Un ente autárquico para el turismo

Muchas experiencias ha habido en la Administración Municipal para manejar la política turística y posicionar al distrito en el mundo receptivo de gente.

Ha habido Dirección de Turismo en la época del gobierno de facto, Secretaria de Turismo elevándose a esa jerarquía en el Gobierno Radical de 1983, Ente Autárquico de Turismo (EGATUR) creado en la Administración de 1991/1995 de carácter justicialista, que le diera continuidad posteriormente el Dr. Enrique Honores y por último nuevamente Secretaria de Turismo en la gestión del Agrónomo Tomás Hogan que se mantuvo hasta que se creo este engendro llamado Instituto Mixto de Turismo, por iniciativa de sectores privados y el Gobierno actual.
A la luz de todo lo ocurrido y de lo que está pasando en estos momentos donde el Instituto de Turismo no recibe los fondos que le corresponde, cuando las cámaras que lo integran están a punto de retirarse del mismo por los incumplimientos del ejecutivo, pareciera que seguir insistiendo en ese formato constituye un gravísimo error y una perdida de tiempo. Podrán integrarlo, uno, dos, tres concejales , todos lo que quieran pero sino se dispone automáticamente de los recursos que se recaudan y no lo hacen los funcionarios de ley que deben designarse a través de un Ente autárquico, todo se diluye y se frustra cualquier iniciativa.
Un Ente de Turismo Autárquico, como es el Emtur de Mar del Plata, como fue el Egatur es la única herramienta que permite definir una política turística y que se cumpla. No puede ser que no se pague a los proveedores comprometidos, que no se pueda poner un cartel en la entrada de Miramar, prometido hace años, o toda propuesta quede encajonada.
Las experiencia del Egatur, a la luz de lo que actualmente acontece fue buena. Los Presidentes de la ultima gestión fueron Marcelo Belloli y la Lic. Mónica Lazzerete (hermana del actual Rector de la Universidad) que pese a las crisis vividas supieron mantener una línea de trabajo y de coherencia en lo que se refiere al turismo en Miramar y Mar del Sur, potenciando el turismo rural.
Por ello, no quedan dudas que seguir discutiendo sobre el Instituto de Turismo constituye un dialogo de sordos que no conduce a ninguna lado y una falta de propuestas clara, precisa y creible para una comunidad que espera mucho mas de sus representante.