(I PARTE)
El joven director de coros, Gabriel Di Martino, en entrevista con Semanario El Argentino nos cuenta sobre su tarea de conducir a hombres y mujeres de distintas edades dentro de la propuesta del canto coral. También nos relata, sus inicios en este arte y el desafío de hacer confluir la música coral en las voces de dos agrupaciones de gran prestigio en nuestro distrito, como lo son el “Coro Popular de Otamendi” y el “Ensamble Vocal Anacrusa”.
¿Cómo es tu desarrollo profesional?
El director de coros puede transitar diversos caminos, el ideal siempre es poder hacer la carrera de dirección coral. Desde el estudio en un conservatorio, pasando por talleres especializados, seminarios, cursos con diferentes maestros, etc. En mi caso particular hay un poco de todo. Mis estudios musicales comenzaron de muy pequeño estudiando piano. Más adelante vino el conservatorio y en España, lugar donde residí durante 9 años, empecé a desarrollar el camino de la dirección coral. Si bien ya lo había hecho antes, fue en Palma de Mallorca donde por intermedio del Casal Argentino y el Consulado Argentino en Baleares se crea el Coro Voces del Sur Mallorca, el cual fundé y dirigí hasta mi regreso a la Argentina. Allí tuve el apoyo de mucha gente y maestros locales de la dirección coral. Aquí, continúo mi desarrollo profesional participando de distintos talleres y seminarios formativos o especializados, además de estar cursando actualmente la Tecnicatura en Dirección de Orquestas y Coros Infanto-Juveniles en la Universidad de Avellaneda. Desde entonces, estoy afiliado a la ADICORA (Asociación de Directores de Coro de la República Argentina) y formo parte de la filial Centro-Sudeste de la Pcia. de Buenos Aires, la cual desde hace 3 años tengo la oportunidad de presidir. Desde la asociación y particularmente desde nuestra filial se promueve el desarrollo profesional del director de coros, además de ser una plataforma de trabajo constante en la cual cada uno aporta algo en beneficio de todos, haciendo que la profesión se jerarquice en un marco donde directores de todo el país podemos conocernos, compartir experiencias, participar activamente en cuestiones relacionadas con nuestra labor y proponer talleres y actividades de todo tipo.
¿Cómo llegaste a integrar el cargo de Director del Coro Popular de Otamendi y el Ensamble Vocal Anacrusa?
Al volver de España a finales del 2015 comienzo con el proyecto personal de armar un ensamble vocal y en pocos meses se plasma en lo que es el Ensamble Vocal Anacrusa, el cual en estos días está migrando a una nueva formación con convocatoria de voces. Durante el 2016 deja el cargo después de 19 años quien fuera el director del Coro Popular de Otamendi, el Maestro Roberto Goldar. Sé que hubo algunas propuestas a distintos colegas. En mi caso, solicitaron mis antecedentes y pudimos llegar a un acuerdo recién en diciembre de 2016 y desde entonces dirijo este coro maravilloso que este año cumplirá sus 27 años ininterrumpidos.
¿Cuál es tu registro vocal. El que más te gusta?
Mi registro vocal es barítono. Realmente no hay uno que más me guste. El registro vocal de cada persona se puede trabajar pero viene determinado por varios factores físicos de cada uno, por lo tanto cada registro tiene su encanto y cada voz, su timbre y particularidad. Reconocer en una formación coral cómo trabajar con los diferentes registros y amalgamarlos es la tarea fundamental del director. Cada registro cumple una función en un orgánico coral, como cada instrumento lo hace en una orquesta.
-¿Cuál es su concierto más recordado y por qué?
¿Hay que elegir uno? Tengo muchos para recordar porque cada uno es especial. Los conciertos para mí no pasan desapercibidos. Pero si tengo que recordar ese concierto especial, es uno en Colmenarejo (Madrid) con el Coro Voces del Sur Mallorca. Fue un encuentro de coros que se realizó en octubre de 2015, mes en el que ya sabía que tenía que regresar a mi país pero aún no podía decirle al coro que eso ocurriría. No se dan esas noticias cuando uno planifica un viaje grupal tan esperado y donde la gente tiene que disfrutarlo desde el mismo momento que comienza el viaje. Ese concierto junto al Coro del Instituto María Guerrero de Collado Villalba, junto a su directora, también argentina, la Maestra Carina Brezzi, es uno de los tantos que guardo en mi memoria por todo lo que significó. ¿Me permitirán nombrar uno más? El encuentro de coros organizado por las Bodas de Plata del Coro Popular de Otamendi es uno de ellos que guardo entre mis recuerdos con mucho cariño, por la labor y el esfuerzo realizado por todos los integrantes, fueron dos jornadas muy intensas, con taller de preparación de obra a cargo del Maestro Roberto Goldar y la participación de 8 coros que nos acompañaron en los festejos. La organización y los preparativos para esa celebración fue un trabajo de muchos meses. Realmente mérito de cada uno de los que integramos el Coro Popular.
¿Cuáles son las particularidades y los desafíos a la hora de dirigir un coro?
Realmente muchas. Y cada director tiene su paradigma de trabajo. En general hay que tomar en cuenta qué tipo de coro se está dirigiendo, quiénes lo integran, cuáles son las particularidades vocales y elegir el repertorio adecuado. Reconocer el contexto social y cultural en el cual se desarrollará el coro que uno va a dirigir. A medida que uno va adquiriendo experiencia se va dando cuenta si lo que uno hace es satisfactorio, no sólo para uno, sino para todos quienes integran un coro. Los desafíos son muchos y muy diferentes de acuerdo al tipo de agrupación que se esté dirigiendo, por ejemplo si es de funcionamiento estatal, si es privado, si existe alguna institución detrás o es un proyecto personal, si el desarrollo de esta actividad se da en una ciudad grande o pequeña. También suele pasar de transitar momentos en que falta algún registro y hay que adaptarse.
En nuestro distrito hoy en día es la falta de nuevas voces, gente que se anime a cantar y el desafío está en desmitificar la actividad como algo elitista o dificultosa. En muchos casos no se requiere tener conocimientos musicales previos, en otros, la experiencia previa es importante.
-¿Cómo es tu sistema a la hora de dirigir?
También depende del contexto, del grupo humano y los registros con los que uno dispone. Para mí es muy importante elegir el repertorio y los arreglos en función de estas variantes. No siempre se encuentran los arreglos o adaptaciones y en mi caso particular, suelo realizar esta tarea. No todos los directores realizan arreglos específicos ni tampoco ello es determinante, pero en mi caso me ha ayudado mucho a reconocer si tal o cual partitura podrá funcionar en cada grupo que dirijo como así también a poder elegir una determinada obra para la cual no encontraba un arreglo adecuado. Para que se entienda, el arreglo es la adaptación de una canción a dos, tres, cuatro o más voces.
Dependiendo de la experiencia grupal me gusta realizar un análisis de la obra junto a los coreutas y por sobre todo, una vez aprendida la obra, esta sea interpretada y no meramente ejecutada.
Pongo mucho énfasis en la identidad sonora de cada coro, que cada agrupación se distinga por ello. Con el tiempo, el grupo va adquiriendo casi sin darse cuenta muchos conceptos musicales que le serán de gran utilidad para el desarrollo de la actividad coral que realizan.
-¿Cuál es la importancia y el impacto para las personas que integran el coro a nivel humano y profesional?
A mi criterio, no se valora del todo la actividad coral como una disciplina formadora, comunitaria y enriquecedora. Es muy importante la trascendencia de la formación coral como modelo de construcción colectiva. Antes había un piano en cada escuela. Muchas personas de todas las edades no saben ni tuvieron la oportunidad de ver qué se siente al cantar un canon. Generalmente cualquiera que tenga intenciones de estudiar en un conservatorio tendrá que pasar por esta experiencia de cantar aunque vaya a estudiar un instrumento.
Integrar un coro significa aprender siempre algo nuevo, compartirlo con los demás, pensar y actuar comunitariamente, desarrollar habilidades ocultas. Podría enumerar muchos beneficios psíquicos y físicos, además de los netamente culturales y sociales. Suelo decir que quien ha estado alguna vez en su vida cantando en un coro, siempre buscará, esté donde esté, un coro que lo albergue y sea parte de su cotidianeidad. La práctica coral educa y da herramientas extraordinarias a niveles personales a cualquier edad, construye y genera pertenencia. Para tocar algún instrumento en una orquesta es necesario saber música y en muchos coros, sobre todo amateurs, no se necesita este requisito, por eso también es mucho más inclusivo, y con el tiempo hay muchas herramientas musicales que se adquieren casi sin darse cuenta. En estos momentos tan particulares, el canto o el canto colectivo ha sido fundamental, incluso virtualmente, para poder sostener la salud emocional y la continuidad de la actividad pese a las restricciones.
Nuestro trabajo en pandemia se ha visto resignificado, teniendo que aprender nuevas formas y herramientas, como así también el rol de intentar sostener emocionalmente incluso, cuando uno mismo también necesita ser contenido.
A nivel profesional, a medida que va transcurriendo el tiempo y las experiencias uno va reafirmando muchos conceptos y descartando otros. Sin duda me queda mucho camino por recorrer y aprender, pero uno ya va perfilando qué le gustaría hacer, con quienes y de qué manera.
¿Qué es lo que más le atrae de la dirección coral?
Seguramente, todo lo que me falta por descubrir. Como coreuta que fui, me atrae el canto comunitario y la labor que muchas veces se vuelca a la comunidad. Como director me pasa lo mismo, con el agregado de poder cerrar los ojos, mover la mano y sentir como comienzan a vibrar esas energías desde lo más profundo de cada uno. Ahí encuentro verdad. Miro mucho a los ojos a la hora de dirigir, en ese momento no existen las dobles intenciones ni los pensamientos negativos. Claro, ¡el público me ve de espaldas! Ahí se produce esa magia que me atrae de lo que hago. El trabajo del director muchas veces es solitario y poco comprendido a pesar de dirigir una masa coral. El director prepara cada obra a realizar con mucho esmero y tiene en su cabeza el sonido y el efecto que sabe que logrará con el coro que dirige. Verán que son muchas las cosas que me atraen, seguramente tiene que ver con la vocación personal de entrega y de respeto hacia mi profesión. También siento mucha admiración y respeto por tantos buenos y grandes maestros que tenemos en nuestro país, eso me lleva a querer aprender cada día más y por eso contestaba que el desarrollo profesional es una constante.