No volver atrás

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

En uno de los pasajes en que Jesús muestra las exigencias del seguimiento a sus discípulos afirma que aquel que pone las manos en el credo y mira hacia atrás no es digno de ser su discípulo.

Esas palabas que son un llamado a la constancia frente a los devaneos de la moda y parecía no tener vigencia en los tiempos que nos toca afrontar donde todo se mueve en torno a las novedades y la palabra “siempre” pareciera una antigüedad.
Leyendo lo que el Papa Francisco les decía a los jesuíticas de Eslovaquia en su reciente viaje, volvemos a escuchar las palabras de Jesús.
Les decía el Papa: “estamos sufriendo hoy en la Iglesia la ideología del volver atrás. Es una ideología que coloniza las mentes, una forma de colonización ideológica.
En realidad es un problema específico de la Iglesia en algunos países. La vida nos da miedo, nos asusta ser libres… por eso se vuelve al pasado para buscar seguridad. Nos asusta ser libres… por eso se vuelve al pasado para buscar seguridad. Nos asusta celebrar delante del pueblo de Dios que nos mira a la cara y nos dice la verdad… nos asusta seguir adelante con las experiencias pastorales. Pienso en el trabajo realizado en el Sínodo de la familia para entender que las parejas en segunda unión no están condenadas al infierno…nos asusta acompañar a gente con diversidad sexual…

PREDICANDO, PREDICANDO

Algo que sabemos pero que nos cuesta entender y mucho más aceptar es lo que agrega “hay una gran cadena de TV católica que continuamente habla mal del Papa sin ningún problema”.
El Papa Francisco reconoce que “personalmente puede merecer esos ataques porque soy un pecados pero la Iglesia no merece esto que es obra del diablo como se lo dije a alguno de ellos”.
¿Qué motiva esa campaña en su contra? No tiene empacho en afirmar: “predico contra un capitalismo que descarta y pongo en el centro al hombre, el cambio climático y la pena de muerte, la atención a los refugiados y a los migrantes”.
Pero, y aquí llegamos a lo más doloroso de esto: “también hay clérigos que hacen comentarios desagradables y me hacen perder la paciencia sobre todo cuando emiten juicios sin entrar en un diálogo verdadero. Ahí no puedo hacer nada y, por mi parte, sigo sin entrar en su mundo de ideas y fantasías; no quiero entrar; y por eso prefiero seguir con constancia y paciencia predicando, predicando”.
Viene en nuestra ayuda una incisiva predicación, que, en el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest, tuvo a su cargo el cardenal Ángelo Bagnasco: “desde aquí la voz de los pastores quiere llamar, con humildad y alegría, al corazón de los pueblos de Europa y más allá hasta los puntos más remotos de la tierra”… “una voz débil pero que se hace eco de los siglos y está marcada por la sangre de los mártires de la que toma fuerza para anunciar a Jesús y recordar que, a pesar de las limitaciones y las sombras de sus hijos, la luz de Cristo resplandece en la Iglesia”.

NO TENGAN MIEDO

La elección de un papa americano fue una de las grandes sorpresas que se han dado en los últimos años. Pero, más allá de esta cuestión geográfica, no es aventurado afirmar que mayor fue todo lo que esa elección trajo consigo.
Cuesta mucho enumerar los hitos que han ido jalonando estos ocho años y medio que nos separan de ese inesperado 13 de marzo de 2013.
Intentando una imperfecta enumeración salen a la memoria la encíclica “Laudato sí”; el discurso del Congreso de Estados Unidos; el primer viaje a la península Arábiga donde firmó el documento sobre la fraternidad humana; el encuentro con el patriarca de Moscú en el lugar menos pensado, Cuba; el viaje a Irak en medio de la pandemia.
Es una pequeña muestra y, si miramos al interior de la Iglesia, nos quedamos admirados sobre todo lo relacionado con la economía vaticana y el más doloroso de todos, la pedofilia.
Pero todo ello enmarcado en un estilo que no cuesta nada denominar “bergogliano” que es la síntesis de una espiritualidad y una pastoral profundamente relacionadas. Es lo que nos lo hace “no mirar hacia atrás” aun cuando tiene muy presente el bagaje de veinte siglos de historia y también le brinda una audiencia que le permite mostrar una iglesia que, volviendo a la homilía del cardenal Bagnasco “no le asegura tranquilidad pero, sí, le da la certeza de las palabras de Jesús: “no tengan miedo”.
El lo dijo tres días antes de aquel inesperado 13 de marzo de 2013: “Cristo es el pastor de la Iglesia pero su presencia en la historia pasa a través de la libertad de los hombres. Uno de ellos es elegido para servir como su vicario, sucesor del apóstol Pedro. Pero Cristo es el centro, no, lo es el sucesor de Pedro. Cristo es su referencia fundamental, el corazón de la Iglesia”.