La temporada de verano en General avanza con particularidades que la diferencian de otros años. Con menos previsión, estadías más cortas y turistas que cuidan cada gasto, el sector hotelero atraviesa un escenario complejo. Pablo Chiappa, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de Miramar y responsable del Hotel Santa Eulalia, analiza el presente, marca los desafíos pendientes y comparte las expectativas para lo que resta del verano.
-¿Cómo describirías el desarrollo de la temporada de verano en Miramar hasta el momento, en comparación con años anteriores?
-Estamos atravesando una temporada atípica. A diferencia de otros años, no hubo muchas reservas anticipadas. La demanda se fue armando sobre la fecha y, principalmente, se concentró en los fines de semana, lo que generó una dinámica distinta para el sector.
-¿Qué nivel de ocupación están registrando y en qué períodos notan mayor movimiento?
-La ocupación promedio rondó el 80 por ciento, aunque durante los fines de semana se alcanzó el 100 por ciento en algunos establecimientos. Claramente, el mayor movimiento se dio en esos días, mientras que durante la semana la demanda fue más moderada.
-¿Qué perfil de turista eligió Miramar este verano y notás algún cambio en sus hábitos de consumo?
-El turismo que se aloja en nuestros hoteles es mayoritariamente de clase media. Es un visitante que llega con un presupuesto acotado y que cuida al máximo sus gastos, algo que se nota en las decisiones de consumo durante la estadía.
-¿La situación económica influyó en la duración de las estadías o en la forma de vacacionar?
-Sí, sin dudas. Más allá de la situación económica general, quienes eligen alojarse en hoteles suelen hacerlo por períodos de cuatro a seis días. Para estadías más largas, la gente opta por otro tipo de alojamiento, lo que marca un cambio en la forma de vacacionar.
-Desde el sector hotelero, ¿qué aspectos positivos destacarías de esta temporada y cuáles siguen siendo un desafío?
-Lamentablemente, hoy es más fácil destacar lo negativo. Entre los principales desafíos están la falta de un secretario de Turismo, la gran cantidad de alojamientos informales y el estado de escaso mantenimiento con el que recibimos al turismo.
Como aspecto positivo, hay que remarcar las inversiones constantes del sector privado, que siguen apostando al destino y generan nuevas alternativas para los visitantes.
-De cara a lo que resta del verano, ¿qué expectativas tienen y qué mensaje le darías a quienes todavía están pensando en venir a Miramar?
-Febrero estará centrado principalmente en el fin de semana de Carnaval y, a partir de ahí, la temporada prácticamente se da por finalizada, algo que viene ocurriendo en los últimos años.
A quienes aún están evaluando venir a Miramar, los esperamos con muy buenas propuestas hoteleras y gastronómicas, además de nuestras playas y espacios verdes, que siguen siendo uno de los grandes atractivos del destino.