Por Nicola Rodriguez Mastrangelo
El concepto de varón y mujer y los roles históricamente atribuidos dejaron de ser la única opción y empezaron a verse otras posibilidades gracias a la impronta del feminismo.
Sin embargo, en el rubro de los juguetes infantiles, las categorías y colores continúan en el dualismo. En este sentido, aún se separan los artículos por género (nene o nena) y se atribuyen los colores azules para unos, y rosados para otros.
Al mismo tiempo, la mayoría de las actividades relacionadas con “lo femenino” presentan como alternativas recreativas a los bebés, muñecas, maquillaje, estética personal y tareas del hogar. En el caso de “lo masculino”, las opciones se encaminan hacia las armas y la violencia, autos, profesiones (como construcción, bombero y policía) y deportes.
El juego es fundamental en la infancia porque, a partir de él, niños y niñas aprenden y desarrollan habilidades que les permiten enfrentar el futuro. En este sentido, se ha asociado históricamente a las mujeres con roles que se desempeñan en el ámbito privado, los que se naturalizan en la infancia con juegos y canciones.
“Arroz con leche / me quiero casar / con una señorita de San Nicolás / que sepa coser, / que sepa bordar, / que sepa abrir la puerta para ir a jugar…”.
¿Cómo fomentar la igualdad desde nuestras casas?
En primer lugar, debemos tener claro que la idea extendida de que determinados juguetes son de niños y otros son de niñas es un completo error.
Las familias debemos dejar que nuestros niños y niñas en casa puedan jugar a lo que más les gusta, disfrutar de los juguetes y dejar a un lado los estereotipos sexistas. Es algo que ya sucede en muchos hogares, pero siguen siendo muchos otros los que eligen los juguetes de los niños y niñas con prejuicios, llegando a no ofrecerles los que más ilusión les hacen por considerarlos del sexo opuesto.
Rosado, Celeste y el Marketing:
En líneas generales, la utilización de un color u otro repercute en la forma de pensar y actuar de las personas, ya que están íntimamente ligados a las emociones. Por ello, a la hora de optar por una determinada paleta cromática, su uso no es arbitrario. En el área del marketing y las compras, el color de un producto es parte del combo de características fundamentales que incitan su compra.
Sin embargo, la construcción y uso de los colores rosado y celeste para los géneros femenino y masculino, depende de la época histórica desde la cual se la mire. Actualmente, el rosado se asocia a la mujer y a la femineidad, y el celeste al hombre y su masculinidad, pero no siempre fue así.
De esta manera, la asignación de un color a un género es una construcción social que se modifica en determinadas épocas históricas y que se encuentra asociado a las decisiones del mercado.
¿Los adultos tienen prejuicios?
también podemos encontrarnos con la oposición por parte de familiares a los que les han educado valores en los que se diferenciaba el tipo de juguetes por sexo y no conciben o aprueban que nuestro niños jueguen a las cocinitas o nuestras niñas con una caja de herramientas, por poner algunos ejemplos.
Ante estos casos es importante que tratemos de explicarles que hoy en día la sociedad ha evolucionado y los juguetes sin género permiten a los niños y niñas desarrollar todas sus capacidades y habilidades. Si las niñas no pueden jugar con coches, piezas de construcción, pelotas, etc se están perdiendo desarrollar capacidades relacionadas con el conocimiento espacial, orientación, coordinación etc y si no dejamos a los niños jugar a las cocinas, con muñecas, disfraces, se perderán desarrollar habilidades sociales, motricidad fina, etc por poner algunos ejemplos.