El derecho al futuro

Una vez más el papa Francisco la rompió. Este viaje a Panamá, consecuente con el largo itinerario de 26 viajes, nos lo mostro como un avezado interprete de los signos de los tiempos.

Haber elegido a Panamá como sede de este trienal Woodstock de los jóvenes no ha sido, obviamente, multitudinario como otros que han pasado a la historia desde aquel porteño de 1887. Como queriendo aun desde ese signo ser coherente con la huida de toda tentación de triunfalismo. A través de la escasa difusión mediática (también esto un signo de los tiempos argentinos) podíamos reproducir aquella escena evangélica de la visita de María a su parienta Isabel cuando ella se asombra diciéndole “¿Cómo la Madre de mi Señor puede venir a visitarme?”.

Precisamente la figura de la Virgen fue clave en la realización de esta nueva Jornada Mundial de la Juventud.
Frente a la escasa información que este acontecimiento ha suscitado entre nosotros no por ello omitiremos nuestro comentario ya que el merece ser conocido y evaluado.

Un poco, a vuelo de pájaro, irán surgiendo momentos y pronunciamientos también como contribución al tema de la juventud.
Ya mismo podríamos referirnos a ello con una severa afirmación del papa argentino.

Los cuatro sin
Dijo Francisco: “que fáciles criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando sin tener en cuenta que los privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias a las que agarrarse y soñar el futuro” y deja uno de esos textos antológicos que lamentablemente muchas veces pasan a ser solo sloganes.
Son los “cuatro sin” por los cuales nuestra vida queda sin raíces y se seca”.
Sin trabajo, sin educación, sin comunidad, sin familia.

No ahorra críticas a “una sociedad que esta adormeciendo a los jóvenes para que no hagan ruido, para que no se pregunte ni pregunte, para que no se cuestione ni cuestione.
Había habido en Panamá una experiencia que tiene tanto que ver con la cultura del encuentro: fue muy numerosa la cantidad de jóvenes de todo el mundo que recibió hospedaje en familias huidas y de diversas denominaciones evangélicas y no solo en familias sino también en colegio e instituciones.

La coincidencia con los hechos de la cercana Venezuela también pusieron a prueba al papa que bien habrá tenido en cuenta aquella expresión de San Agustín que el Concilio Vaticano II Hizo Suya: “la Iglesia se mueve entre las persecuciones del mundo y los consuelo de Dios”. Diversas actividades, de carácter protocolar y diplomático, como las visitas a comunidades religiosas fueron dando sentido a este viaje del papa Bergoglio. De lo que conocemos llama la atención la visita al Hogar Buen Samari tano para enfermos de SIDA que no dejo de ser un desafío para una sociedad que no deja de encerrarse entre muros

América Central
La presencia del papa en Centro América, su primera llegada a una región compleja que muchas veces ha sido víctima de invasiones y que ahora mismo lleva sobre sus espaldas no solo la crisis en Nicaragua (el único presidente que no participó de la solemne clausuras del Encuentro fue él) sino otro de más complicados alcances como el de los emigrantes que se encuentran solo con puertas cerradas, también ellos víctimas de los “cuatro Sin”.
Al efecto tuvo su reunión con el episcopado de Centro América, el S.E.D.A.G.

No se desconoce que el papa ha llamado a obispos de de Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras a integrar el Colegio Cardenalicios, signo elocuente de la consideración que le Merece.
En ese discurso que, como todos los de Francisco a los obispos, es de una de una consistencia enorme él ha vuelto a poner la figura de San Oscar Romero como la del patrono de los obispos. Ello nos exime de otras consideraciones.
Pero no nos salva de alegrarnos porque en algún momento de esta peregrinación, Francisco dijo dos frases (versión siglo XXI de la telogia mediecal): “solo lo que se ama se salva”… “solo lo que abraza se transforma”

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*