Los tres puntitos

Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

Si por un lado nos llama la atención que el obispo de Mar del Plata en medio de su trajinar pastoral que no admite tregua, haya tenido tiempo para la publicación de un libro (monseñor Gabriel Mestre, “Los tres puntitos de cada domingo para el ciclo “Escuela Universitaria de Teología, Mar del Plata, 2020, 224 p.) por otro nos permite percibir que se trata de afirmar la base sólida de todo su quehacer.

Nos remitía enseguida a aquella imagen del cardenal Martini cuando entraba en la catedral de Milán con un ejemplar del Evangelio en las manos después de haber recorrido las calles de la ciudad estrechando las manos de la gente.

En la presentación del libro leemos que las reflexiones surgen de “la experiencia de predicación de un ministro católica a lo largo del tiempo en diversas oportunidades”.

Tendríamos que hablar de su pasión por la Sagrada Escritura que pudo canalizar apoyado por el entonces obispo de Mar del Plata, monseñor José M. Arancedo que le permitió licenciarse en Teología con especialización en Sagrada Escritura en la Univeridad Católica Argentina. Precisamente, monseñor Arancedo en la presentación de este libro nos dice que “nos ayuda a gustar la Palabra de Dios que celebramos, meditarla, vivirla y comunicarla”.

Sin duda que el obispo, como San Pablo, nos muestra que “no solo deseaba entregarnos la Buena Noticia de Dios sino también su propia vida” (1 Tes. 2,8)

PRIMADO DE LA PALABRA

Monseñor Mestre ha sido coordinador y miembro del Departamento de Animación Bíblica de la Pastoral de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica de la Conferencia Episcopal de la cual, desde su ordenación episcopal, es miembro, colaborador en instancia formativa del Centro Bíblico para América Latina y el Caribe del C.E.L.A.M. como también de las Sociedades Bíblicas Unidas.

Integra el cuerpo de profesores del Seminario San José de La Plata donde continúa en la senda bíblica de la dimensión de monseñor Straubinger y del Padre Levoratti. También en la Diplomatura de Sagrada Escritura del N.O.A.
Nos dice que estos “pobres puntitos”, como humildemente los llama, contribuyen a aquella memoria “demasiado exigida por tantas preocupaciones cotidianas pueda registrar de forma fácil y simple lo que el Espíritu Santo suscita en el corazón de cada uno en la celebración de la misa dominical” y nos aclara que no se trata de un comentario bíblico sino de meditaciones cortitas como tampoco quieren simplificar la riqueza de la Palabra sino son “meditaciones que buscan disparar en cada uno la propia chispa de la Palabra de Dios para vivirla y anunciarla en las circunstancias de la experiencia cotidiana”.

Todo ello, al servicio de lo que podemos llamar la recuperación teológico-litúrgica del primado de la Palabra en la Iglesia en el mundo a través del Ministerio vivo que no está ´por encima de la Palabra sino a su servicio para enseñar fielmente lo transmitido como nos dice el Concilio Vaticano IT “es necesario que toda la predicación de la Iglesia como la misma vida cristiana se nutren de la Sagrada Escritura y se rijan por ello”.

EL CORAZON DE LA EVANGELIZACION

El Papa Francisco pone a la homilía en el corazón de la evangelización para que las palabras llegan hasta la puerta de los corazones y así pueden dialogar con el Señor. Ella desciende a los corazones para que germine la historia.

La liturgia que no es solo el conjunto de los ritos sino también servicio a la cosa pública, despliega a lo largo del año el misterio de Cristo conectado con la historia de los hombres.

Este aporte de monseñor Mestre sin adaptaciones superficiales atiende a las actitudes del hombre y ello acrecienta la cercanía con la comunidad que es una de las características de su episcopado.

El dice que es “un instrumento más” pero, sin duda útil cuando se trata de reparar deficiencias de comunicación y que no agota la presencia del Espíritu Santo que, a través de innumerables mediaciones, vivifica sin cesar a la Iglesia.

Las preguntas que cierran cada predicación hacen las veces de provechoso examen de conciencia que facilitan el aterrizaje a la realidad.

En una cuidada edición que trae en su portada una sugerente imagen tomada de la iconografía rusa del siglo XX, encontramos una abundante bibliografía de estudios y comentarios bíblicos-litúrgicos. Los beneficios de la venta del libro están destinados al Hogar de Cristo.

Todo contribuye a recordar lo que decía el gran biblista Alonso Shokel: “hay que conocer el mar por dentro, nadándolo”.