Todo, solo con la voz

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

“La ficción en la radio es una de las cosas más difíciles. Porque no tenes casa, no tenes lágrimas, no tenes manos. No tenes nada más que expresarlo todo con la vos. La ficción en la radio es muy difícil y, a la vez, muy hermosa”.

Así decía Nora Cárpena empeñada en un trabajo de restauración del radioteatro desde hace mucho tiempo pero, ahora, incentivada por la pandemia que, entre tantos males, nos ocasiona esta notable reducción de las fuentes de trabajo, en este caso en relación con los actores.

Es así como ha surgido este ciclo denominado “Radioteatro del Plata” con la finalidad de “dejar lugar a la emoción, al romance y al suspenso” cada noche.

Todo gira en torno al preciso legado de las novelas de ese maestro de las telenovelas de cuyo fallecimiento se están cumpliendo quince años: Alberto Migré.

Migré comenzó su trabajo en la radio en años en los cuales el radioteatro era parte integrante del horario de nuestras familias. Hablamos sobre todo de los años que van de la última parte de la década del 20 que fue el momento del surgimiento del fenómeno de la radio y adquirió su consistencia en los 30, 40 y 50. Ni siquiera la aparición de la televisión restó vigencia a la novela radial aunque sí fue marcando u “retroceso que se fue haciendo más evidente en las cuatro décadas precedentes”.

¿Será este tiempo de la pandemia el del resurgir del radioteatro. No cuesta mucho, sobre todo para los que conocimos el auge de la radio, revivir aquellos momentos que orillaban lo macro y que no se prolongaban más alla de la media hora del radioteatro elegido.

QUEDARSE EN CASA

Era frecuente, entonces, sentarse durante esa media hora para seguir la trama y muchas veces estaban prohibidas las interrupciones. Se asumía como propio el sufrimiento de los personajes, sobre todo de los que sufrían por culpa de los “malvados”.

Llegaba a identificarse al actor con los avatares de la novela y, como muchas veces las compañías salían en gira para representar en los teatros de los pueblos y ciudades, se echaba en cara de los actores el mal que les causaban a las protagonistas.

Ni que hablar de una eventual visita que llegase en el momento clave de la novela y el disgusto por esa interrupción.
La pandemia con su “quédate en casa” pude ser aliciente a recuperar aquello que se fue perdiendo.
Pensamos que, salvo algunas esporádicas experiencia en el país, solo se ha mantenido, asombrosamente, desde 1950 el espacio “Las dos carátulas” que cada domingo por Radio Nacional lleva a los oyentes las mejores obras del teatro universal. Un hecho que merecería un gran reconocimiento.

A esta experiencia de Radio del Plata está asociado VictorAgú, colaborador y heredero del inmenso legado de quien escribió más de setecientas novelas y fue precursor, no solo en el país, del auge de la telenovela como ocurrió con Brasil y Venezuela.

Todavía vivía Migré cuando se dio una salida semanal de “Permiso para imaginar” (título que solo a Migré se le había pedido ocurrir…). También un ciclo que Radio Provincia transmitía los sábados con participación de público en las grabaciones. Sin embargo, dice Agú: ”había que recuperar la entrega diaria porque se atreve a decir que el folletín hace como cuarenta años que no se realiza”.

COMO MARIANELA

“En este contexto de pandemia el radioteatro es fundamental no solo porque lo podes escuchar en el momento en que está saliendo al aire sino que hay soportes que permiten oírlo después.
Además, Migré es alguien que tiene tanto que ver con nuestra identidad, que pinta el barrio, nuestras costumbres que identifica y genera encuentros”.

Nora Cárpena relataba que ha podido hacer la novela “Mestiza” en radio porque puede manejar su voz para que la gente crea que tiene treinta años por más que sepan que no. “En Tv no podría hacerlo”, agrega.
Muchas veces oímos opiniones sobre la degradación del lenguaje lo que los medios de comunicación no son inocentes. Ello unido a la poca importancia que se le da a la lectura en el altar de los otros medios y la escasa atención que se presta a los tonos de voz y al uso, no engolado ni artificial, pero sí cortés y amistoso, de quienes opinan “día y noche esta preocupación por restaurar el radioteatro, a la par que venir en ayuda de un gremio muy afectado por la economía, nos da permiso para imaginar y nos muestra como “todo con la voz” podemos hacerlo.
No estaría de más recordar aquel personaje de Benito Pérez Caldós: el ciego que se había enamorado de la voz de Marianela.