Un hospital sin conducción

Han pasado meses desde la renuncia del Dr. Joaquín Isaia, luego la renuncia de la fugaz gestión del Dr. Ozack y el Hospital Municipal sigue sin conducción, coordinación y organización.

Ello surge de la falta de una cabeza que cumpla las funciones esenciales para que los servicios tengan también un funcionamiento coordinado. Cada vez hay más quejas entre el personal y por supuesto de quienes acuden al nosocomio a buscar soluciones a sus problemas de salud.

Ni hablar de la falta de habilitación que no se gestiona de la Unidad de Terapia que se quemara por desperfectos en el cableado eléctrico, se desconoce si la unidad de nefrología está habilitada y así tantos problemas que siguen sin resolverse.

Pareciera que no hay profesionales dispuestos a asumir responsabilidades porque desde el Gobierno no le garantizan el respaldo a medidas básicas que deben tomarse para mejorar el servicio integral de salud en el Hospital. Los médicos, tres o cuatro que han sido consultados, le han dicho claramente “que en esas condiciones ni loco asumen”.

Pareciera que no hay confianza en la Secretaria de Salud, en la Administración del Hospital, en definitiva en el respaldo del Ejecutivo y por ello no hay médico o profesional competente que quiera agarrar “una brasa caliente”. Mientras tanto quienes sufren y padecen esta desidia son los pacientes y los que van para atenderse. Lamentable la gestión municipal en este sentido.