La crisis económica que padece el distrito como consecuencia de los efectos de la Pandemia que ha dejado más de cien muertos, se traduce en gravísimos problemas para los sectores vinculados al turismo.
La hotelería recientemente produjo un documento y solicito al Concejo Deliberante medidas de emergencia, exención de impuestos y todo lo que pueda hacer viable la actividad. La gastronomía ha visto cerrar varios comercios durante el año y los que resisten están en problemas por la carga impositiva, laboral y las restricciones horarias a que se deben someter. Y así otros rubros comerciales que desde marzo a la fecha no pueden contar con ingreso de turistas que incrementen las ventas y permitan la sustentabilidad de los mismos. También se hallan en momento de crisis.
Mientras tanto se esperan medidas, anuncios, decisiones por parte de las autoridades municipales, más precisamente el área de turismo, que si ha logrado conseguir un inmueble de primera calidad para el Secretario y sus funcionarios. Pero pareciera que eso no es suficiente. Porque no se alcanza a comprender la magnitud de los problemas que aquejan a nuestros vecinos, de la angustia de no poder pagar impuestos, cargas sociales y demás gastos.
Es necesario que se adopten medidas que contemplen su reclamo. Que se traten en el Ejecutivo. Que se resuelvan en el Concejo Deliberante. Y el Secretario de Turismo debe canalizar y ser portador de esos pedidos que manifiestan lo complejo de la situación. Para eso está para trabajar en conjunto con los representantes de la sociedad a través de las organizaciones intermedias. No para cumplir como un empleado más, que solo obedece y no genera acciones positivas para la comunidad.
La crisis del turismo obliga a las autoridades hoy más que nunca a ser creativos, inteligentes y comprensivos de los reclamos de su gente. Miramar, Mar del Sur esperan con mucha angustia.