Tender la mano al pobre

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

“Si tuviese que elegir una reliquia de tu Pasión preferiría una palangana. Una de agua sucia. Ir por todo el mundo con ese recipiente y ante cada pie, inclinarse a enjuagarlo y encorvarme hasta el piso sin levantar nunca la vista más allá de la pantorrilla, para no distinguir a los amigos de los enemigos y lavar los pies de los vagabundos, los ateos, los drogados, los presos, los homicidas, los que no me saludan más, ese compañero por el cual no rezo nunca, en silencio hasta que todos hayan emprendido, en mi amor, tu amor”.

Madeleine Delbrel, la autora de este texto perturbador fue una laica francesa que marcó una época por su trabajo en los suburbios de París, murió en 1964 en pleno tiempo del Concilio y, según los historiadores del mismo, en el momento en que un laico hablaba a los Padres reunidos en la basílica de San Pedro.

Suponemos que el Papa Francisco ha leído estas como otras páginas porque hay una semejanza grande entre uno y la otra.

Estamos en las vísperas de la cuarta Jornada Mundial por los Pobres para la cual el Papa Francisco ha escrito el mensaje “Tiende tu mano al pobre”.
“Invitación, dice, a la responsabilidad y el compromiso directo de todos los que se sienten parte del mismo destino. Los pobres siempre asume rostros diferentes que requieren una atención en cada situación particular y en cada una de ellas podemos encontrar a Jesús, el Señor, que nos reveló estar presente en sus hermanos más débiles”.

NO A LA TENDENCIA NARCISISTA

Hay una tendencia a poner siempre a uno en el primer lugar a la cual el Papa califica de narcisista.

Dice que es preciso mantener la dirección correcta porque la gracia de Dios no puede ser sofocada por esa tendencia. “Mantener la mirada hacia el pobre es difícil pero muy necesario para dar a nuestra vida personal y social la dirección correcta.

Tender la mano hace descubrir, en primer lugar, a quien lo hace, que dentro de nosotros existe la capacidad de realizar gestos que den sentido a la vida al tiempo que cuantas manos tendidas se ven cada día a pesar de ser ignoradas por la vorágine de la indiferencia y la actuación de los medios”.

“Las malas noticias son tan abundantes en los diarios, en los sitios de Internet y en las pantallas de TV que nos convencen que el mal reina cuando, en realidad, la vida está entre tejida de actos de respeto y generosidad que superan al mal”.

Es una oportunidad para destacar la dedicación de médicos, enfermeros, voluntarios, sacerdotes, personas que, en medio de la pandemia, desafían el contagio y tienden sus manos para apoyar y consolar”.
Destaca el Papa que para esto se necesita un proceso de crecimiento y afianzamiento en la fe porque todo esto nos hace sentir “frágiles, limitados, inseguros”. Pero a pesar de ello “encerrados en el silencio de nuestros hogares redescubrimos las exigencias de una nueva fraternidad, capaz de ayuda recíproca y mutua estima”.
Etapa histórica que nos enseña “a necesitarnos unos a otros y que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo”.

AMADOS Y MOVIDOS AL AMOR

A través de este mensaje encontramos motivaciones para la celebración, por cuarta vez, de esta Jornada que surgió al terminar el Año de la misericordia y que es una idea tan propia del Papa que insiste continuamente en este sentido.

En el mensaje muestra la diferencia entre las manos generosas y cómo el afán de riqueza, el producto de la venta de armas y otras realidades similares con la mejor muestra de que hay manos tendidas que en las sombras se unen para hacer el mal: “intercambian dosis de muerte para enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno efímero. Manos tendidas que, por debajo, intercambian favores ilegales por ganancias fáciles y corruptas pero también las hay que en el puritanismo hipócrita establecen leyes que ellos mismos nos observan”.

Como podemos ver se trata de una descripción valiente y comprometida que le acarrean, justo es decirlo, críticas injustas y hasta ofensivas.

Termina el mensaje: “no podemos ser felices hasta que estas manos que siembran la muerte se transformen en instrumentos de justicia y de pan para el mundo entero”… “la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otra que el amor. Este es el objetivo hacia el cual nos dirigimos y nada debe distraernos de él. Este amor es compartir, es dedicación y servicio pero comienza con reconocer de que nosotros somos los primeros amados y movidos al amor”. El próximo domingo será la Jornada Mundial por los Pobres y para ella el Papa Francisco invoca a la Virgen que, en la vida de Jesús y en la vida de la Iglesia, es amparo y protección para toda la humanidad.