Misa por el Patrono de Miramar

Las Fiestas patronales de la ciudad de Miramar se celebraron de forma distinta, pero no por ello con menos devoción.



Con la presencia del Obispo Gabriel Mestre y el cura párroco Pablo Boldrini se realizó la procesión en automóviles además de una cantidad de gauchos con sus caballos.

La misma salió de la Parroquia San Andrés a partir de las 18 hs. y recorriendo las calles de la ciudad llegó al predio de Los Gauchos del Sur. Se solicitó a los participantes concurrir con un alimento no perecedero para colaborar con la tarea asistencial de la Parroquia.

Una gran cantidad de público, feligreses se sumaron a la actividad parroquial convocada. Todos en sus automóviles acompañaron al Santo Patrono para llegar al lugar indicado. Allí se realizó el acto litúrgico.



Con una pantalla gigante y el escenario convertido en altar se desarrolló la misa, con los participantes en sus vehículos. A través de Radio Zona se podía sintonizar la transmisión de la Misa, tipo autocine.

Dijo el padre Boldrini al referirse a la misa que: “Es un día de gracias muy importante como lo es la fiesta de nuestro patrono. Un día donde creo que Dios nos escucha a todos especialmente por intercesión de San Andrés, santo de Dios que es el patrono y amigo de toda la comunidad de Miramar».

Andrés nació en Betsaida, cerca del mar de Galilea, y fue en esta población en la que pasó los primeros años de su vida junto con su hermano, el apóstol Pedro.

Ambos eran hijos de Jonás y ejercieron como pescadores hasta que Jesús les hizo sus discípulos diciéndoles que les haría «pescadores de hombres», mientras ambos trabajaban con su red en el Mar de Galilea.

A lo largo de su vida, Andrés convirtió a muchas personas al cristianismo, así como contribuyó a la construcción de varias iglesias. Entre los conversos estaba Maximila, la esposa del procónsul Egeas, por lo que cuando él se enteró, acudió a la ciudad para ordenar a los cristianos que hicieran sacrificios a los ídolos paganos.

Andrés le dijo que no harían eso e intentó convertir al propio Egeas, por lo que el procónsul ordenó el encarcelamiento del apóstol y, tiempo más tarde, lo amenazó con suplicios y la muerte en la cruz si no hacía sacrificios a los ídolos.

Andrés siguió su palabra con firmeza para agradar a Dios y Egeas ordenó que le azotasen veintiún hombres, así como posteriormente fue llevado al patíbulo, donde fue desvestido y crucificado en público.

Durante los dos días que tardó en llegar su muerte, Andrés predicaba ante las miles de personas que se acercaban a verle, siendo estas, las mismas que protestaron contra Egeas por el trato dado al apóstol.

Por ello, Egeas acabó presentándose frente a Andrés para indultarlo, a lo que él se negó.

Tras el indulto, los guardias de Egeas trataron de desatarle, aunque al tocar la cruz o las cuerdas, estos quedaban paralizados de pies y manos, pero no solo ellos, sino que los propios seguidores de Andrés, quienes también intentaron liberar al apóstol, corrieron la misma suerte.

Tras esto, Andrés dijo una oración y, al acabar, una luz intensa iluminó la cruz durante media hora hasta que, pasado ese tiempo, el religioso falleció.

Maximila, la esposa del procónsul se hizo cargo del cuerpo y le dio sepultura, mientras Egeas, de regreso a casa, falleció de forma repentina.