Los mitos del pánico de las reacciones egoístas y de la resignación impotente

Jacques Lecomte, en un capítulo de su obra títulada “La bontéHumaine” (La bondad Humana” realizó un trabajo de síntesis que demuestra que, cuando ocurren catástrofes, para el psiquismo, puede más la solidaridad que el egoísmo).


La disciplina se impone sobre el pillaje, y la calma sobre el pánico. Pero esto cómo se logra? En el entramado del grupo. En los acuerdos de las familias con sus niños, su pareja, los adolescentes y los mayores.

¿Qué hay diferencias generacionales? Y… por supuesto, pero hete aquí el esfuerzo para estar bien todos. NADIE SE SALVA SOLO.

Recordemos el desastre egoísta que ocurrió cuando el huracán Katrina.
Para ello vamos a tener que pensar, cómo y de qué modo organizar prácticas en la que deba concurrir toda la familia, por ejemplo, aunque sea archiconocido cómo hacer un estofado, preguntarle a la abuela y proponerle que nos ayude, a los niños por supuesto también, ni que hablar de los adolescentes. Alguien pela las cebollas, otro prepara una carne, otro barre, es decir, esto es un burdo ejemplo de una tarea que puede ser cualquiera.

Organicemos juegos grupales, al zoom démosle el tiempo sólo que se necesita. Seguramente los niños y adolescentes tendrán tareas escolares.
Es muy beneficioso interesarse y de paso observar cómo se están utilizando las redes.

Si papá trabaja porque no puede dejar de hacerlo, o mamá trabaja, respaldarse en los abuelos si están en la misma casa.
De lo contrario, organizar una hora de “visita” virtual y pedirles la receta de un postre, por ej.

Organizarse en juegos de grupo o pinturas de mándalas.
Cuando llega el momento de la intimidad y cada uno se retira a su propio interés respetarlo del mismo modo que se respetó la trama solidaria del compartir.

Cada persona es un mundo y tiene sus propios intereses.
Esto es una trama solidaria.
Ayudar al que sale por necesidad a trabajar.

Si mamá o papá son trabajadores de la salud, médicos, enfermeras etc colaborar para no deprimirse tanto en casa como a ellos.

Hay una manera de distraerse en familia y también en soledad, la lectura, la escritura, la pintura, la música. Labores, en fin, cada familia verá cuál es la trama que los asocia. Lo fundamental es recordar que, ante catástrofes, epidemias etc, que hoy con el desequilibrio del planeta son tan comunes como huracanes, terremotos, etc. No olvidemos que el año pasado en un lugar vacacional paradisiaco en República Dominicana, algunas familias quedaron, gracias a un huracán encerrados varios días en un hotel. ¿Qué hicieron? Eso, se agruparon para tratar de animarse unos a otros.

Una de las catástrofes más devastadoras en Estados Unidos fue el huracán Katrina que devastó Nueva Orleans y las costas de Luisiana, provocando la rotura de los diques del Misissipi. A ese drama siguió algo realmente más devastador que el huracán mismo gracias a un individualismo extremo y perverso, antinatural y antihumano: disparos de armas de fuego, pillajes, robos, violaciones que dejó un resultado más de una zona de guerra que de una metrópoli estadounidense moderna y educada.

Recordemos que contra el pánico, un solo remedio, uno mismo con su respiración y la palabra de otro y que vale más que el egoísmo, la solidaridad.

Un abrazo y hasta la próxima.
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Lic. Alicia Digón MP 80470 MN 56444
Especialista universitaria en estudios orientales.