Era frecuente en décadas pasadas hablar de la abundancia de documentos provenientes del Vaticano, no solo las encíclicas sino otra categoría de documentos de los numerosos órganos que componen la curia romana.
Una de las expresiones que tenía una cierta ironía clerical hablaba de una abundancia de estos documentos basándose en una famosa encíclica de Pablo VI, la que hacía referencia, después de la realización del Concilio, al fundamental tema del trabajo de acuerdo con la tradición que la famosa: “Rerum novarum” que en 1891 daba como punto de partida a la enseñanza social de la Iglesia, aunque siempre había una tradición, por así llamar, “social” de la enseñanza evangélica.
“Populorum progresivo” se convertía así en “Populorum progresivo”.
Vale la pena aclarar que rechazo sino más bien un lenguaje estudiado, nunca contrario al necesario recurso de utilizar los documentos para llevar a cabo la evangelización de los pueblos.
Es un poco lo primero que se me ocurre al tener noticias a, cinco meses de su elección, del Papa León XIV de un documento social dado a los medios el 9 de octubre, en estos fecundos tiempos de un nuevo pontificado, pero en un mundo para nada nuevo ya que son rectoradas las expresiones que nos conectan en este mundo que nos toca afrontar.
CALIDA CONTINUIDAD
La exhortación apostólica que, de acuerdo con la praxis vaticana, lleva el texto con el que comienza el documento, en ese caso “Dilexit te” es decir “te he amado” y se sube que es un texto que había comenzado a escribir el Papa Francisco pero que, dicen los expertos, aparece muchas veces citado lo cual es, además una expresión de una cálida continuidad entre ambos pontífices.
Aquí había que dedicar espacio para hacer referencia a los estilos respectivos de acuerdo con aquella expresión clásica de que “el estilo es un hombre”.
Sin demasiada profundidad no es muy costoso encontrar estilos diversos y solo haremos referencia a lo que los textos muestran. Asi y no solo, en los documentos escritos como “Dilexi te” sino en otras de las variadas oportunidades que desde aquel 8 de mayo de hace cinco meses el actual Papa ha puesto en sus discursos: el cuidado que tiene en la autenticidad de los textos que no es el mismo que la forma o el estilo más destacado del Papa Francisco en el que primaba su espontaneidad, tal vez herencia de su “portenidad” salvada siempre la cuestión de los documentos y alocuciones. Temas sobre los cuales vendrán, sin duda, análisis y evoluciones importantes.
Pero siempre es motivo de goza el advertir la continuidad, sobre todo en lo universal.
ETICA Y CIVISMO
León XIV había hablado a los informadores sobre lo que llama información libre refiriéndose al trabajo de las agencias de prensa y no tuvo cuidado en hablar del antídoto a lo que llamó información basura y una barrera a la posverdad”.
Interesante lo que dice sobre la responsabilidad en este sentido sobre informar desde el compromiso de lo que llama del compromiso con la responsabilidad ética y cívica.
Así lo expresa: “una forma de ciudadanía activa es respetar y apoyar a los profesionales y agencias que demuestran profesionalidad y verdadera libertad en el trabajo, círculo virtuoso que beneficia a la sociedad. “Esto, dijo, más que nunca en la era de la comunicación permanente y la digitalización cada vez más pronunciada”.
Sobre los problemas de los algoritmos debemos estar atentos a para garantizar que la tecnología no reemplace a lo humano y que la información y los algoritmos no están en manos de unos pocos.










