Neuroanatomía. En Bariloche tuve la suerte de trabajar con un cirujano del que aprendí mucho también. Y en el Hospital Regional por la cantidad y variedad de casos que atendí, me perfeccioné mucho. En esa época ya atendía pacientes de Miramar que eran derivados a Mar del Plata.
  • ¿Por qué crees que sos el único médico neurólogo que reside en Miramar? ¿Por qué son pocos los que eligen esta rama de la Medicina?
    Es una especialidad posiblemente complicada, es complejo el estudio y siempre estamos “corriendo detrás del incendio”, es decir, cuando no se hace prevención en lo nuestro, estás tratando pacientes que ya tienen alguna secuela y eso a lo mejor lo hace menos atractivo. Yo soy muy optimista en cuanto a la investigación, en cuanto a la fisiología, al funcionamiento, es decir, somos nuestro cerebro. Pero, hasta el día de hoy siguen faltando más especialista en Neurología.
  • ¿Cuáles son las patologías que más tratas y a qué se deben?
    Lo más habitual son los accidentes cerebrovasculares tanto hemorrágicos como isquémicos. Y en lo trivial las parálisis faciales periféricas, virales. Y por suerte, lo excepcional son los casos de tumores cerebrales benignos o malignos
  • ¿Cuáles son las señales que la gente no ve pero que podrían prevenir, por ejemplo, un accidente cerebrovascular?
    Los factores de riesgo principales son la vida sedentaria, la obesidad, el tabaco, la hipertensión, la diabetes. Sobre esos factores hay que trabajar para no llegar a después a tener desenlaces como los accidentes cerebrovaculares. Actualmente, hay que prestar mucha atención al gran consumo de estupefacientes en la gente joven.
  • El consumo de drogas crece cada día más en la ciudad, ¿cómo nos afecta y por qué crees que se da tanto en Miramar?
    Es un fenómeno que se da en todo el mundo. Posiblemente la desocupación y la falta de proyectos de las personas aumente el consumo de drogas. También, la falta de respeto al propio organismo. Si tomamos lo que dicen los orientales, que el cuerpo es el templo del espíritu, nuestro espíritu es nuestro cerebro, nuestro pasado, nuestros proyectos futuros, lo que nos permite contactarnos con el presente, con la realidad.
    Si destruimos nuestro cerebro nos estamos destruyendo a nosotros mismos.