La escritora Mónica Aramendi presentará su libro número quince, Sabiéndome otoño, el martes 13 de enero a las 20.30 en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sur, con entrada libre y gratuita. La propuesta será un recital poético musical junto a las pianistas Juana Lahourcade y Emiliana Prcik, en un encuentro donde la palabra y la música dialogan desde la sensibilidad y la emoción.

En una charla cálida y profunda, Mónica reflexiona sobre el otoño como metáfora vital, el paso del tiempo, la memoria y el arte como refugio y sanación. La presentación tendrá lugar en un espacio cargado de historia personal y colectiva, elegido especialmente por la autora como escenario de este nuevo libro.
-“Sabiéndome otoño” es un título muy sensorial. ¿En qué momento de tu vida nació este libro?
Los poemas de este libro nacieron durante los años 2024 y 2025, es decir, en el momento presente de mi vida. Son, creo, un reflejo del sentir al mirarme en el espejo, que no solo me muestra la forma en que me percibo, sino que también muestra un atrás, porque esa es la magia de los espejos. Ese atrás es lo que ha signado mi vida, lo que me ha construido: lo bueno y lo no tan bueno, lo que llevo en mi equipaje en forma de recuerdos. Estos poemas, para mí, son mi hoy.
-¿Qué representa el otoño para vos como metáfora dentro de esta obra? ¿Qué temas y emociones atraviesan el libro?
Amo el otoño. Lo amo como la estación en la que, si bien pareciera que todo cae, que todo se va, que las hojas dejan de ser, todo eso sucede para que después de un letargo y una noche que se sostiene en el invierno, en el interior, todo se prepare, todo se nutra, todo se mame de las profundidades de la tierra donde cayó, para luego asomar renovado en una primavera.
Así veo el otoño y así sé que es un tiempo vital donde ya pasó el verano, la infancia, la juventud, y la experiencia de vida crea una mirada diferente, más madura, más sabia. Por eso, entre los poemas van a encontrar situaciones cotidianas que, en este instante de mi vida, miro de una manera distinta a otras épocas. También hay sueños, deseos y recuerdos. Creo que los temas universales son pocos y quienes escribimos los abordamos inevitablemente, pero desde miradas diferentes. Es imposible escribir desde un lugar ajeno a uno mismo, así como es imposible leer cualquier texto desde un lugar ajeno a quien lo lee. Cada poema y cada libro tienen tantas lecturas como lectores. Ya el autor, en ese punto, poco importa.
-¿Cómo surgió la idea de presentar el libro como un recital poético musical?
Es algo que siempre me gustó. De hecho, en las presentaciones de todos mis libros siempre los he compartido con la presencia de músicos y artistas plásticos. Pero en esta oportunidad sentí que Sabiéndome otoño tiene una significación muy importante, y me reservo los motivos, para editarlo y presentarlo de esta manera.
Por eso, conociendo a Juana Lahourcade y Emiliana Prcik, dos maravillosas pianistas, la calidad de la música que ejecutan y el profundo sentir artístico que ambas poseen, surgió la idea de pedirles su participación en esta presentación. El centro será la lectura de poemas acompañados por sus acordes, además de la ejecución de obras que ellas elegirán.
-¿Qué le aporta la música a la palabra poética en esta experiencia compartida?
Hay mucho en común entre la poética y la música. Ambos lenguajes artísticos tienen una magia que se traduce en ritmo, cadencia y musicalidad, recursos que se vuelven etéreos al leer y escuchar. Se complementan especialmente en el momento en que el sentir que surge de una palabra o de un acorde llega al alma de quien desee escucharlos. Creo profundamente en el arte que sana, salva y eleva.
-¿Qué significa para vos presentar este libro en Mar del Sur, en un espacio como el Hotel Boulevard Atlántico?
Como muchos saben, Mar del Sur es mi lugar en el mundo. Veraneé toda mi vida allí, desde la panza de mi querida vieja, y con los años me radiqué durante tres años antes de venir a vivir a Miramar. La historia familiar y todo lo vivido durante tantos años allí son demasiado importantes. Puedo decir, en confidencia, que lo mejor de mi vida lo viví en Mar del Sur.
El Hotel Boulevard Atlántico tiene la historia del pueblo comprimida en sus paredes. Es un reservorio de cultura y memoria, no solo a nivel local sino también nacional. Lo conocí en casi todas sus etapas y es un ícono de un Mar del Sur que, por más años que pasen, seguirá siendo el custodio de una historia que lamentablemente pocos conocen. Sus paredes son Mar del Sur.
-¿Qué te gustaría que se lleve el público después de escuchar el recital y acercarse al libro?
Lo que más me gustaría es que se lleven su propio sentir al escuchar las palabras, que puedan hacerlas suyas. Que, si el libro, algún poema o alguna palabra les llega al interior, sepan que ese poema les habla de ellos y no de mí.
Es el mejor regalo cuando te dicen: me emocionó, me hizo acordar a…, me dolió, me sacó una sonrisa porque recordé a… En ese momento el libro ya no es mío, pasa a ser de quien desee leerlo y hacerlo propio.
Los esperamos a Juana, a Emiliana y a mí, con muchas ganas de vivir un rato de puro sentir, calmo, profundo y sincero, porque las tres amamos lo que hacemos artísticamente y nos encanta transmitirlo.










