Jorge Neuss y Mar del Sur

La muerte de Jorge Neuss y su esposa Silvia Saravia conmovió al país por las características del hecho y por las personas involucradas, integrantes del círculo empresarial más importante del país.

Pero también lo hizo en la comunidad de Mar del Sur, Miramar y la zona. Es que el empresario era propietario de una estancia en el camino San José que une Mar del Sur con la Ruta 88 y concurría durante los veranos a disfrutar de la misma.

Allí tenía su cancha de polo y eran comunes en algunas temporadas los famosos torneos. También se lo recuerda por ser integrante del Opus Dei, prelatura de la Iglesia con la que colaboraba con mucha intensidad y fue el que construyó la Casa de Retiros Altamar, pasando Rocas Negras, y que motivara reacciones adversas en su momento.

Hace 20 años el Diario La Nación decía en relación a esta construcción lo siguiente: “La construcción de un complejo que será destinado a retiros espirituales por la Asociación Cultural Bonaerense, entidad íntimamente ligada al Opus Dei, es el origen de la controversia que enfrenta a algunos vecinos y turistas de estas playas con los promotores del emprendimiento y con las autoridades locales.

Sucede que, por la obra, se clausuró definitivamente el paso que permitía a los vehículos transitar por la orilla del mar hacia los parajes conocidos como Rocas Negras, Pozo del Tiburón, Punta de Pérez y Cementerio de los Caracoles.

Situada 17 kilómetros al norte de esta pequeña villa veraniega, de los socios de clubes de travesías en vehículos todo terreno y de visitantes que se afincan en el lugar cada temporada.

El principal argumento del reclamo apunta a que se levantó un alambrado perimetral en el predio de 11 hectáreas, que llega hasta las barrancas costeras y por eso, al subir la marea, el paso queda irremediablemente vedado a los vehículos que solían realizar ese trayecto.

Sólo se habilitó un sendero peatonal que llega hasta la Ermita de la Virgen, levantada muy cerca del acceso al nuevo emprendimiento y a pasos del océano.

Los hombres agrupados en el club de TravesistasMarsureños sostienen que no están en contra de la obra. “Nosotros queremos que se abra un paso alternativo para no perder lo que amamos: hacer travesías por los médanos con motos, cuatriciclos, jeeps y 4×4, sin correr ni asustar a las familias, sino admirando este bellísimo paseo”, dicen.

“Con la apertura de un camino de cuatro metros de ancho se solucionaría esta cuestión, pero nadie nos ha escuchado hasta ahora”, explican con molestia.

Otra es la visión de Miguel Angel Martínez, director de la Oficina de Información de la Prelatura del Opus Dei. Sostiene que “lo que se ha planteado es injusto, ya que el alambrado respeta la normativa legal.

El proyecto fue aprobado por la municipalidad y se abrió un camino para que los peatones lleguen hasta la Virgen y, si lo desean, bajen a la playa”. Por otra parte la prelatura del Opus Dei, señalaba: “En el año 2001, al inaugurar Altamar, una casa de retiros en Mar del Sud, hacíamos realidad un sueño de muchos años.

Fue posible concretarlo gracias la generosidad de un empresario amigo que donó el terreno y construyó la casa”, señalaban. Finalmente la obra se realizó, culmino y durante años se realizaron los retiros.