Los caballos sueltos en la ciudad ya son una verdadera característica de la misma.
Sino basta observar el monumento a los niños que el día domingo 5 de marzo en horas de la mañana contaba con la ornamentación equina de dos animales que permanecieron por un largo tiempo de un lado al otro de la plaza, corridos por los perros y abandonados por sus dueños.
Y además sin interesarle absolutamente nada a las autoridades municipales o policiales que pasaban con sus vehículos.
Un verdadero peligro que muestra la impotencia de los funcionarios, el desinterés y la falta de idoneidad. para las tareas que ha sido designados.
En la entrada de Miramar, en el monumento a los niños los caballos pastaron y seguirán pastando porque nadie controla y cuida los parques y muchos menos el lugar donde deben estar los animales.