El día en que la Iglesia recuerdo a San Francisco de Sales, el 24 de enero, el Papa suele firmar el Mensaje que será comentado el día de la Jornada Mundial de las comunicaciones que se viene celebrando desde hace 56 años en la solemnidad de la Ascensión. Este año será el 22 de mayo.
San Francisco de Sales fue obispo de Ginebra en los años posteriores al Concilio de Trento y consagró sus esfuerzos a través de la predicación y la prensa para la renovación de la Iglesia.
Este año hemos recibido la información sobre la canonización de un sacerdote holandés, el carmelita Tito Brandsma que fue beatificado en 1984 y es reconocido como el primer periodista que accede a los altares.
Un hombre que, entre sus numerosos escritos, nos legó un texto que bien podría ser consigna para los tiempos que estamos afrontando: “no se debe colocar en los corazones una división entre Dios y el mundo. Se debe, si, mirar al mundo teniendo poniendo siempre a Dios en el fondo”.
Brandsma había nacido en 1881 en Oegeklosster en el seno de una familia católica. A los 17 años ingresó en la Orden Carmelita y en 1903 fue ordenado sacerdote de Roma donde, en 1909, obtuvo el doctorado en filosofía.
Vuelto a Holanda y muy vinculado a la historia de la espiritualidad carmelita publicó una traducción de las obras de Santa Teresa de Jesús lo que dio empuje al estudio sobre el misticismo holandés.
SACERDOTE Y PERIODISTA
En los años 20 fue uno de los fundadores de la universidad católica de Nimega de la que llegó a ser rector.
Ya en la década de los años 30 Brandsma se destacó en el periodismo. Fue asesor Eclesiástico de importantes publicaciones.
La guerra declarada en 1939, trastocó toda la vida de su país, una de las primeras víctimas de la avanzada nazi.
También a Brandsma le cambió la vida y se convirtió en animador de los periodistas católicos en su lucha contra los invasores, tan poco partidarios de la libertad de expresión.
Todo ello contribuyó a su detención en 1942 ya que entonces había trabajado intensamente para que los medios católicos no publicaran la propaganda de los invasores.
Llama la atención que en el mismo año se publicara la famosa pastoral de los obispos holandeses oponiéndose a la ocupación nazi, sobre todo en lo referente a la persecución a los judíos. Brandsma había participado en la elaboración de ese documento.
Esa pastoral fue la que se leyó en todas las iglesias de Holanda el último domingo de julio y causó el arresto de Edith Stein que alcanzaría el martirio el 9 de agosto.
Ese documento lamentablemente no se ha difundido como merece ya que a causa de él también 3000 judíos fueron deportados.
Casi el mismo día, 26 de Julio de 1942, una inyección de ácido carbólico acabó con su vida en campo de concentración de Dachau.
LAS GOTAS DE ETICA
Este año, al cumplirse 80 años, será canonizado Tito Brandsma y también se cumplirán 80 años del martirio de Edith Stein.
Sirvan estos pensamientos y estas coincidencias sobre todo para mostrar hechos que no gozan de una adecuada difusión.
Nos quejábamos de la escasa repercusión que la beatificación de Fray Mamerto Esquiú tuvo entre nosotros que tan huérfanos estamos de estas noticias.
A propósito de ello tampoco se dio el espacio suficiente ante el incidente que involucró al arzobispo de La Plata, monseñor Víctor M. Fernández.
El mismo movió a que, con la precisión y la elocuencia que lo caracterizan, manifestara que “a cada rato hay que aclarar lo que a cualquier periodista se le ocurre decir sin una gota de ética”… “hay un problema de logística para exigir y controlar un pase sanitario al ingreso de las misas. De un festival se puede echar a alguien, para nosotros es más complejo. Pero no nos oponemos a que el Estado haga su control. Sin embargo salieron a decir que yo me rebelo contra el pase sanitario. Cada vez más parece que los periodistas no saber leer un texto o si no obran de muy mala leche. Cada vez todo se me vuelve más rastrero”.