Con 70 chicos y jóvenes, el Grupo Scout N.º 5 San Andrés de Miramar lleva adelante una propuesta educativa que combina el contacto con la naturaleza, el trabajo en equipo, la solidaridad y la formación en la fe. Perteneciente a la Federación de Scouts Católicos, el grupo desarrolla sus encuentros cada sábado en la parroquia, donde niños y adolescentes comparten juegos, aprendizajes y experiencias que buscan acompañarlos en su crecimiento personal y comunitario.
A través de campamentos, salidas educativas y acciones solidarias, los scouts también construyen un vínculo cercano con la comunidad. Desde las campañas de Cáritas y la colaboración con La Noche de Caridad hasta los proyectos de servicio de los jóvenes, la propuesta apunta a formar ciudadanos comprometidos con los demás y con el cuidado del entorno. Marcos Reino, jefe del grupo, cuenta cómo se organiza el espacio, qué valores transmite y cuáles son los desafíos de sostener una experiencia que busca dejar el mundo un poco mejor de como lo encontraron.
-¿Cómo funciona actualmente el Grupo Scout de la parroquia y cómo está organizado?
Somos el Grupo Scout N.º 5 San Andrés, perteneciente a la Federación de Scouts Católicos. La particularidad de nuestro grupo es que tenemos una fuerte participación comunitaria en nuestra parroquia, lo que nos permite vivir plenamente nuestra fe.
Como todo grupo scout, estamos organizados por ramas, según las edades. Actualmente contamos con cuatro ramas, dirigidas por adultos. Varios de ellos son padres de chicos del grupo que se fueron sumando y enamorando del método scout, mientras que otros educadores forman parte del movimiento desde que eran niños.
-¿Cuántos chicos y jóvenes participan actualmente y qué edades tienen?
En la actualidad, el grupo cuenta con 70 beneficiarios, divididos en cuatro ramas: Lobatos, de 7 a 11 años; Scout, de 11 a 14; Andinista, de 14 a 17; y Rover, de 17 a 21 años.
-¿Cómo es una jornada habitual de los scouts? ¿Qué actividades realizan durante los encuentros?
La jornada comienza todos los sábados a las 14 y finaliza a las 18.30 con la misa de los niños. Al comienzo izamos nuestras banderas y encomendamos la tarde a nuestro Gran Jefe Jesús, haciendo nuestras oraciones.
Luego, cada rama realiza las actividades planificadas por sus educadores, que incluyen juegos con propósito, técnicas y reflexiones, entre otras propuestas. Después compartimos la misa de niños con el resto de la comunidad.
Para finalizar el sábado, arriamos las banderas, agradeciendo al Gran Jefe por una jornada más y pidiéndole que nos vuelva a reencontrar.
¿Qué valores o aprendizajes buscan transmitir a los chicos?
El método scout es un sistema de educación no formal que busca que los niños, niñas y jóvenes aprendan haciendo, teniendo a la naturaleza como marco principal para el desarrollo de los sentidos y las habilidades personales.
También busca que aprendan a trabajar en grupo y fortalezcan sus vínculos de hermandad, siendo solidarios y respetando al prójimo. Además, promueve que se conviertan en buenos ciudadanos.
En nuestro grupo scout acompañamos a los niños, niñas y jóvenes para que fortalezcan su fe y reconozcan en Jesús, nuestro Gran Jefe, el ejemplo que los guía para estar siempre listos.
-Además de los encuentros semanales, ¿qué otras actividades realizan durante el año? ¿Campamentos, salidas o actividades comunitarias?
Durante el año tenemos dos campamentos grupales: uno en invierno y otro en verano, que sirve para cerrar el año. También realizamos campamentos por rama, que dependen de la planificación de los educadores.
Además, hacemos salidas educativas y participamos en actividades parroquiales, como procesiones y fiestas patronales. Los más grandes participan en encuentros juveniles diocesanos, como Invasión de Pueblos.
-¿Qué lugar ocupa el contacto con la naturaleza y el trabajo en equipo dentro de las actividades?
El contacto con la naturaleza ocupa un lugar central, porque es en ella donde descubrimos la obra de Dios y donde nuestros beneficiarios aprenden, se desarrollan y crecen.
El trabajo en equipo también es muy importante, ya que fortalece los vínculos y les permite aprender a ser responsables, desarrollar su autonomía y cultivar la solidaridad y la empatía.
-¿Realizan acciones solidarias o participan en actividades junto a la comunidad de Miramar? ¿Cuáles recuerdan especialmente?
La solidaridad es algo muy importante y forma parte de la vida de todo scout. Incluso uno de los puntos de nuestra ley dice: “El scout es solidario y promueve la comunión de bienes”.
Hemos participado en las campañas de Cáritas, juntado alimentos y cocinado a La Noche de Caridad, que se encarga de preparar comida para más de 150 personas.
Los más grandes, cuyo lema es servir, están programando acciones solidarias para realizar visitas al asilo, al hogar de niños y al hospital.
-¿Qué significa para ustedes sostener este espacio y qué esperan para el futuro del Grupo Scout?
Sostener este espacio es muy importante porque estamos fuertemente convencidos de que el método scout es una valiosa herramienta para que niños, niñas y jóvenes puedan convertirse en buenos ciudadanos, comprometidos con la comunidad, con el hermano que los necesita y con el cuidado de la casa común.
Como decía nuestro fundador, Baden-Powell, debemos dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos.
Fotos Leo Puebla: fotógrafo y educador del grupo.










