PADRE HUGO SEGOVIA
Desde 1967, en que se constituyó la primera asamblea plenaria de los obispos argentinos después del Concilio, se ha llevado a cabo, cada tres años, diecinueve, para elegir a quienes lo presidirán.
La realizada ahora debió suspenderse el año pasado a causa de la pandemia.
De ella han salido no solo los tres obispos que conforman la Comisión Ejecutiva junto con el Secretario General, sino también los presidentes de las diversas comisiones reglamentarias y asimismo se conforma la Comisión permanente que integran los miembros de la Comisión Ejecutiva y los representantes de las diversas zonas pastorales del país y los presidentes de las comisiones más importantes que tienen a su cargo las áreas de la actividad pastoral.
La asamblea plenaria se reúne dos veces al año, en mayo y en noviembre; la Comisión permanente, en marzo, agosto y diciembre. Las comisiones lo hacer en diversos momentos del año.
La asamblea, llevada a cabo desde el 8 del corriente hasta el 12, tuvo que realizar ciento setenta votaciones sin dejar de lado todos los otros temas que hacen a la tarea multiforme de la Iglesia.
Han participado por primera vez, dado que la última asamblea presencial tuvo lugar en noviembre de 2019, los obispos elegidos desde entonces ocho en total entre los cuales nuestro obispo auxiliar, monseñor Darío Quintana y también el recién elegido sucesor de monseñor Carlos Nañez (1999-21) en el arzobispado de Córdoba, el jesuita Angel Sixto Rossi.
LOS ELEGIDOS
En estos cincuenta y cuatro años solo en dos oportunidades (período 1982-85, cardenal Aramburu y 2002-05, monseñor Eduardo Mirás, arzobispo de Rosario) no hubo reelección de presidente. Siguiendo esa costumbre y, sobre todo habiéndose extendido el tiempo de su gobierno en la diócesis de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, no obstante haber llegado al límite de edad establecido, no llamó la atención su reelección para un nuevo período. Sí lo había sido en 2017 su elección por que hasta entonces todos los presidentes habían sido arzobispos.
Se recuerda el caso del cardenal Primatesta que lo fue en dos períodos (1976-79; 1979-82) y volvió a serlo, otros dos (1985-88; 1986-91)
El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, que era vicepresidente segundo, será ahora vicepresidente primero mientras que, en su lugar ha sido elegido el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Aspiroz Costa.
La función de Secretario General, realmente estratégica ser cumplida por el obispo auxiliar de La Plata, monseñor Alberto Bochatey.
Pocas novedades ha habido en las comisiones de los principales rubros puesto que siguen en un segundo período tanto el director de Caritas, monseñor Carlos Tissera (Quilmes), en Comunicación, monseñor Gabriel Barba (San Luis); en Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones (Lomas de Zamora); en Fe y Cultura, monseñor Victor M. Fernández (La Plata) y en Ministerios, monseñor Cesar Fernández (Jujuy) mientras que en su primer trienio en Catequesis, animación y pastoral Bíblica nos alegra la elección de nuestro obispo, monseñor Gabriel Mestre; en tanto que el cardenal Poli será responsable de Educación así como en Liturgia monseñor Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio); en Vida consagrada monseñor Héctor Jordán (Gualeguaychú) y el Laico y familia monseñor Jorge Vazquéz (Morón).
LAS DIMENSIONES DEL PASTOR
En un tiempo en el cual las palabras de los obispos no gozan de escuchas inteligentes encontramos la semblanza de uno de ellos trazada por el Vicario de la diócesis de Villa María en sus exequias, que nos descubren las dimensiones de un pastor que “estuvo en medio de su pueblo y para su pueblo…. Intentó comprender la cultura contemporánea, leer los signos de los tiempos para poner en diálogo al Evangelio con los nuevos desafíos que plantean los hombres de esta época para no terminar hablándole a un mundo que no existe en un lenguaje que no entiende…. nunca fue un intocable, cercano siempre, nunca condenando, siempre teniendo una mano para rescatar e integrar… fue un gran callejero de las periferias, nunca se escondió…. Un hombre de frontera, más del afuera que del adentro de la Iglesia…. la verdad dicha sin bondad es una piedra que se tira y destruye… pastor con olor es oveja, con olor a todos; a estudiantes, a joven, a universitario, a docente, a mendigo, a pobre, a trabajador, a sin techo, a intelectual, a político, a ecumenismo, a seminaristas, a sacerdotes…. Tejiendo vínculos artesanalmente para comunicarles a Jesucristo, el redentor del hombre, al caminante herido y salvador”