El Párroco de San Andrés, Pbro. Pablo Boldrini, expresó días pasados, mediante una carta al Intendente Municipal, su parecer y los sentimientos de la comunidad católica respecto a las últimas medidas dispuestas para prevenir el contagio del Covid-19.
«Con un gran ‘agobio’ y una gran ‘tristeza’ los fieles han recibido la normativa de NO poder participar en las celebraciones Eucarísticas y no puedo dejar de hacer eco ante Ud., esta realidad que es del Pueblo de Dios, que peregrina aquí en Miramar y que en lo personal me toca Pastorear.
Ciertamente, he sido testigo de la responsabilidad y el rigor con que ellos aceptaron y vivieron todas y cada una de las disposiciones desde que comenzaron las normativas de prevención para esta pandemia, no solo con altísima responsabilidad, sino también, con un gran respeto social que garantizó el cuidado de todos, porque somos conscientes de la gravedad de esta pandemia, pero también, sentimos y vemos que el cuidado de nuestros hermanos no solo pasa por un solo aspecto», remarcó.
Además sostuvo que «el Pueblo de Dios, cuanto más sufre por los castigos de las inclemencias, más se aferra a Dios, haciendo de su culto algo verdaderamente `esencial´, aspecto que no hemos visto contemplado o en todo caso sin delicadeza, ya que algún funcionario manifestó públicamente que bastaba con entrar a rezar de a uno al templo… Y esto no basta, porque los católicos creemos que en la Eucaristía está presente Jesús, no como un signo, sino Realmente.
Cuando comulgamos lo recibimos a Él en persona, y esto se realiza en la celebración de la Misa, no en otro acto litúrgico, es por eso que necesitamos de la celebración de la Eucaristía, que es principio y culmen de nuestra vida cristiana. Ésta es la razón de la tristeza y el agobio que sentimos cuando no podemos comulgar.
Cuando no podemos recibir a Jesús, sentimos que perdemos esa vida que no nos quita el Covid y si esta restricción o normativa».
En este sentido, el Padre Pablo Boldrini pidió que «se puedan rever las normativas de una manera justa y delicada, contemplando la salud no solo física de nuestros ciudadanos, sino también la salud psíquica y espiritual, que hace a la vida con mayúsculas, que todos poseemos».
Por otra parte, la carta señala que la Parroquia cuenta con espacios muy amplios, donde aplicando el aforo del 30% con el debido protocolo no causaría el contagio del virus ni su expansión.
Por último invitó al jefe comunal a dialogar para lograr un debido consenso y un verdadero discernimiento de la realidad y las auténticas necesidades de hombres y mujeres, ya que como diría el Papa Francisco, “estamos todos en una misma barca», finalizó.