La época más oscura de nuestra historia comenzaba a escribirse hace 46 años. En la madrugada 24 de marzo de 1976 se iniciaba en la Argentina el denominado Proceso de Reorganización Nacional, a cargo de las Fuerzas Armadas que tomaron el poder a través de un golpe de Estado.
Fue la última perturbación contra el sistema republicano, la última embestida contra un gobierno constitucional, dando inicio a una dictadura cívico-militar que dejó el saldo de miles de muertos y desaparecidos bajo el terrorismo de estado.
Secuestros, apropiación de niños recién nacidos, torturas en centros clandestinos de detención, exilios forzados de miles de argentinos y privaciones ilegítimas de libertad fueron denominadores comunes por entonces, en principio ocultas por un programa que refería a la necesidad de reinstalar el orden institucional y la revalorización de la autoridad.
En los albores de 1983, la situación se tornó caótica para los responsables de la conducción del país y los partidos políticos comenzaron a reconstituirse, y fueron banderas emblemáticas hasta el retorno de la democracia con las elecciones del 30 de octubre de 1983, que depositó a Raúl Ricardo Alfonsín en la presidencia de la Nación.
La violación de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad se convirtieron en la nueva temática. Alfonsín no dudó en poner orden y revalorizar la república, para que cada estamento del poder constitucional cumpla con sus deberes.
“Tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy, y para los tiempos, la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina”.
-Raúl Ricardo Alfonsín-
Fue así que un grupo de argentinos conformaron la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada por Alfonsín el 15 de diciembre de 1983, tan solo cinco días después de asumir la presidencia. Había mucho por hacer, mucho por saber con la finalidad de investigar la desaparición forzada de personas.
Al año siguiente, en 1984, el informe fue entregado a un presidente de indiscutibles convicciones democráticas y valores republicanos, de manos de uno de los emblemas de la Comisión, el escritor Ernesto Sábato. El Informe se denominó “Nunca Más”.
“Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976, servirá para hacernos comprender que, únicamente, la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado”, reza el prólogo de Ernesto Sábato en el libro.
El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia fue instituida con la finalidad de mantener latente lo vivido, y reflexionar sobre las implicancias de los hechos lamentables acaecidos.
Es una fecha para conmemorar, recordar y valorizar la defensa de los derechos humanos y la justicia. En tanto, la Unión Cívica Radical continuará exhibiendo ser el partido de las libertades públicas, la Constitución y la democracia, sosteniendo en alto su bandera de cada 24 de marzo: “Somos la vida, somos la paz, somos el juicio a la Junta Militar”.