Miles de familias de General Alvarado volvieron a una rutina que había quedado en suspenso por la irrupción en el mundo del Covid-19: la de preparar a los más chicos para ir al colegio.
Alegría, ansiedad y emoción, las palabras que repitieron los trabajadores de la educación y los padres de los alumnos del distrito para describir la sensación de volver a las clases presenciales tras un año fuera de las aulas por la pandemia de coronavirus.
Sin embargo, esta vez a los tradicionales útiles escolares debió sumársele el barbijo, el cual se volvió un elemento indispensable para asistir a las clases.
Con tapabocas y llevando a cabo el protocolo indicado por sus familias y los docentes, los más chicos volvieron a las aulas, aunque antes de ingresar a los salones debieron pasar por un control de la temperatura corporal y una higienización de sus manos con alcohol en gel, algo inédito para ellos, pero que pasará a formar parte de su rutina habitual.