Una de las medidas tomadas por el Ejecutivo Municipal que tuvo el repudio y enojo del público turista fue sin dudas la del estacionamiento medido que comenzó a implementarse en la ciudad en plena temporada de verano. Según se supo en los lugares de venta, en la Secretaria de Turismo y en cada lugar donde pueden los vecinos y turistas expresan su enojo, su molestia, su condena a esta decisión tomada en soledad y con el rechazo de toda la oposición política.
Los bloques de concejales de UCR., PRO y Coalición intentaron en el mes de enero suspender dicha ordenanza que ya generaba una gran reacción por parte de comerciantes y vecinos de la ciudad. Sancionaron la ordenanza de suspensión pero fue vetada por el Ejecutivo Municipal. Al volver el expediente al Concejo intentaron ratificar la ordenanza rechazando el veto pero el oficialismo no lo permitió y no se lograron los dos tercios que exige la ley para obtener la mayoría calificada.
Es decir que se continuo con el estacionamiento medido, con el cobro, con las multas, con el retiro de vehículos, con infracciones, con sanciones y con la ira de los afectados. Así se genero un gran malestar con el actual Gobierno que no se sabe aun que rédito económico pudo haber obtenido ya que no ha respondido aun al pedido de informes sobre lo recaudado y el destino de ello. Sin duda que desde lo político el Gobierno no ha evaluado el costo-beneficio, y los resultados parecen ser totalmente negativos a la hora de evaluar la gestión. En general no hay opiniones favorables, ya que las molestias de quienes son usuarios del sistema son cada vez mayores.
Se trato de una imposición que fue posible por la mayoría circunstancial del oficialismo habrá que ver que ocurre en lo sucesivo cuando se tengan informes serios de como evoluciono la aplicación del Estacionamiento en la ciudad de Miramar.
La fotografía que acompaña la nota corresponde al portal Mesa de Entrada local que denuncio la cantidad de multas que realizan los inspectores y los autos que levanta la grua, la que no cumple con la ley de transito, ya que no tiene visible la patente del vehículo. Algo que muestra la precariedad con que se mueve esta Administración. Como el dicho:”Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.