Todos hijos e hijas (Padre Hugo Segovia)

Creo haber hecho mención en uno de los artículos semanales del caso del nuevo arzobispo de Nueva York, elegido a principios de año por el nuevo Papa León XIV.

Se trata de monseñor Ronaldo Hichs que fue llamado a suceder en ese importante cargo a una figura tan importante como la del Cardenal Timothy Dolan de quien varias veces se habló de su prestigio que para muchos era como una señal de que llegaría a su obispo de Roma.

Habiendo llegado Dolan a la edad límite prescripto por el Derecho Canónico para la jubilación de los obispos es decir los 75 años, el nuevo arzobispo de una sede tan importante como Nuevo York, el 6 de febrero último hizo su entrada como nuevo arzobispo.

Ahora gracias a la querida revista española “Vida Nueva” podemos revivir lo que su entrada en la nueva iglesia a la cual había designado podemos también nosotros apreciar la importancia del 6 de febrero.

Debo también aclarar que la tardanza en dedicarle el espacio merecido a este hecho se debe a que, por deficiencias postales, el número del 14 de febrero recién ahora ha llegado a mis manos. Eso también me sirve para consignar que el número de la revista es 3446 lo que habla de una publicación de larga historia que comenzó a salir antes del Concilio Vaticano II.

En medio de noticias de tanto dolor sobre la situación mundial entre las cuales la actitud irrespetuosa del presidente Donald Trump hacia los gestos proféticos de León XIV, las palabras de monseñor Hicks son un canto a la esperanza.

ALMA MISIONERA

Es justo decir que Monseñor Dolan goza de la fama de ser seguidor del presidente de Estados Unidos, la cual habría que analizar con mayor profundidad. Ello lo ha destacado la crónica al hacer referencia al nuevo arzobispo como lo muestra el lenguaje del nuevo arzobispo que fue claro al hablar a la dignidad humana con firmeza sobre todo en lo referente al tema de la inmigración.

Ello también se manifestó en el discurso del nuevo arzobispo ya que alternó el inglés con el castellano.

Llamó a la Iglesia a ser misionera y en su curriculum se hace notar que, ha trabajo en Mexico y El Salvador de donde sacó la imagen de monseñor Romero a quien considera su santo preferido.

Nos llena de alegría también y nos hace sentir cerca el saber que utilizó en castellano la canción “Alma misionera” que aquí cantamos: “Señor, dame alma misionera antes de que la esper desgaste años en mí- Estoy dispuesto a lo que quieras, no importa lo que seas, llámame a servir”.

Monseñor Hicks tiene 58 años, nació en Chicago (de esto los medios han hecha gala porque es el mismo lugar del Papa). Era obispo de Joliet en Illinois.

Las crónicas hablan de sus palabras: “la Iglesia no es un hotel para santos ni un club de campo para los perfectos sino un hospital de campaña para los heridos” que había usado el Papa Francisco en sus primeros años de ejercicio.

Además: “aquí hay espacio para todos. Si te sientes rota, eres bienvenido, si te sientes indigno, eres bienvenido, si te sientes indigno, es tu hogar”.

Llamó la atención también la cita que hizo del artista portorriqueño Bad Bunny a quien también se refirió el obispo Ramos Morales de ese país.

NADIE UN EXTRAÑO

También, en un estilo muy cercano a la gente, sobre todo joven se refirió, ahora con acento del lugar donde está cumpliendo su tarea episcopal, a Frank Sinatra, Billy Joel y Jay-Z con lo cual quiso mostrar su cercanía con los artistas del momento.

Esto sin dejar en ningún momento su cercanía con los hombres y mujeres a los que debía guiar como padre y maestro.

Por ello no faltó en ese primer contacto el uso bilingüe y el problema de las deportaciones que lo llevó a usar el nombre de “hermanos” y que tanto preocupa a la Iglesia de ese país.

Ello nos da esperanza en momentos tan complejos en los cuales corremos el peligro de caer en el pesimismo y la desilusión.

Escuchar estas palabras y hacer lo que está a nuestro alcance, aunque sea insignificante.

Las palabras del yanqui nos ayudan: “en esta Iglesia nadie es un extraño, nadie es ilegal a los ojos de Dios.

Todos son hijos e hijas, No tengan miedo porque la justicia divina es más grande que cualquier frontera humana”.