La figura del Cardenal Francois Xavier Nguyen Van Thuan es una de las muchas que nos ofrece la Iglesia como modelo y ejemplo.
Es de lamentar que no lleguen muchas veces a las comunidades cristianas que tanto necesitan estas figuras de nuestros tiempos.
Para colmo se trata de personajes que no pertenecieron a los países más conocidos y más promocionado, por los medios de comunicación.
Este hombre nació en el Centro de Vietnam en 1928 y en 1953 fue ordenado sacerdote y fue doctorado en Derecho canónico en Roma en 1959, obispo de Nha Trang en 1967 y coadjutor de Saigón donde pudo ejercer sus funciones por poco tiempo pues la llegada al poder del comunismo hizo que fuera arrastrado y encarcelado desde 1975 hasta 1988. Después de su liberación el Papa Juan Pablo II lo recibió en la Curia Romana donde ejerció las tareas de vicepresidente del Pontificio consejero de justicia y Paz donde compartió tareas con el cardenal Roger Etchegaray a quien sucedió a su renuncia por el límite de edad.
Su experiencia de preso la volcó, en numerosos libros escritos durante su encierro como después de él y son de una riqueza literalmente muy grande y atrayente hasta poder calificarlo de avezado maestro de espiritualidad.
ACUERDATE MARIA
Con el compromiso de ahondar en ese mensaje aprovechamos el tiempo de Adviento que estamos transitando para referirnos a lo que el predicara, poco antes de su muerte, sobre la devoción mariana que nos prepara para la celebración navideña.
Cuenta el cardenal en su último retiro dedicado a la Virgen que siempre recordaba que, predicando a niños en una ocasión, les había pedido que le regalaran su madre a lo que ellos se negaron porque era lo que más querían.
“Ciertamente, dijo el cardenal, cada uno de nosotros tiene en su vida espiritual un santuario mariano preferido del cual ha recibido muchas gracias. Cada uno en su corazón una oración mariana y recordó su experiencia personal que duró trece años en la cárcel.
El Cardenal recordaba su oración preferida a la Virgen que era aquella que dice “acuérdate” que es la que me ha ayudado en tantas ocasiones difíciles a la vida.
Esto le sirve para recordar que Jesús nos ha dado a su madre como protectora en la cruz cuando se la deja al cuidado del discípulo Juan.
GUIA SEGURA
Así explica el cardenal por qué la Virgen en todo momento se le ha demostrado su amor de madre, y eso es lo que quiere demostrar a los cristianos en este tiempo, tan complejo y tan necesitado en las manos cariñosas de la Virgen que da a la fe un sentido familiar tan fuerte.
Ahora la preparación a la Navidad y cuando todo parece tan lejano del verdadero sentido que tiene una celebración muchas veces escondida y privada de su verdadero sentido.
Nos viene muy a propósito de la preparación no solo de las fiestas navideñas en su auténtico sentido y por eso tampoco nosotros como aquellos niños de que nos habla el cardenal Van Thuan ojalá no quedarnos como huérfanos sino tratemos de que la figura y los cuidados de la Madre estén fuertemente ligados a nuestra vida, así como lo estuvo Jesús que dejo en manos de Juan el cuidado de su madre.
Decía Juan Pablo II: “nos acompaña en este camino la virgen, aurora luminosa y guía, seguro, estrella de la evangelización”.