Salones reprograman eventos para fin de año y evalúan cómo “reinventarse”

Todos los cumpleaños, fiestas de 15 y casamientos fueron cancelados o postergados por la cuarentena. Mientras sostienen los gastos, algunos otorgan nuevas fechas recién a partir de septiembre. Advierten que la actividad está ante «un nuevo paradigma».

Los cumpleaños durante la cuarentena se viven y se festejan como se puede: en casa, en familia, con lo que hay. Con el tiempo, las fotos llevarán al recuerdo: aquel cumpleaños lo celebramos en casa porque estaba el coronavirus. Las parejas que dieron el sí deben postergar la celebración, el brindis y el vals, igual que las adolescentes que sostienen la tradición de festejar sus 15 en un salón.

En poco más de un mes la vida cambió drásticamente y solo pensar en más de 300 personas reunidas en un salón cerrado parece una catástrofe inminente. Ni cumpleaños, ni eventos, ni casamientos o divorcios. Nada. Los salones de fiestas están paralizados. Suspendieron todo. Al buscar reprogramar, no piensan en mayo o junio, sino en septiembre o incluso diciembre.

Como muchos otros rubros, los salones deben seguir afrontando costos y gastos básicos pese a que los ingresos sean nulos y los teléfonos suenen solo para confirmar obligadamente la suspensión de la fiesta prevista o exigir la devolución de la seña entregada al momento de reservar.

Detrás, una cadena de responsabilidades. Los salones de eventos emplean a animadores, cocineros, sonidistas, fotógrafos, camareros, pymes de catering, juegos e inflables, locutores, humoristas, músicos y otros rubros que sufren la consecuencia del parate absoluto debido a la cuarentena.

En Mar del Plata, la industria de los eventos está sufriendo un duro golpe. Algunos de sus referentes piensan en que podrán volver a la actividad recién a fin de año, consideran enormes pérdidas económicas y tienen en claro que deberán pensar cómo reinventarse para subsistir, teniendo en claro que el rubro será uno de los últimos en volver a la actividad.