Walter Hernández: «El automovilismo es lo mejor que me pasó en la vida»

Desde su Comandante Nicanor Otamendi el campeón 1993 de Turismo Carretera dialogó con Carlos Alberto Legnani (h) en las clásicas charlas de cada día en el Instagram de Campeones. Historias, vivencias y conceptos bien claros, tal cual los que mantenía en su época de piloto. fuente: campeones.com

Además de ser un destacado piloto, Walter Hernández muestra en cada concepto su pasión por el automovilismo. Y haciendo un alto en su actividad diaria, en Comandante Nicanor Otamendi, dialogó en vivo por el Instagram de Campeones con Carlos Alberto Legnani (hijo)

«Estamos viviendo la cuarentena de una manera muy especial porque somos parte de la cadena alimenticia, el trabajo no se detuvo nunca, si estamos tomando todos los recaudos. En Otamendi no hemos tenido ningún caso, hay un trabajo muy bueno del municipio, pero hay que ir empezando a liberar para los otros rubros», analizó quien sobresalió en diferentes categorías de nuestro automovilismo.

EL COMIENZO DE LA HISTORIA

«Mi padre (Quino) fue el que arrancó a correr en Karting, se lo cargaba en la cucheta del camión y lo llevaba. Mi papá corrió en muchas categorías, entre ellas cafeteras y TC del Sudeste, que fue la categoría donde yo arranqué a los 18 años. Mi papá nunca quiso que yo corra, pero después le encantó y me apoyó», rememora sobre aquellos primeros pasos en el automovilismo zonal.

EL SALTO A LA FÓRMULA RENAULT

«En ese entonces en la Fórmula Renault había muchos pilotos de experiencia, de mucha capacidad y eso me sirvió muchísimo para tomar el conocimiento y después pasarlo a los autos con techo. Tulio Crespi me dijo pagame al auto como puedas, me armó el auto y nosotros en equipo con amigos empezamos».

EL SUEÑO DEL TURISMO CARRETERA

«Siempre soñé con correr en Turismo Carretera y lo pude cumplir. Iba a ver las carreras y soñaba, pero ello lleva un sacrificio y un esfuerzo muy grande. Para llegar a algo hay que dejar otras cosas, si uno no las deja es difícil conseguirlo, es la base de la vida», reflexionó quien en 1992 se sumó al TC.

«A mi tío Luis le tengo que agradecer que me dejó subir a un TC. La primera vez probé en Balcarce un auto de Luisito y después debuté con la Dodge de Carelli. Di la prueba de suficiencia en Buenos Aires, aprobé, clasifiqué 17 y llegué 5° en la final».

Ante una lesión de Emilio Satriano, quien tuvo un accidente particular y debió ausentarse en dos competencia, Walter Hernández por intermedio de su tío pudo alquilar el veloz auto preparado en Chivilcoy.
«Debuté en Nueve de Julio donde hice el 1 en clasificación, gané la serie y en la final venía ganando y me pasé de largo en la chicana. Mi papá me dijo que fue lo mejor que me pasó, que me iba a creer que era bueno y me faltaba mucho. Llegar a los logros muy rápido no significa que ya está, en la segunda carrera clasifiqué atrás del puesto 30».

EL CAMPEONATO DE TC Y LAS CARRERAS EN RUTA

«Para correr en la ruta había que tener una puesta a punto diferente y cuidar mucho el auto. En los semipermanentes sólo anduve mal en el debut, después en todas estaba entre los tres primeros. Miraba a Lalo y a Fabián Acuña como hacían las chicanas», recuerda Hernández, quien en su segunda temporada en la categoría ya fue campeón.

«El año 1993 fue muy particular. Veníamos del campo con papá y le dije ¿no me llamará alguien para correr? Llegué a casa y me había llamado Trepat, me dijo que el auto era para mí. Yo no corrí dos carreras, una en Balcarce y la otra en Buenos Aires porque el auto no andaba y Trepat decidió retirar el equipo. Después la tranquilidad que me daba Wilke me sirvió para sumar, yo le hacía caso a su experiencia».

1994: LA SUSPENSIÓN POR DECIR LO QUE PENSABA Y LA MUERTE DE MORRESI

«En el 94 se cambió el reglamento, sacando los elásticos y poniendo gomas más anchas, eso a nosotros nos vino muy bien. Yo venía ganando el campeonato por 75 puntos, era imposible perderlo, y me suspendieron por haber dicho que no se podía correr en ruta».

«En La Plata vi por el espejo el accidente de Lalo y en la final yo venía detrás del Pato. Él agarró una mancha de aceite, vi todo, entonces dije que no se podía correr más. Había que ponerle un límite, y eso me costó muy caro, pero no estoy para nada arrepentido».

«Fue una vergüenza la suspensión que me dieron por haber dicho que no se podía correr en ruta. Era imposible seguir corriendo en la ruta, lamentablemente se perdieron vidas para tomar la decisión de no correr más»reflexionó Walter Hernández, quien también resaltó la rivalidad con Oscar Aventín: «hoy todavía existe, y eso pasa porque los dos éramos muy pasionales».

LA LLEGADA AL TC2000 Y LA POLÉMICA DEFINICIÓN DE 1997

«Fue muy importante que me llame Maldonado para correr en TC2000. Al principio me costó mucho, tuve dos años de mucho aprendizaje, después vino el 97 que fue un año inolvidable. Peleamos el campeonato y para mí lo gané. Era un equipo con mucha pasión, se ponía todo, interiormente ya me sentía campeón».

La definición en Rafaela quedó para la historia, y Hernández la define como «una vergüenza». «Para mi salí campeón, fue una vergüenza total lo que pasó. Fue una falta de respeto al automovilismo, yo duermo tranquilo porque ese campeonato con el equipo lo ganamos. Ya habían llevado la remera con el número 1 y las tenían que guardar, fue una vergüenza. Me siento campeón, tanto en 1994 de TC como en el 97 de TC2000».

SU VISIÓN DEL AUTOMOVILISMO ACTUAL Y EL PRESENTE DEL TC

«Cuando se pone la parte económica en el medio lo destruís, pasó con la Fórmula Renault y el TC2000. Al TC lo criticó por tener elementos y piezas iguales, así se fueron perdiendo nombres de preparadores. Siempre van a ganar los mismos, pero se perdió el folklore a lo que estamos acostumbrados que es lo que le gusta a todos».»Luis Di Palma, Maldonado, Castellano, De Benedictis, armaban el auto ellos y eran protagonistas y ganaban, Ahora es todo igual, acá siempre las categorías que fueron monomarca nunca sirvieron, pasó lo mismo en el TC2000 y en la Fórmula Renault, tiene que dejar de ser un negocio. No hay que copiar lo de Europa, hay que mantener la esencia y el origen, todos los que fueron de acá a Europa triunfaron, por algo será».»En el TC los autos son casi todos iguales, son muy parejos. Le falta la sal y la pimienta, no me gusta como está ahora. Yo dejaría los mismos autos que están ahora pero con los preparadores trabajando, desarrollando y lo mismo con los chasistas».»Habría que poner más potencia o achicar la goma, hay que bajarle cargas y que los autos vayan más sueltos. Se logró un auto buenísimo, pero son todos muy parejos».

Y en el cierre de la nota dejó una frase que lo muestra tal como es y como siempre se manejó: «el automovilismo es lo mejor que me pasó en la vida, aprendí a perder, a ser buen perdedor, a tener muchos amigos y a conocer el país. Los triunfos y campeonatos son circunstancias».