Otro Tiempo

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

El 31 de enero quería celebrar la fiesta de San Juan Bosco. Es su día litúrgico y recuerdo el colorido que tenía en la Iglesia de San Pablo de Mar del Plata las misas y demás actos que allí se celebraban. En otros tantos campos San Juan Bosco es también patrono de los magos y en su pedagogía está muy presente el tenor del teatro.

No había ningún Colegio de los Padres Salesianos donde no se practicará lo que podemos llamar la vida teatral, útil no solo para las conmemoraciones religiosas y patrióticas sino como forma para manifestar sentimientos, corregir el lenguaje, utilizar la riqueza de las voces. Tanto es así que con los años llegaría también el de la C.O.S.A.L. que es el Instituto del que egresan locutores en muchos lugares del país.

Siempre, ya desde muchos años atrás, la figura de San Juan Bosco fue motivo de interés. Recuero que ello debe haber nacido de una biografía del santo en la cual leo que el Papa Pío XI había hablado de “una vida gigantesca”. Sabiendo que el que iba a ser arzobispo de Milán, tan solo por medio año y desde allí durante dos terribles décadas intrépido obispo de Roma enfrentado a los líderes de los totalitarismos que se disputaban el timón de la historia.

Un accidente más que por falta de atención sufrí esa mañana que por otras causas me impidió estar a las 8.30, la hora establecida para la celebración diaria.

Con el cuidado que tengo a las caídas pasé el día normalmente. A la tarde volviendo a mi cuarto a la hora de la siesta preparando para escribir la columna 1000 de “Ayer, hoy y siempre” que de acuerdo con mis cálculos se daría en las últimas semanas de 2022.

El ritmo de la columna lo dio el tiempo con sus fechas, sus aniversarios, las grandes y pequeñas cosas que van ocurriendo y a los que, mucho o poco, tal vez nada, no tuvimos más que un acierto periodístico del cual mucho podemos desconfiar en tiempos de “new folks” y que también nos puede servir para, profundizar en algo que tenemos bastante descuidado hasta oír lamentables expresiones que pretenden pasar a segundo plano o incluso anular la información sobre la realidad, la que está más alejada de la nuestra de todos los días.

Abrir la puerta de mi cuarto cada semana y cada día es un ingrediente esencial de mi vida. Así ya sé qué día es y tengo en la agenda los cumpleaños, los que no están, los aniversarios que van construyendo lo que llamamos realidad tal vez porque nos parece exagerado o pedante pensar que construyen la historia.

Que día es Hoy

Ha sido un poco mi experiencia de “este tiempo” y más porque tal vez, en pequeña medida, me ha hecho pensar que hubiera sucedido si el 30 de enero de 2022 hubiese sido llevado a un campo de concentración. Pido no los enemigos diversos relatos sobre escritores y artistas que debieron vivir en su propia carne la experiencia de dejarlo todo y afrontar su situación con tan solo la propia realidad dejando libros, discos, que diariamente eran como las riquezas que atesoraban.

Uno de ellos cuenta lo que fue para él no poder escribir o hacerlo, todo lo oculto que en un lugar así podría conseguir. Uno ¡inolvidable, el relato de Jean Guitton que “escribió” así su libro sobre la Virgen María que después de la guerra, fue motivo de críticas de parte de muchos católicos y a quien defendió entonces un miembro de la Curia Romana, nada menos quien en el Conclave de 1963 iba a ser elegido Papa Pablo VI.

Sin caer en melodramas, es un poco lo que sentí y sigo sintiendo ahora en espera de un retorno soñado al lugar donde está lo que nos hace