Museo de Ciencias Naturales: “Que una Fundación Científica tan importante como Azara tuviera la gentileza de darme este reconocimiento me genera un orgullo”

Mariano Magnussen, uno de los creadores del nuevo museo en Miramar, dialogó con el Semanario «El Argentino» sobre este trabajo realizado en conjunto con Adrián Giacchino y Daniel Boh.

La fundación Azara reconoció a los miramarenses Magnussen y Boh como naturalistas adscriptos por sus aportes a la conservación y difusión del patrimonio paleontológico de General Alvarado. Por haber reunido gran parte de las colecciones de este museo; por los importantes descubrimientos realizados en la zona que han llevado a Miramar a estar presente en los principales medios nacionales e internacionales, como el hallazgo en el año 2015 de las primeras huellas fósiles de un tigre dientes de sable conocidas en el mundo.

En el marco del 131º aniversario de Miramar se inauguraron oficialmente las nuevas instalaciones del Museo de Ciencias Naturales “Punta Hermengo” en una vieja casona situada en el vivero dunícola la cual fue restaurada para albergar la extensa y brillante colección arqueológica y paleontológica de General Alvarado. Los trabajos fueron arduos durante los últimos meses sobre la deteriorada “Casa de Huéspedes”, situada en el acceso al vivero “Florentino Ameghino” por avenida 26. Ésta supo, en su momento, albergar a ingenieros y demás funcionarios que desarrollaron tareas de preservación e investigación del mencionado bosque implantado de unas 500 hectáreas.

La añeja propiedad sufrió algunas modificaciones para adaptar las salas, que son siete en total. Cuatro de ellas serán dedicadas a paleontología, también habrá un hall de entrada con información general, un área sobre arqueología local y por último la galería que integrará todo lo relacionado a fauna marina. Cabe señalar, que cuando el bosque vivero dunícola pertenecía al Gobierno de Provincia, los ingenieros que venían a realizar tareas de investigación se alojaban en la mencionada edificación levantada durante la década del ‘30.

En el parque de acceso se montaron estatuillas de diversos animales – entre ellas un tigre dientes de sable – que sirven de prólogo a la importante colección la cual no tiene nada que envidiarle a los principales museos del país por la riqueza de sus piezas y el gran trabajo realizado en el interior donde se reparten de manera clara los diversos espacios para que la gente pueda acceder de forma dinámica a todo lo exhibido con su respectiva información.

El Museo de Ciencias Naturales, en principio funcionará de jueves a lunes de 15 a 18, aunque cabe la posibilidad que ese horario se amplíe en la temporada estival.


¿Cómo vivís esta creación del nuevo museo?
A nivel personal estoy muy contento de este gran avance en la creación del museo de ciencias naturales, ya que veníamos trabajando hace tiempo para este propósito, junto a mi compañero y amigo Daniel Boh, y los miembros de la Asociación de Amigos.

¿Hace cuánto tiempo estas trabajando en el museo y cuál es tu trabajo en él?
Estoy trabajando en el museo hace 8 años, pero estoy vinculado con la institución desde hace 26 años. Desde muy corta edad estoy interesado en las ciencias naturales, estudie ciencias biológicas en la UBA, comencé en trabajos técnicos y de investigación en el anterior Museo Municipal, y ahora estoy trabajando principalmente en el hallazgo de material paleontológico y biológico y su preparación en el laboratorio, con fines científicos, de exhibición o colección institucional.

Si bien veníamos realizando trabajos de investigación y hallazgos paleontológicos de reconocimiento internacional, el hallazgo que protagonice de las huellas de Felipeda miramarensis, un tigre dientes de sable, cuya icnoespecie homenajea a nuestra ciudad, fue el disparador para planificar esta nueva institución junto a la Fundación Azara.

¿Qué te genera el nombramiento de la fundación Azara como naturalista adscripto?
Que una fundación científica tan importante como Azara tuviera gentileza de darme este reconocimiento junto a otras grandes de la ciencia contemporánea de nuestro país, me genera un orgullo, pero debo reconocer que esto fue un logro compartido con cientos de persona que me acompañaron durante años, compañeros, docentes, mi familia entre otros. El año anterior también nos distinguieron en la Universidad de La Plata.