«Quiosque Buenos Aires» el lugar elegido por los hinchas de Boca que es de un miramarense

El banderazo boquense en rio tuvo cierto sabor miramarense. Porque al margen que participaron del mismo hinchas de Boca llegados especialmente desde nuestra ciudad, el encuentro se desarrollo en torno al Quiosque Buenos Aires, uno de los típicos puestos de la costa de Rio pero manejado por dos argentinos que también vivieron una jornada única. Maximiliano Coronelo es de Miramar. Desde 2016 manejan ese emblemático puesto en el corazón de Copacabana.

Gabriel Di Marco es platense pero se siente marplatense ya que en nuestra ciudad tiene una agencia de viajes desde hace 25 años. Su socio, Maximiliano Coronelo es de Miramar. Desde 2016 manejan ese emblemático puesto en el corazón de Copacabana. “Esto surgió como una aventura, por lo que nos gusta Río de Janeiro. Yo venía todos los años, siempre me escapaba un poco para Río y surgió que un pasajero de la agencia me comentó la posibilidad de venir acá y abrir un negocio y le digo, mirá, es un golazo, a mí me encanta.Y me dice, ¿por qué no te sumás? Vamos y lo hacemos los dos. Y bueno, acá estamos” comenta ante LA CAPITAL mientras van arribando al lugar miles y miles de hinchas de Boca.

“Yo vengo a los eventos, los momentos más fuertes de temporada. En Carnaval, en Año Nuevo, en la Copa América o a, una final como esta de Boca” añade, para explicar el motivo por el cual se escogió este espacio para el histórico banderazo. “Somos muy amigos del presidente de la peña de Boca “El consulado de Boca” acá en Río de Janeiro y como el kiosco se llama Buenos Aires, nada, tomó un significado mucho más importante y nosotros le damos el apoyo de poner un punto que sea así referencia en Copacabana” detalló. Cuando se lo consulta sobre si recuerda una movilización similar protagonizada por algún otro equipo recuerda que también hubo mucha gente en la final Sudamericana que aquí jugó Independiente, aunque aclara que nada se puede comparar al espectáculo protagonizado por los “xeneizes”. Di Marco también se mostró preocupado por la seguridad. Detalló que “nosotros  comunicamos todo lo que veníamos haciendo las autoridades tanto de Prefectura, como la Policía Militar, y a Gendarmería porque no somos locales. No hay una buena relación en lo que es futbolístico entre ambos países y hay que manejarse con cautela. Fuera del área protegida hay que tener cuidado” insistió.

Sobre los incidentes, que incluso fueron noticia de tapa de los principales medios brasileños,  reveló que los de Fluminense “estaban esperando la desconcentración del público de Boca para agarrarlos más sueltos y más desatendidos, más improvisados en la calle. Pero bueno, por eso estamos tratando de informar que se manejen con cuidado y en grupos. Que no se manejen solos”. Ante la pregunta concreta sobre la peligrosidad de las calles de Rio, Di Marco alegó que “como toda ciudad grande, el peligro está en lo que es raterío, en los peligros de dejar  la mochila en la playa, una cadena de oro, el celular. No he visto tanto peligro de armas, tanto peligro de asalto violento, sino más de raterío” dijo. 

“El argentino que antes iba al Caribe empezó a aparecer mucho acá en Río. Y el argentino que venía a Río empezó a aparecer mucho más en lo que es los centros turísticos de Argentina” reveló en otro pasaje de la charla para luego confiar aspectos de lo que fue el arranque de su gestión comercial en Brasil. “Al principio -explicó – es con mucho recelo porque no nos conocen, por las costumbres, por si desaparecemos de la noche a la mañana. Pero bueno, nosotros hace 7 años que ya estamos acá, y es  como que pagamos el derecho de piso y tenemos una credibilidad de que siempre hemos cumplido. Es más, hemos levantado deudas que tenía la empresa que no eran nuestras y eso nos hizo una buena imagen”. Hincha de Estudiantes de La Plata, Gabriel no quiere imaginar lo que sera la fiesta en caso de que este sábado Boca obtenga su séptima  Copa Libertadores. “Sólo espero que sea en calma, una fiesta para tantas familias que hoy ves tranquilas y felices disfrutando de este acontecimiento único”finalizó diciendo.

Locura por las entradas. Son pocos los privilegiados que podrán concurrir al Maracaná a ver la super final. De cada cinco hinchas de Boca que se ven por las calles, solo dos, en promedio, cuentan con su correspondiente ticket. Por ello, se ha generado una increíble reventa con precios exorbitantes por una platea que hoy cotiza como mínimo a mil dólares. El negocio es aprovechado por empleados de los hoteles que en muchos casos hacen de intermediarios entre los vendedores locales y los compradores que se desesperan a  medida que pasan las horas y se van incrementando los valores. Pese a que el acceso al estadio es a través de un código QR que se recibe en el celular, siempre se le encuentra la vuelta al negocio de unos pocos que también viven hoy su propia fiesta. “Me largué sin entrada pero no podía no venir. Ahora me quedan pocas horas para conseguir una platea pero me sale dos veces más caro que el aéreo. Igual si consigo la compro. Esto se vive una sola vez en la vida” sintetizó un empresario marplatense alojado en hotel de Barra donde aparecieron volantes con escudos de Boca y Fluminense pidiendo que “vivamos una fiesta en paz”.