Vasos de arcilla (Padre Hugo Segovia)

Hemos vivido a lo largo de este año experiencias de fundamental importancia en la vida de los pueblos.

La guerra ha mostrado una vigencia que la invocación de Pablo VI en la ONU el 4 de octubre de hacer ahora sesenta años se ha convertido en una especie de regalo inalcanzable.

En medio de este panorama bélico ya cotidiano la elección de un nuevo Papa ha sido también ocasión de meditar sobre las realidades del mundo.

Entre los papeles que abundan en las ya pasadas de moda biblioteca, encontramos interesantes aportes, uno de los cuales nos servirá para la reflexión semanal.

Claudio Magris destacado pensador italiano había escrito apenas cinco meses después de la elección de un Papa venido de lejos que nos sirve hoy no solo como aparte a lo que paso en 2013 sino también para el ahora que estamos afrontando.

Dice: “Francisco está poniendo en movimiento cambios de época, pero lo hace sin ruido de tormenta progresista ni afán escandaloso que molestaría a los adversarios del Concilio, así como de almas temerosas de las consecuencias de cada paso intentado. Su estilo desarma tales resistencias-

Si hubiera sido Papa en el momento de los dos astronautas soviéticos declararon que no había visto a Dios, Francisco no hubiera sufrido la tristeza de Pablo VI, sino que había resultado comprometedor que hubiesen visto a Dios ellos en vez de haberse manifestado al Papa.

TODOS, VASOS DE ARCILLA

El artículo hermoso de Ma un humanista como Claudio Magris, no precisamente un creyente.

En ese sentido Magris expresa que Francisco se ha manifestado como dice el Evangelio simple como las palomas, pero hábil como la serpiente y por eso lo llama modelo de todo conductor.

Siguiendo el texto bíblico y lo llama capo de la ironía cristiana de la cual Francisco es maestro.

Somos todos vasos de arcilla ha recordado el Papa sabiéndose así también él.

Somos todos vasos de arcilla y no es algo de poca importancia porque el barro se rompe con facilidad y las ocasiones de corte con objetos duros y contundentes son muchos, pero el tono que él utiliza, lejos de toda retórica está lleno de optimismo ayudando a continuar nuestro camino sin preocuparnos demasiado de las quejas que se reciben y sin estropear el camino con el miedo a llegar al final, a pedazos.

DECIR DE NUEVO

Y este porque su palabra hace sentir secretamente, el infinito valor que hay en cada pedazo pero que tienen necesidad de ser dichas de nuevo en forma original para no apagarse, así como hay una necesidad de una verdadera poesía que nos haga descubrir nuevamente el color del alba o del mar.

El Papa, dice el escritor, sabe que muchos vasos de arcilla son más frágiles que otros y se rompen más pronto, la astucia cristiana de la serpiente es necesaria más que para otras.

Entonces dar un golpe a cualquier prepotente vaso de hierro que empieza entonces a andar en pedazos también él.