Todo era alegria, banderas celeste y blanco, saludos y cantos en os festejos por la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial.
Lamentablemente y sin ninguna justificacion aparecieron algunos que quisieron empeñar en Miramar lo que era una verdadera fiesta.
Se produjeron peleas,incidentes, corridas, botellazos, hasta que llego la Policia debiendo intervenir y llevando a personas detenidas
Tambien en el Hospital Municipal, donde fue necesaria la intervención de efectivos policiales ante una situación de desorden. Antes en la calle 26 donde habitualmente se realizan las concentraciones y la calle 21 habian ocurrido los hechos desagradables que provocaron la participacion de las fuerzas del orden.
Uno de los enfrentamientos más llamativos fue protagonizado por dos mujeres, habiendose producido la demora de una de ellas.. Además, los efectivos debieron dispersar a quienes permanecían en el lugar para evitar que se produjeran nuevos incidentes.
Otra vez los episodios de violencia, generaron preocupacion en las familias que espontaneamente se habian arrimado para compartir la alegria, y en general todo el publico que fue a festejar y no a perturbar o a pelear con nadie.
Cree mos que tiene mas vigencia que nunca la columna que publicaramos hace 15 dias de nuestra periodista en la que hacia una relfexion sobre este tema.
Decia la misma:» Que a la final lleguemos todos
Hoy es sábado. Argentina acaba de ganarle a Cabo Verde con el corazón en la boca, en el tiempo agregado. De esos partidos que se gritan, se sufren y se festejan hasta el último segundo.
Termina el encuentro, me subo al auto y salgo rumbo a la casa de una amiga. Son casi las diez de la noche. Hace meses que no nos vemos y la cena nos espera.
Doblo por la avenida Mitre y el festejo empieza a transformarse en otra cosa.
Las primeras motos aparecen en contramano. Bocinazos. Gritos. Aceleradas. Sigo unos metros y la escena parece sacada de un videojuego. Más motos vienen de frente, zigzagueando entre los autos. Incluso aparecen autos circulando en contramano. Ya no importa si uno maneja despacio o respeta todas las normas. Cuando los demás dejan de hacerlo, el peligro alcanza a todos.
Llego a destino con el corazón acelerado. No por el partido, sino por el camino.
Horas más tarde, mientras volvía a casa, abrí Facebook. Las noticias hablaban de incidentes en la costa, peleas y desmadres durante los festejos.
Y entonces me pregunté: ¿qué estamos celebrando realmente?
No fue la única vez. El martes, cuando Argentina remontó el partido frente a Egipto, yo estaba trabajando desde casa. Vivo sobre la avenida 40. Apenas terminó el encuentro, el ruido de las motos invadió todo. Me asomé por la ventana y vi otra vez la misma postal: motos circulando en contramano, acelerando, haciendo maniobras peligrosas, como si las reglas de tránsito dejaran de existir durante noventa minutos.
Festejar un triunfo deportivo es una de las cosas más lindas que tiene el fútbol. Compartir la alegría, salir con la bandera, tocar bocina, abrazarse con desconocidos. Todo eso nos representa.
Pero una cosa es celebrar y otra muy distinta es poner en riesgo la vida propia y la de quienes simplemente intentan volver a su casa.
Ninguna clasificación merece una tragedia.
Ojalá, cuando llegue el próximo partido, podamos recordar que, del otro lado del volante, de la moto o de la calle hay personas, familias, chicos y trabajadores que también tienen derecho a llegar a destino.
Porque si el sueño es llegar a la final, que sea con todos presentes. Que la única emoción que nos haga temblar sea la de un gol de Messi sobre la hora, y no la de pensar que alguien puede no volver a su casa por un festejo que nunca debió convertirse en una carrera contra la vida.»
Espéremos frestejar despues del partido con España y con la mayor felicidad y tambien tranquilidad.










