Murió Sharima, la elefanta presa en el zoológico de Luján

Sharima murió muy joven, con apenas 25 años de edad. (Facebbok Elephant’s Helpers Argentina)

La triste noticia la dio a conocer la organización Elephant’s Helpers Argentina el fin de semana: “Sharima no pudo esperar más los tiempos de sus dueños. Cayó a una fosa el día viernes y murió el sábado por la tarde”.

Esa entidad que abogaba por el traslado y recuperación de la elefanta- venía manteniendo un diálogo con el dueño del Zoo de Luján, Jorge Semino, aunque con poco éxito: “se hizo muy difícil llegar a un acuerdo que permitiera que pudiéramos ingresar con un veterinario independiente, para que pudiera hacerle estudios, guiado por los especialistas del Santuario de Elefantes Brasil (SEB) -donde fue trasladada la elefanta Mara del ex zoo porteño-, y tener un diagnóstico preciso. Ante las dificultades en la comunicación, propusimos distintas opciones para comenzar esta evaluación veterinaria, pero ya era demasiado tarde”.

Sharima nació en 1995 en el Way Kambas Elephant Training Center (centro de “entrenamiento” de elefantes), Indonesia, y fue vendida al Zoo de Ragunan, que luego la vendió al Zoo de Luján junto a Arly (quien murió en 2015 son solo 19 años). En nuestro país Sharima fue víctima de la utilización de “bullhooks”, cadenas, y fue explotada para que el público las montara para dar paseos y sacarse fotos, alquilada para fiestas y anuncios publicitario.

En octubre pasado funcionarios del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación y del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina allanaron las instalaciones del Zoológico de Luján, que se encuentra clausurado de manera preventiva y total.

La medida respondió a diversos incumplimientos de la normativa vigente, como no contar con la habilitación municipal, provincial y nacional, no presentar un plan de reconversión, inconsistencias en el plantel faunístico declarado, entrecruzamiento de especies, y por permitir el contacto entre los visitantes y los animales.

La campaña para el traslado de Shamira, con su muerte, mutó al pedido de justicia. “Ni un solo animal más de ninguna especie tiene que volver a pasar por esta tortura. Nunca más”