Seguidamente reproducimos algunas de las expresiones del Intendente Municipal a una agencia de noticias el día 26 de julio, destacando su optimismo sobre la próxima temporada.
La expectativa turística
Tanto en General Alvarado como en toda la Costa Atlántica la eventual temporada de verano es una de las mayores preocupaciones.
“Me reuní con hoteleros, estamos en comunicación con los ministros Matías Lammens en Nación y Augusto Costa en Provincia, y mantuvimos encuentros con otros municipios costeros para pensar en conjunto los escenarios posibles de la próxima temporada”, explicó el intendente, mostrándose positivo pero cauteloso: “Descontando la pandemia, vemos que las variables macroeconómicas apuntan a un verano igual o incluso mejor que el anterior, pero debemos repensar muchas variables con gran nivel de detalle para garantizarle al turista una experiencia placentera y no un contagio”.
En los hoteles, por ejemplo, se plantea la incógnita de cómo servir el desayuno, si mantener el buffet o llevarlo a la habitación. Otra cuestión es la gastronomía, ya que se piensa en una ocupación del 50%. Para ello, el municipio planea seguir incentivando, además del delivery y el take away, los foodtrucks, para los cuales se deben ampliar los espacios abiertos. Pero preocupa también el sistema de salud y los protocolos ante la posibilidad de un contagio en plenas vacaciones, cuando la cantidad de personas es mucho mayor a la habitual.
Para el jefe municipal son todos problemas que hay que resolver. “Si bien hoy pensar en el verano es de ciencia ficción, todos entendemos que va a haber algún tipo de temporada”, aseguró.
Más allá de la playa
El último verano fue exitoso y, según remarcan en el municipio, posibilitó una espalda financiera que hoy ayuda a atravesar la pandemia. Sin embargo, General Alvarado es más que playas. Tanto en Otamendi como en Mechongué hay una importante actividad rural.
«Otamendi tiene un gran desarrollo vinculado a la producción de papa y hoy estamos exportando», indicó.
Por ese motivo se han creado dispositivos particulares para la localidad por los camiones que ingresan desde Brasil, aunque con esos controles -dicen- han podido trabajar sin problemas.
«Es todo un desafío porque implica llevar a localidades que nunca han tenido tradición turística a prestar esos servicios y para eso debemos brindar capacitación. Es un cambio de paradigma importante», agregó.