Sara Mir: “‘Sol de Mayo logró convertirse en parte de la identidad cultural de Miramar”

La Peña “Sol de Mayo”, institución dedicada a la enseñanza y difusión de las danzas folclóricas argentinas, celebrará su 36º aniversario el sábado 23 de mayo a las 21 en el Club Defensores de Miramar. La propuesta reunirá música en vivo, danza y tradición en una noche que se proyecta como uno de los encuentros culturales más convocantes de la ciudad.

En este nuevo aniversario, la peña reafirma su lugar dentro de la identidad cultural de Miramar, sostenida por generaciones que la hicieron crecer sin perder su esencia. Con una trayectoria marcada por la continuidad y el compromiso comunitario, “Sol de Mayo” se consolida como un espacio de encuentro donde el folclore sigue vivo y en movimiento. Sobre su historia, presente y desafíos, dialogamos con Sara Mir, presidenta de la institución.

—Este año celebran el 36° aniversario de la peña, ¿qué significa “Sol de Mayo” para la identidad cultural de Miramar hoy?

—El 36° aniversario no es solo un número. Representa el crecimiento sostenido en el tiempo, la trayectoria construida a lo largo de los años y una identidad propia que se fue afirmando con cada generación. La peña ha logrado sostener una línea de continuidad muy sólida y, en ese proceso, convertirse en parte de la identidad cultural de Miramar, algo que hoy se percibe en el vínculo con la comunidad.

—¿Qué novedades tiene esta edición en comparación con años anteriores?

—Cada edición es única y eso también es parte de su esencia. Todos los años vemos crecimiento y renovación, pero siempre cuidando lo que nos define: la danza y el encuentro. Las presentaciones de los alumnos, los artistas invitados y la incorporación de nuevos integrantes hacen que cada aniversario tenga su propia impronta, sin perder el espíritu original.

—La peña reúne música, danza y tradición, ¿cómo se arma la curaduría de los artistas y grupos que participan?

—Organizar una peña lleva tiempo y dedicación. No es solo elegir quién viene, sino construir una propuesta coherente con la identidad del espacio. Evaluamos si serán artistas locales o de la zona y buscamos que haya diversidad dentro del folclore. A partir de esos criterios se define quiénes nos acompañan, siempre pensando en mantener un equilibrio entre lo artístico y lo que representa la peña.

—¿Qué lugar ocupa el folclore en la vida cultural de la ciudad?

—No creo que ocupe el lugar más importante dentro de la cultura actualmente. Es algo que todavía se puede mejorar y fortalecer. Hay un camino por seguir recorriendo para que tenga una presencia más visible y sostenida.

—En tiempos donde todo va tan rápido, ¿por qué creés que las peñas siguen siendo espacios tan convocantes?

—Porque ofrecen algo que hoy no es tan común: un espacio de encuentro real. No es solo ir a ver un espectáculo, sino participar activamente, bailar, cantar, encontrarse con conocidos y generar nuevos vínculos. Esa experiencia compartida, más directa y cercana, es lo que hace que la gente siga eligiendo estos espacios. Y, sobre todo, es familia.

—¿Qué rol cumple la comunidad en la organización de una peña de esta magnitud?

—La comunidad es más que importante, es el motor que hace todo posible y le da sentido a lo que hacemos. Funciona como una red de apoyo y de continuidad, y es la que garantiza que la peña se sostenga en el tiempo y se repita año tras año. Gracias a ese acompañamiento, la tradición se mantiene viva.

—Mirando hacia adelante, ¿cuál es el sueño o desafío para el futuro de “Sol de Mayo”?

—El desafío es seguir creciendo sin perder la esencia que nos define. Queremos que siga siendo un espacio donde la tradición esté viva, pero también en diálogo con las nuevas generaciones. La idea es que jóvenes y familias se apropien de la peña como protagonistas y continúen ese camino. Caminar la huella que marcaron los fundadores es, sin duda, el principal objetivo.