Pablo Grigera, arquitecto
La lenta aparición de las piezas saqueadas
Desde hace un tiempo han empezado a aparecer en Mar del Sud elementos del hotel vendidos o regalados a partir del 2014.
Si bien desde siempre se han observado en algunas viviendas de la localidad elementos del edificio, nunca lo fue en la magnitud actual. El vaciamiento total del hotel liberó enorme cantidad de elementos: pinotea, mosaicos calcáreos, postigones, rejas, herrajes, que han sido reciclados a nuevos usos.
Hay que comprender que vender estos elementos no es una tarea sencilla. Los primeros beneficiarios quizás hayan sido corralones de la zona y profesionales para los cuales las ventanas y la madera puedan ser un buen negocio económico. Para ello, es indispensable fraccionar los elementos, todo es vendible por separado. Es así, que salvos casos puntuales, las ventanas serán vendidas sin sus postigones, celosías y herrajes que serán comercializados o descartados individualmente.
La pinotea de sus pisos ha sido vendida o regalada a carpinteros de la zona o a particulares que han reutilizado las mismas en la confección de muebles. El volumen de madera es enorme si se considera que en esa primera etapa del desguace fueron desarmados los entrepisos descartados en el proyecto del grupo inversor original y que correspondían con las alas de habitaciones del hotel.
A partir del avance de las obras sobre el cuerpo principal del edificio, y dado el diseño de sus entrepisos realizado con forjados de madera, mayor cantidad de pinotea y tirantes se ha sumado a la venta. Como consecuencia de ello se han podido observar maderas que hoy decoran solados de cemento alisado de nuevas viviendas.
Ni que decir de los marcos y contramarcos de las puertas o zócalos de sus habitaciones reutilizadas y vendidas como souvenirs. Aún hoy es posible encontrar enorme cantidad de madera en campos aledaños ya que muchos tirantes han sido reutilizados como cercos divisorios de predios.
Han sido recicladas celosías que han sido reutilizados como frentes de placard o se han vendido también, en portales de venta, fallebas centenarias.
La escalera principal, el eje circulatorio principal del edificio, fue desarmada por completo y vendidas sus alzadas y pedadas de madera quedando en el edificio solo sus barandas de hierro y pasamanos que carecían de valor para los que adquirieron las piezas.
Ni siquiera el escombro de su demolición se ha salvado. Por un lado se ha reutilizado para rellenar el sótano, el cual ha reducido sus dimensiones originales, y por otro ha sido regalado para realizar contrapisos en viviendas de la población.
Las barandas de sus patios fueron desmontadas, coincidente con el descarte del sector que planteaba el proyecto original del grupo inversor, y han sido reutilizadas como verja del frente .Se han descartado los mosaicos de sus galerías los cuales, en algunos casos, adornan el porche de viviendas nuevas de Mar del Sud o se han vendido por lote al mejor postor. (Fig 17 y 18) una vivienda de la localidad.(Fig 16)
El alcance del desguace es enorme y el radio de influencia de la comercialización de las piezas se ha ampliado hasta llegar al conurbano bonaerense.
Lo que estaba circunscripto al área de Mar del Sud y localidades vecinas hoy se ha ampliado y promete seguir ampliándose.