Pedro: de Simon a Cepas

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

Acostumbrados como estamos a la reiteración de los textos que nos brinda la liturgia con la intención de que el pueblo cristiano tenga, en tres años la posibilidad de hacer una recorrida por los textos más relevantes de la Sagrada Escritura corremos el riesgo de caer en la rutina por la repetición monótona de los diversos pasajes.

Pero nada menos que un escritor del renombre de Emmanuel Carrere, galardonado en 2021 con el premio Princesa de Asturias viene a decirnos en su novela “El reino” que “aún los versículos en apariencia más triviales del Evangelio esconden más riqueza que Homero y Proust juntos”.

Como para tener una cuenta y procurar que sea constante en nuestra vida aquello que decía San Gregorio Magno y que el Concilio repite: “la palabra crece en quien la lee, abre nuestros corazones a la fe y aleja los obstáculos del amor a los demás”.

Pero también escuchar al Papa Benedicto XVI que, después del Sínodo de 2008 lamentaba que teníamos una deuda con el Concilio en lo que hace a la recepción de la Palabra por parte de las comunidades cristianas. La palabra que lleva implícita una transformación del que la recibe establece una relación viva y fructuosa entre su proclamación y su encarnación a la realidad.

La fe y la celebración desembocan en la vida del pueblo creyente para transformarla.

EL CAMINO DISCIPULAR

Mientras iba leyendo las paginas de un libro (Nicolas Baisi, “Pedro, de Simón a Cefas”, Agape Libros, Buenos Aires, 2020, 146,p) estas ideas iban y venían.

Se trata del trabajo de un obispo nuestro que se publicó casi al mismo tiempo de su toma de posesión de la diócesis de Puerto Iguazú a la que fue enviado después de haber sido durante diez años obispo auxiliar de La Plata y había ejercido el ministerio sacerdotal durante diecisiete años.

Este libro sobre la persona más nombrada en el Evangelio, la única a la que el Maestro le cambia el nombre, el primer discípulo y el personaje sobre el cual se aportan más datos” nos ayuda a mirar su camino de fe para comprender el nuestro”.

Pone a nuestro alcance la riqueza de este personaje exhibiendo la riqueza de las personas y los momentos que solemos encerrar en los estrechos limites de la repetición y nos mueve a una lectura creativa a través de gestos y actitudes no solo verbales que hacen al universo de la comunicación no verbal.

En ese camino encontramos hermosas páginas como, pro citar alguna, nos muestra que “Jesús no lo lleva a algo totalmente desconocido por él, le pide que eleve la finalidad”… “los peces mueren al ser sacados del agua pero los hombres, al ser sacados de las oscuras profundidades del mar pueden ver la luz del sol, respirar el aire puro y vivir de manera plena primera el apostolado que el seguimiento”.

IR A LO PROFUNDO

Se trata de un trabajo sumamente atractivo que además de brindar los aspectos bíblicos, jurídicos, históricos suscita un interés y una apetencia por profundizar en la transformación progresiva del apóstol “para leer con otros ojos” su elección, la Pasión, después la Resurrección, su papel en la Iglesia naciente y constatar que “ese camino discipular es también el nuestro”.

Todo dicho de manera clara y didáctica mostrándonos que “la Iglesia enseña añejándose un poco de la tierra firme de este mundo, adentrándose con Jesús en la barca no tan lejos como para no poder oír pero tampoco tan cerca como para que el tumulto le impida entender”.

Creo encontrar el corazón del estudio en el capítulo “Ve a lo profundo”. Desde allí podemos ver quien es Pedro, quien era Simón y como llegar a ser Pedro.

Deseo una amplia y generosa acogida a este libro unida al agradecimiento a un pastor que aun urgido por las crecientes siempre exigencias de su misión se da espacio para estas reflexiones que tanto bien nos hacen.

Yo le he presentado en un grupo bíblico semanal que formamos y que procuramos encontrar en la Palabra de dios la verdad y la luz de nuestros ojos.