Rodolfo Moure: «El menor que comete un delito no es víctima de nada y debe ser castigado»

El ex fiscal del distrito, hoy ejerciendo en Balcarce, habló con La Vanguardia sobre uno de los temas de la agenda judicial y política: el delito juvenil y la edad de imputabilidad de los menores.

Moure mantiene su postura de bajar la edad en la que un menor puede ser condenado y pidió por una nueva ley penal juvenil. “Fijaría un tope mínimo de 13 años con un régimen diferenciado”, expresó. Cuestionó el ala garantista de la justicia y afirmó que la falta de avances en la materia es también un “fracaso de la política”.

Uno de los temas de agenda en la Argentina, al margen de la pandemia provocada por el coronavirus, es el debate sobre la necesidad de una reforma legal para poder llevar a juicio a menores de 16 años que cometen delitos que van desde hechos que tienen penas mínimas a los más graves como los homicidios en ocasión de robo. La creación del Régimen Penal Juvenil estaba prevista para su discusión en la plataforma Justicia 2020, pero el cambio de gobierno en 2019 y la llegada del Covid cambiaron la centralidad de las prioridades. En una entrevista con La Vanguardia, el fiscal del distrito, el doctor Rodolfo Moure, expresó –en línea con lo que viene reclamando hace años- que es necesaria una nueva ley penal juvenil y volvió a pedir bajar la edad de imputabilidad de los menores que cometen delitos.

-¿Cree que este es el momento de bajar la edad de imputabilidad de los menores?                                                                

-En una de las primeras notas que le di a La Vanguardia cuando asumí como fiscal, hace poco más de 13 años, recalcaba la necesidad de bajar la edad de punibilidad de los menores que delinquen. Con esto quiero significar que estoy convencido que es una deuda pendiente que tiene el legislador con la sociedad, no de ahora, sino desde hace varios años. Sobran los ejemplos en estos tiempos respecto de menores que han cometido crímenes atroces y quedan impunes por cuestiones legales.

-¿A qué edad debería bajarse?                                                           

-Creo yo que bajar la edad de imputabilidad no amerita discusión alguna, pero lo que sí debe ser objeto de debate parlamentario es lo relativo a la edad que se debe fijar como tope mínimo de punibilidad -hoy son 16 años-. En este aspecto deben escucharse las opiniones de los expertos (psicólogos, psiquiatras, sociólogos, especialistas en minoridad, etc.) y decidir en consecuencia. Solo de un serio debate puede surgir ese tope. En lo personal, viendo legislación de otros países y la realidad del nuestro, fijaría un tope mínimo de 13 años con un régimen diferenciado en la forma en que debe ejecutarse la pena.

-¿Un chico a qué edad cree usted comprende la criminalidad de sus actos?                                                                                                            

 -Los tiempos han ido cambiando desde que se fijó el tope de los 16 años. Lo que no cambió fue la ley. La tecnología, los avances en la educación y en la forma de vida han provocado que un joven madure mucho más rápido que antes y eso conlleva un mejor nivel de comprensión, inclusive de los actos ilícitos. Hoy nadie puede negar que un joven de 13 años o inclusive menos no sepa lo que es robar o matar y que no comprenda las consecuencias de ello. 

-Un menor que roba y mata ¿puede también ser considerado una víctima del sistema?                                                                  

No comparto las teorías que afirman que los delincuentes -sean mayores o menores- sean las víctimas del sistema o de lo que sea. El que delinque lo hace por decisión propia y siempre hay una alternativa distinta pero elije el camino del delito porque es lo más fácil y redituable. La única víctima es la que debe soportar un hecho de inseguridad, pero el menor que comete un delito no es víctima de nada y debe ser castigado. Entender lo contrario sería restarle mérito a los que todos los días se levantan para ir a trabajar, al adicto que se somete a los tratamientos de rehabilitación para salir de la droga o a quien intenta superarse día tras día para no caer en la indigencia sin recurrir al camino del delito.

-¿Usted qué propone?                                                                         

Lo que se propone con la baja de la edad de imputabilidad es terminar con la impunidad. Por un lado, el Estado debe evitar que un menor delinca ofreciéndole alternativas distintas pero cuando lo hace, no puede haber un Estado ausente diciendo «acá no pasó nada y te vas a tu casa». La imputabilidad de los menores también cumpliría un fin preventivo ya que algunos de ellos seguramente y al ver que existe una legislación que puede enviarlo a la cárcel, se desaliente si es que tenía pensado cometer un delito. Hoy ello no sucede ya que el mensaje que estamos dando es que si robas o matas antes de los 16 años, no pasa nada y eso es grave. Esto tiene que cambiar en forma urgente. Tampoco propongo que un menor que delinque vaya a la misma unidad carcelaria que un criminal mayor para que éste le termine enseñando aquello que todavía no aprendió. Por eso dije que debe existir un régimen diferenciado en la forma en que debe ejecutarse la pena. En conclusión, el menor que delinque debe ser penado de la misma manera que un mayor pero debe existir un régimen diferenciado en la forma en que deberá cumplirse dicha pena, sobre todo cuando es de prisión efectiva.

-¿Es un tema judicial o político?                                                                  

-Es un tema legislativo. El Poder Judicial no hace más que aplicar las leyes que se envían desde el Congreso de la Nación y hoy tenemos una ley que impide aplicar pena a los menores de 16 años por más aberrante que sea el delito que se cometió.

-Quienes se oponen sostienen que no crecieron los delitos cometidos por menores sino todo lo contrario…                                     

No soy partidario de las estadísticas porque desde mi punto de vista basta que haya un solo delito grave cometido por un menor para que se enciendan las alarmas. Les preguntaría entonces ¿cuántos muertos más en manos de menores deberíamos juntar para lograr un cambio en la ley? Tal vez haya alguna tabla que yo no conozca. A veces no se trata de medir cantidades sino la gravedad de los delitos que están cometiendo los menores. Si éstos solo rompieran vidrios o se apoderaran de estéreos o ruedas de auxilio tal vez no estaríamos hablando de este tema y todo podría seguir igual pero lo que todos los días estamos observando, y es en todo el país, difiere mucho de ello; y vemos cada vez más menores involucrados en hechos extremadamente graves como homicidios, robos a mano armada, venta de drogas y violaciones. En este contexto, sostener que no son muchos los delitos cometidos con menores es mirar el vaso medio lleno. No debemos mirar cuántos son los delitos que cometen los menores sino cuáles son.

-¿Qué pasa en Balcarce con los menores y el delito?                           

Balcarce no escapa a la realidad nacional y hemos visto varios menores que han participado en graves delitos en esta ciudad. Cuando ello sucede son puestos a disposición de la justicia de menores pero con la limitación legal que existe al respecto.

-¿Existen en Balcarce bandas que usan menores para delinquir?                                                                                                    

-Hemos tenido algunos casos pero disiento con el verbo «usar», yo creo que muchas veces el menor que participa está en las mismas condiciones intelectuales que los mayores que integran la banda por lo que saben bien en lo que se meten y no existe un aprovechamiento de éstos, es más, he tenido un caso donde el menor era quien les daba las órdenes al resto de la banda y quien la había organizado.

-Si no prospera la reforma ¿es porque vuelve a ganar el garantismo o fracasa la política?                                                                                        

-Ambas cosas, si no se logran consensos en este tipo de asuntos que le está costando la vida a varias víctimas estamos ante un fracaso de la dirigencia política que en muchos casos se ven influenciados por un falso garantismo.