Nuestro cronista estuvo el da viernes 14 y el sábado 15 en horas de la tarde recorriendo la localidad de Otamendi con el objeto de informar fehacientemente acerca de los olores nauseabundos que se vienen denunciando desde hace tiempo, pero que estos últimos días alcanzaron niveles inaguantables. Y la realidad que resulta imposible vivir así, como dicen los vecinos. Es realmente nauseabundo, es olor a podrido insoportable, a materia fecal permanente que ingresa en los hogares y que se impregna, produciendo sensación de asco permanente.
“Una cosa es contarlo y otra cosa es vivirlo” nos decía un vecino cercano a la chancheria, que ha sido inspeccionada, verificada, pero que sigue funcionando produciendo severos perjuicios a la salud de los vecinos de Otamendi.
Sabemos que el único que se ha preocupado es el concejal Roberto Gejena, que los concejales del Frente de Todos de Otamendi, no manifiestan ningún tipo de inquietud en ese sentido.
Se sabe también que Gejena estaría pidiendo una intervención urgente del Ejecutivo para la clausura del predio y el decomiso de animales que mitigue los olores y evite mas perjuicios.
Pero lo real, lo cierto que en estos días la vida de los otamendinos se ha transformado para mal, muy mal, por los olores fétidos que afectan su calidad de vida y su salud.