El tradicional balneario “Las Brusquitas” se encuentra situado en el límite entre General Alvarado y Pueyrredón y pese a contar con instalaciones modelo estuvo depredado y abandonado.
En el año 2017 se realizó una licitación pública sobre la unidad fiscal y la única oferta que quedó en pie, tras la apertura de pliegos, ofreció no sólo reactivar las instalaciones con los servicios de playa sino ir más allá y generar a futuro un polo de desarrollo turístico/tecnológico, potenciando proyectos informáticos en la región.
El Intendente actual Ianantuony, al momento Sec. de Producción informaba que los responsables de la iniciativa y el subsecretario de Servicios Productivos y tecnológicos de la Nación, Carlos Pallotti se habian reunido para seguir avanzando en el tema”.
Ademas habia una cuota del Ministerio de Trabajo, que sería adaptada a este proceso para capacitar jóvenes como analistas del conocimiento informático.
“Actualmente la industria necesita recursos humanos y este plan busca generar 80 mil puestos de trabajo en cuatro años por lo que es una gran posibilidad para chicos de Miramar y la zona.
Por lo pronto, se anunció que más allá de los servicios actuales de sombra, gastronomía y estacionamiento, entre otras cosas, a fin de temporada sería acondicionado uno de los sectores techados del predio que se ofrecería como una especie de “coworking” para que aquellas empresas que integran la Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Mar del Plata (Aticma) puedan tener una sede en territorio miramarense y contratar mano de obra local con conocimientos de programación.
“Las primeras personas que se van a tomar en el balneario son aquellas que hicieron un curso de PHP en el ITEC Miramar”, sostuvo el funcionario.
“Buscan formar parte de la rueda productiva que existe en el distrito con el aporte de las energías renovables.
Falta mucho, es cierto, pero estamos hablando de un lugar que estaba destruido y en estado de abandono total. Todo lleva tiempo pero tenemos muchas esperanzas en el proyecto”, dijo entonces Ianuantuony.
En estos días recorrimos el lugar, con un fin de semana soleado, con buena temperatura para ver qué servicios había y la realidad es que estaba todo cerrado. Sin actividad de ninguna naturaleza. Ni gastronómica, ni polo tecnológico, ni coworking, ni gente trabajando, ni operadores del Itec. Nada, es decir que todavía no se ha cumplido con el objetivo que se ofreció ni con las exigencias que debe realizar el Municipio, tratándose de un lugar estratégico de la ciudad.
El Polo tecnológico aún está en veremos y han pasado 5 años de promesas. Al menos es lo que se ve. No hay información de ninguna naturaleza. De vez en cuando se hace una reunión en el lugar que se difunde,, pero en los hechos ningún avance. Es hora de que no se confunda más a la gente y se diga la verdad de lo que ha ocurrido y que va a pasar con el Polo Tecnológico. Es “que el Pueblo quiere saber de qué se trata”.