Entre las muchas sorpresas que la elección de un nuevo Papa trae y después de la rica experiencia que hemos tenido con el argentino que, durante doce años, sorprendió y la humanidad y ha dejado una huella indeleble y en muchos aspectos inalterable en el mundo hemos recibido a este nuevo exponente de lo que podríamos llamar, enorme expresión de riqueza cultural y espiritual de la que tenemos todos que aprender.
El primero que podemos llamar discípulo suyo es este Papa que quiso hacer un puente entre un Papa de fines del siglo XIX y comienzos del XX al cual llegó una herencia que ahora pareciera vuelve a mostrarse.
De este papa podemos destacar múltiples facetas en estos quince meses que han pasado de aquel 6 de mayo de 2025 en que, después de un Conclave sumamente breve, escuchamos su voz deseándonos la paz en un mundo sumamente lastimado y para colmo muchas veces ignorante de esa guerra que, no fue, porque tal vez, favorezca a sus más terribles tendencias no ha declarado y también creemos que no lo hace porque no es capaz de vivir con la sinceridad.
Cada mes el Papa León XIV lanza, a través de los medios de comunicación un breve mensaje poniendo una intención mensual a consideración de los fieles, pero también al alcance de todos los que oyen las voces dispares y tantas veces disonantes, o reducidas a intereses partidarios, lejos de lo que el mismo Papa decía “Dios sigue abriendo en la historia caminos de reconciliación y paz”.
ORACION Y MUNDO
Pensábamos en aquellas históricas oraciones para rezar por las calles que, a mediados del siglo pasado, había sido un best Sellers notable.
Es el mismo sentido pastoral que movió a Michael Quvist a publicar ese libro que contó con una enorme cantidad de ediciones.
Oraciones surgidas de la realidad como para quitarles un tono que pueden tener las oraciones en las que se echan de menos el aterrizaje a la realidad cotidiana.
En pocas palabras el Papa León XIV recoge la intención mensual y nos da trabajo para el mes metiéndose discreta pero certeramente en la problemática de nuestros mundos.
Es también reconfortante ese estilo de acompañar a los hombres en sus dolores y aplicaciones con un estilo fraternal y palabras sencillas que, con todo, no ocultaba la gravedad y las dimensiones de los problemas que aquejan y tantas veces también atormentan al hombre de hoy, ese que está muchas veces, cerca nuestro, pero no escuchamos sus quejidos porque tenemos que ejercitarnos en la capacidad de llegar.
También es una forma de sensibilizarnos no en la redacción y la elocución de nuestros reclamos y nuestras carencias.
Podemos decir que este estilo “leonino” podría ser expresión, no pequeño, de un magisterio que se va desplazando.
DESDE LA REALIDAD
Dice León en parte de la intención para este mes de agosto que “en medio de la prisa y el ruido” es preciso que concentrarse en cuestiones que atañen a los hijos de Dios.
Me hacía pensar, escuchando esas plegarias, del Papa en tanta gente que vemos en los oratorios y capillas se retiran, aunque sea por un momento para orar.
Y también a esas vidas, que, lejos de la elocuencia tantas veces monótona de los devocionarios y las hojas de oración buscando consuelo y auxilio para afrontar la realidad.
No podemos tampoco negar que hemos acostumbrado a la gente a repetir oraciones que se dicen sin entender tantas veces lo que dicen y como haría falta ayudar a los orantes que no pertenecen ni a grupos ni a tendencias a hablar con Dios desde la propia realidad de acuerdo con aquello que cuenta Henri Gremond: el que pasaba ratos en la capilla de manera que le preguntaron que hacía y contestó simplemente: él (Dios) me mira y yo lo miro”.










